jueves, 31 de enero de 2013

El Fútbol y sus aledaños (91) - ¡Qué hermoso el fútbol a veces!



¡Qué hermoso el fútbol a veces!
(Con otro ánimo, más claro pero menos satisfactorio, habría sido la crónica del partido que, con empate final a uno nos regalaron el Real Madrid y el Barcelona un 31 de enero de 2013)
(Este exceso en el sentir se lo dedico a ese otro gran exceso sentimental que es La Yihad)

¡Qué hermoso el fútbol a veces! O quizá siempre, no se, pero ahora mismo me he puesto a escribir porque me acabo de emocionar y necesitaba descargar la emotividad acumulada de alguna manera. Escribir es mi terapia para todo cuando el dolor se deslocaliza. Hoy ha sido un partido especial, grande, -déjenme que no ponga freno a las palabras y quizá me exceda, pero diré incluso que glorioso-, para dos jugadores del Real Madrid, uno de apenas 19 años y otro que pasa de los 30. Y lo ha sido por idénticas razones. Y en este momento la pareja del segundo, con una simpatía y paciencia infinitas, devuelve todos los saludos y agradece los elogios a su marido de la interminable tribu madridista de Twitter. La que Brotons califica como tropa de violentos terroristas, y no sólo la insulta en su ausencia, lo que asegura va en contra de sus principios, sino que encumbra a costa de querer ningunearla. Ojalá estuviera presente en este auténtico besamanos de la que esta noche es, indiscutiblemente, la primera dama del madridismo. Al menos para La Yihad en armas, que por un momento descarga el fusil, incluso del tuit de la recamara, para presentarse desarmado ante ella. Aunque quizá sea mejor que no lo sepa, que no se le de aviso del rito. No quiero ganarlo para la causa y compartir con él mi sentimiento madridista, el vuestro, que seguro que colmaría muchos vacíos y silencios interiores. Tuiteo sobre lo que acabo de decir: "Que hermoso el fútbol a veces", y alguien, @ZonaRealmadrid, me replica: "¡Qué hermoso el fútbol siempre". Y no puedo sino darle la razón: "Amen. Pero a veces a uno se lo olvida y es útil que la belleza sea evidente, que casi te asalte la mirada, para recordártelo". Y mientras tuiteo, escribo aquí. Y mientras redacto, contesto a quien me habla en Twitter. Y me siento, tras mucho tiempo desde la última vez, plenamente en comunión con el madridismo, con la Primavera Blanca, con esta mujer que no quiere dejar sin atender un solo saludo. Y espero mi turno para ser contestado como quien espera un regalo, de quien le acaba de robar el protagonismo a los héroes del césped.

Si el fútbol es emoción, el Real Madrid es el equipo. No es una cuestión de estilo ni de maneras. El corazón no puede ser domesticado por la costumbre o la rutina. A veces se acelera y otras se detiene para contemplar de cerca un detalle que, aunque mínimo, le desborda. La cara de felicidad de Diego López cuando hacía sus primeras declaraciones como madridista... Ahora lo entiendo. No era solo por su regreso. Su mujer es hermosa, los madridistas hoy somos hermosos. Una vez más hemos sobrevivido al desastre, y no han sido por lo acertado de planes solo, que a lo mejor también -ese Mou callado que nos aturde con su silencio mediático-, pero sobre todo por corazón, por el señorío, tal como lo entiende el coronel portugués, medido por la capacidad de entrega. De entrega de lo que somos, de todo ello, sin reservar nada para el camino de vuelta, como el protagonista de la película Gatacca. Sólo así se puede alcanzar el objetivo. Es un arcano que corre de boca en boca en el vestuario madridista desde los primeros tiempos de don Santiago Bernabéu, cuando su cometido principal era pintar con cal los límites del campo. Corazón que no es calidad sino más bien impulso, que no se le puede asignar un valor, una cantidad, porque siempre es incalculable, un lugar y un instante porque no se detiene. Porque si lo hace está muerto. Y ayer siguió avanzando, avecinando el desastre hasta que el chico, que debe ser buen estudiante, uso la cabeza para desentrañar el acertijo de un corner.

El casi adolescente y el veterano. El vértigo de la primera gran oportunidad y el del debut con casi una década de retraso. Que hermoso el fútbol a veces. ¿Lo había dicho ya? Pero también el crecimiento de Özil a lo largo de la temporada, que hoy se ha hecho evidencia, que amenaza con hacer que el jugador se venga como un alud cualquier momento, que rompa del todo definitivamente y empiece a asentar su imperio. El temple y el saber estar de Cristiano, haciendo honor al brazalete que portaba. El gesto y el liderazgo, y ese tirarse en la hierba para tratar de alcanzar con un testarazo un centro desde la derecha que olía victoria y a napalm. El público enardecido, sin desfallecer cuando el equipo lo hizo, cuando dudó tras encajar el gol, recio y también bronco con el contrario. Si tu caes estoy perdido, grito la grada, y el púgil se levantó con las rodillas temblorosas para escribir esa historia que dentro de un rato será carne de periódico. El quite de Puyol, evitando que Piqué sacara ventaja por un feo detalle nuestro. Un gesto que retrata a uno y dejó retratado al otro. Detenerse, demorarse para poder reflexionar sobre todo esto, para contemplar cada fragmento de la realidad por separado, de forma aislada, y también toda ella en su conjunto de un solo vistazo. El Real Madrid ha vuelto y lo ha hecho en la hora y la fecha justas. No han importado los que no estaban sino los que había arrimados al espíritu colectivo de las grandes ocasiones. Desdeñar la alegría por el empate, burlarse, aunque la frialdad de los números pueda no darnos razones, es no entender el fútbol, que es posible reconocer la valía del rival. El Real Madrid no se empequeñece nunca, la estatura del contrario es en todo caso un acicate, nunca una excusa para evitar el choque, ese que mide las propias fuerzas y las de quien se te enfrenta.

Esta misma semana Sara Carbonero nos recordaba lo más feo del fútbol. Es justicia poética que en su ausencia del espíritu madridista y en la de su pareja del equipo, solo como meros espectadores, hayan asistido a la reivindicación de este juego. Que odiosas las comparaciones, pero hay quien entiende el trabajo de su pareja desde la felicidad, desde la alegría, desde la gratitud hacia los suyos, hacia el clan, y quien lo interpreta como mercancía con la que poder negociar otro contrato mejor, como materia de discusión, como estrategia de un determinado discurso que anuncia y propicia el enfrentamiento, que reniega del grupo. Somos un pueblo en armas que se mueve, y Sara Carbonero ha quedado atrás porque se ha parado, su corazón lo ha hecho. Quizá nunca estuvo en movimiento. El primer mandamiento del soldado es no soltar nunca su fusil. Guardar el puesto. Disparar ese tuit, a veces al enemigo, hoy a esa mujer que resume y amplia con su sonrisa nuestra alegría. Es el minuto 7 en Twitter, cuando la madrugada empieza a cerrarme los ojos. Y escribo con la mirada turbia por los sueños, por los que he visto y los que anticipo. En el fútbol, como reflejo que es de la vida, un buen día, sin precio aviso, lo que parece rabioso presente se convierte en pasado. Bye, Iker. Hola, Iria. Con Dios, Sara. Con nosotros Diego. ¡Que hermoso el Fútbol a veces! Y el Bernabéu en llamas. Y la Yihad arrojándose a ese precipicio de al palabra que es Twitter. Y Iria extrayendo calma de nosotros cuando antes solo éramos furia y tristeza,  euforia y frustración, temor y esperanza. Como un insecto multicolor que liba de flor en flor de la Primavera Blanca.


miércoles, 30 de enero de 2013

El Fútbol y sus aledaños (90) - Vísperas

El Real Madrid presenta a Diego López: ¿Arquero suplente o titular?

Vísperas

"Días de mucho, vísperas de nada", reza el refrán, pero lo cierto es que están siendo unas vísperas ricas en información, en buenas noticias también, aunque también arrecia el vendaval de anti-madridismo más que nunca. Alguien me decía esta tarde, una amiga reciente de Twitter, @VSaRs22, que tenía la intuición de que el Real Madrid va a ganar al Barça el miércoles, y de forma clara, porque ve al equipo más unido que nunca. Y no sólo no quiero rebatirla, sino que tampoco puedo, al menos sus razones. Algo ha cambiado en la actitud del equipo, de forma individual y colectiva. Sergio Ramos, por ejemplo, se le vio aguerrido donde debía, en el barullo en el área del Getafe que acabó siendo el primer gol, y de su cosecha. Y templado donde antaño se le ha visto acelerado, atropellado y torpe. Aunque parte del cariño que sentíamos por el se ha extraviado en el tortuoso camino que está siendo esta temporada, donde empieza a costar creer en el compromiso de nadie, lo cierto es que lo necesitamos para ser grandes, para hacer cosas importantes esta temporada. Ojalá Ramos haya aprendido al fin en quien debe buscar el cariño, en la afición, no en la prensa, que no ha dudado de utilizarlo como ariete para echar abajo la puerta del Real Madrid para tratar de saquear el club, su ánimo y su entereza. Lo cierto es que el domingo me ganó un poco, recuperó parte del terreno perdido. El otro día, en una cadena de televisión, no recuerdo cual, se reían de él, de su intervención en el vídeo de felicitación a Mou por su cumpleaños. No es la oratoria lo suyo, ya lo sabemos, y había una pequeña metedura de pata en lo que decía en cuanto a protocolo. Si la prensa fuera realmente su amiga no daría cuenta de ello, como no lo hace cada vez que Messi abre la boca y hace el ridículo. Como ocurre, sin ir más lejos, en el anuncio de Pan Bimbo, donde tiene que ser doblado para que se le entienda, siendo el otro personaje conocido que participa, Eduard Punset, que no es precisamente un prodigio de dicción cuando habla. Decía Ramos en el clip que la lesión de Casillas le impedía participar en el clip y que por eso lo hacía él, con gusto. Convengamos que es una forma torpe de empezar su discurso, que, interpretado con malicia, puede parecer que lo hace sólo por compromiso, cuando en realidad, eso es lo que creo, lo que trata es de involucrar en su felicitación a Casillas, de hacerlo co-partícipe de sus palabras, de disculpar en que no sea él, el capitán del equipo, quien la haga. Pero es que la malicia es la especialidad de la prensa deportiva, y también se hacían comentarios con filo sobre las palabras de Karanka. Ni un vídeo de cumpleaños está a salvo de la artillería periodística.

Las vísperas del primer clásico de los tres que se nos vienen encima, comenzaron con el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa, en Mestalla, que hicieron las veces de tercio de varas para atemperar al toro. El toro cárdeno que es el Real Madrid, que parecía manso esta temporada, pero que se ha enrabietado en las últimas fechas. Al parte de bajas habitual por lesión de cara al partido con el Barça, con Marcelo como principal baja, se unió el estropicio causado por Péres Lasa, que expulsó a Coentrao y Di María. Un puyazo demasiado largo del picador, al que se le fue la mano. Pero aun quedaban por actuar el Comité de Disciplina Deportiva y el Comité de Apelación, que ratificaron la sanción a Sergio Ramos de 5 partidos que ya traía, pero obligándole a cumplir el último en la ida de semifinales de Copa ante el Barça en vez de en la jornada vigésima de Liga ante el Getafe. Extraña filigrana de billar sobre el tapete de las normas legales deportivas que, como siempre que se emplean a fondo los comités, perjudica y beneficia a los mismos. La sanción a Fabio Coentrao y Di María es de un partido, que cumplirán en el torneo de Copa, donde interesa. Más que billar, me desdigo, parece encaje de bolillos, ejecutado con tanta maestría que uno se impacienta por ver la bufanda de lana que saldrá de todo esto. Tendrá que ser digna de verse. Por cierto, Rui Faria también ha sido sancionado con dos partidos, con lo que, si Mou se había planteado la idea de alinearlo de lateral izquierdo como solución de emergencia, en vista de la sanción del portugués y aun bajo estado de forma de Marcelo, tendrá que buscar otra alternativa. ¿Sara Carbonero? Empuje tiene, y sabe subir al ataque y es hábil en el desmarque, del bien colectivo al menos. Jugar en equipo, no se yo...

En vista de las circunstancias, Mou presentó el domingo ante el Getafe un equipo competitivo, pero con dos bajas significativas para dar descanso a jugadores que juzga vitales en el partido contra el Barça. Xabi Alonso no jugó un solo minuto. Khedira solo un tiempo, y con él en el campo es cuando llegaron los goles, lo cual no es del todo casualidad. Es previsible, a muchos les satisfará ya que llevan tiempo afilando los cuchillos, que Mourinho plantee la lucha nuevamente en el medio campo. El Barcelona sufre cuando se le disputa el balón arriba, cuando lo pierde cerca de su portería. Cuando está volcado sobre el contrario, perder el balón cerca del área rival sólo es peligroso cuando se enfrenta al Real Madrid, debido a su contraataque relampagueante. En ambos casos el trabajo de Xabi y Khedira es vital. Será titánico mañana, y  haberles concedido descanso podría ser decisivo. También tuvo unos minutos de descanso CR7, que fue susutituido a falta de un cuarto de hora del final. En su caso es más que probable que su salida se debiese a un intento de aprovechar el reconocimiento que al fin se le viene dando en el Bernabéu. Tras un partido soberbio, con tres goles, los dos primeros realmente de superdotado, era momento de recoger frutos, de fomentar ese cariño que nace en la afición por su jugador. Medida inteligente de Mourinho, que refuerza al equipo en su conjunto, ya que sobre Ronaldo descansa cualquier esperanza este año de ganar títulos.

Esta semana se ha formalizado el fichaje del portero Diego López. No me tengo por experto en fútbol, así que mi opinión se que vale poco, pero ya he reconocido mi debilidad por este portero, casi coetáneo de Casillas, para mi gusto más completo que él, y cuya sombra, la del mostoleño, truncó una prometedora carrera. Así que ya se puede imaginar la gente la alegría que me provoca su incorporación, su vuelta a la disciplina blanca, aunque desconozca su estado de forma. parece haberse producido un declive profesional tras unos primeros años fulgurantes fuera del Real Madrid. Pero es que lo que hay tampoco es para tirar cohetes. Iker es un jugador más que amortizado, tanto en lo deportivo como en lo extra-deportivo, lo cual es bastante grave. No descontemos, cada vez parece ser una opción más a tener en cuenta, que quien se tenga que ir a final de temporada del club sea el capitán del equipo. Tan grave empieza a ser su situación que su permanencia empieza a desligarse de la de su entrenador. Tal vez el fichaje de Diego López, además de un apaño, sea el comienzo de la reestructuración del puesto. Adán tuvo una buena actuación el domingo. Parece ser un buen portero, aunque falto de la magia de Iker para los momentos de máxima exigencia. Ante el Getafe se le vió más seguro, quizá al dejarse llevar por el estado de ánimo del colectivo. La cara de satisfacción de Diego López en su primera rueda de prensa como jugador del Real Madrid es un momento que nos merecíamos, que necesitaba el madridismo. Fue hasta emocionante. La vuelta del hijo pródigo. Ojalá que para darnos muchas alegrías. Ese rostro esconde la misma intuición de mi amiga @VSaRs22.

Este partido creo que a mucha gente se le antoja vital, más a los antis que a los madridistas. Una hipotética victoria cerraría un enojoso paréntesis en el que el Real Madrid no solo habría superado el obstáculo de ganar al mejor Barça de todos los tiempos, prueba supuestamente insuperable, sino que se habría sobrepuesto también a la adversidad mediática, arbitral y federativa. Ahí es nada. El año pasado se probó todo lo que había en el arsenal para intentar que el Real Madrid no ganara la Liga. medidas que ya se habían mostrado eficaces en las semifinales de la Champions de hace dos años y las semifinales de la anterior edición de la Copa del Rey. Pero el ultimísimo Madrid de Mourinhimo habría logrado curtirse en la adversidad y pasado por encima al Barcelona en su propio campo. Si a eso añadimos una Supercopa en que se vio a los blaugranas amedrentado, da como resultado que nos tienen ganas. Somos una blasfemia, un exabrupto malsonante, en los tiempos castos del tiqui-taca, tan religiosos. En plena diáspora hacia el norte del Guardiolismo, el Mourinhismo no quiere abjurar de sus propios credos. Urge para todos nuestra derrota y eso me hace ser pesimista. Pero tengo la ventana de la habitación abierta de par en par, porque ya huelo la primavera en el aire, la blanca en el fútbol o la verde en el monte. No doy nada por hecho. Incluyendo que aun nos tengan miedo. Que el anatema vuelva a mostrarse más poderoso que la ortodoxia. No firmo ni el 3 a 0. Ya me arrepentiré luego de la bravata.

El Fútbol y sus aledaños (89) - La hidra de la mil caras



La Hidra de las mil caras
(Artículo redactado con la ayuda de mi amiga @DiosaMaracana)
(Artículo editado originalmente en el blog Soy Madridista)

En la mitología griega se distinguía entre las deidades celestes, que tenían su sede en el Olimpo, y los seres del inframundo, llamados espíritus ctónicos o telúricos, en alusión a que su guarida estaba bajo tierra, se cree que en algún lugar de lo que ahora es la Península de Anatolia. Buena parte de estos espíritus eran bestias inmundas y peligrosas, seres de pesadilla, cuya visión por un mortal significaba su muerte próxima, ya que estos seres eran por instinto asesinos despiadados. Algunos de ellos dieron un gran juego a los poetas clásicos a la hora de componer odas épicas. Quimeras, gorgonas y sirenas pueblan las historias mitológicas de Homero y sus seguidores. Destaca entre todas ella la Hidra topeada, ser acuático con forma de serpiente policéfala, es decir, con varias cabezas, cada una de las cuales se alojaba al extremo de un largo cuello, siendo el total siempre en número impar. Era complicado enfrentarse a ella, porque cada vez que se le cercenaba un cuello para decapitar una de sus cabezas, ésta era sustituida por otras dos. Simpático bicho, cuyo apellido en su denominación en castellano "topeado", que parece adjetivo, no hace alusión a que tuviera el cuerpo con redondeles dibujados sobre un fondo uniforme de otro color. Tampoco a que se trate de un topo, en sentido literal, por ser animal subterráneo, telúrico; ni figurado, por ser un infiltrado en un grupo que le hiciera el juego a gente externa. Aunque esta última definición nos conviniera, porque a la criatura de la que quiero hablar en este escrito se le acusa con frecuencia de ser una rata, en el argot de las películas de Hollywood, y cada vez con más visos de ser una impugnación justa. Topeado se refiere al topónimo, que no era otro que el lago Lerna, la guarida de la Hidra. Lerna es una región al sur de la ciudad de Argos, en el Peloponeso, donde existía abundante agua. El fondo del lago era una de las entradas al inframundo que la Hidra guardaba. De ella se decía que tenía el aliento venenoso, que sus palabras destilaban muerte. Fue educada por Hera, la mujer de Zeus y una auténtica Ángela Channing, la matriarca malvada de las aventuras olímpicas, que tan mal se lo hizo pagar a Hércules. Quizá la Hidra heredó de su madre la aversión por el héroe griego por excelencia, y ya explicaré más adelante lo que quiero decir con esto.

Todo esto deriva, el escrito me refiero, de dos sobresaltos sufridos por el madridismo este lunes, uno mucho más fuerte que el otro, es cierto, pero ambos cargados de un enorme simbolismo, como trataré de mostrar a continuación. Cronológicamente, el primero fue la edición de un video de Rubén Amón, en su blog del diario El Mundo, a modo de artículo periodístico oral, cargado de tópicos y refritos, que no olvidaba ninguna de las máximas del antimourinhismo y antiflorentinismo periodístico, hasta el punto de poder pasar por perfecto resumen de esta doctrina. Todo ello aderezado por citas supuestamente cultas, algunas mal encajadas, cuando no directamente fallidas, quizá para amedrentar al oyente, quitarle el resuello para poder articular una réplica ante tanto cinismo y tanta mentira. No sé si se trata de encargo directo de Don Pedro Jota Ramírez, que últimamente encarga cosas de bastardos y chimpancés para su diario, o el hijo de Santiago Amón pensó por su cuenta que era lo indicado. Pero la alocución de don Rubén parece más que nada el alegato final ante el jurado de la defensa planteada esta semana por el diario Marca ante las acusaciones del presidente del Real Madrid. No pensaba hablar sobre el clip, porque me resulta enojoso hacerlo de alguien ligado por parentesco directo con el gran Santiago Amón, erudito al que se debe, por poner un ejemplo, el diseño de la  Bandera de la Comunidad de Madrid. Lo que le da a todo este embrollo un tono siniestro, preguntándome si no será que don Rubén ha equivocado la identidad del Saturno que denuncia en su discurso; y es el hijo quien quiere devorar el recuerdo de su padre, o la comunidad autónoma a su principal marca comercial en el mundo.

El otro sobresalto, claro está, es la intervención del lunesen la noche en el programa de Televisa de Sara Carbonero, la Helena que Casillas ha conducido hasta el reino del Real Madrid, que cada día parece más una Troya a punto de ser devastada por los bárbaros griegos del oeste del Mar Egeo. Con su Príamo encarnado por Florentino Pérez, aparentemente estoico ante el sufrimiento de ver derruida su casa y su linaje. Con su Casandra encarnada en mi adorada Yihad tuitera, con el don de vaticinar los desastres por llegar, pero sin poder evitarlos. Tiempo ha que se nos advirtió de esta mujer, de su capacidad destructora, y algunos no quisimos hacer caso, seducidos por su encanto, un tanto envarada, eso es cierto, pero que quisimos leer como timidez y recato. Una mujer de belleza sin igual -bueno, no tanto, pero es por no fastidiar este tono, así como vibrante, que estoy consiguiendo darle al párrafo- que será nuestra perdición, que hará que la tierra se abra para que nos trague, que dará una causa, una excusa a nuestros enemigos para que nos hagan la guerra, para que nos derroten con la alianza de árbitros y comités, que en su vanidad y su ambición desmedidas hará que acabemos en el inframundo de la Segunda División, o quién sabe si en el averno de la Tercera Regional. Por ganas no será que deje de intentarlo. En todo caso por un tardío intento del hombre de la casa de ser él quien lleve los pantalones, de disputárselos a su "novieta". No fueron ni 5 minutos de emisión, pero el daño fue terrible. Tardó más en maquillarse para ponerse delante de la cámara, probablemente, que en redactar las líneas que nos leyó cuando la enfocaban con el piloto encendido. Puro odio al club de su novio, puñalada en el costado del madridismo que, por venir de nuestra propia gente, eso pensábamos en nuestra ingenuidad, aun hará más daño, reforzará el discurso de quienes quieren destruirnos, con obras o con palabras, no sé si tan venenosas como las de esta Hidra de ojos azules en su rostro de periodista

Participación de Sara Carbonero en La Jugada, de Televisa - 29/01/2013

Con elegantes y mínimos movimientos de cabeza para agitar la melena, y con estratégicas caídas de ojos mientras habla, Sara nos informa en primer lugar de la lesión de Iker. Lo hace de una forma tan profesional, tan impersonal, que casi nos convence de que su trabajo está por encima de los padecimientos de su novio. En realidad a mí me convence del todo, no como postura ante la cámara sino como postura vital. Porque se me ha terminado de atravesar esta mujer quizá, pero tengo la impresión de que cuando trata de describir el lance con ese "Como sabéis sufrió una... accidente fortuito durante el partido contra el Valencia en Mestalla, una patada involuntaria de su compañero Arbeloa...", ese titubeo que reflejo con puntos suspensivos en el trozo de su intervención extractado, durante el cual ella realiza un esfuerzo evidente para no pronunciar lo que está a punto de decir, con gesto particular de la mano, como si fuera un pulso contra sus verdaderas intenciones, al intentar retomar el hilo de su discurso, creo que es un momento en el cual bordea el abismo del escándalo. Por si no fuera poco el que ha provocado no obstante. "Una", en femenino, artículo indeterminado apropiado para , por ejemplo, el vocablo "agresión". Este pequeño titubeo me da algunas pistas sobre cómo explicar algo que no logré entender durante el partido del Getafe: 1) El enfado de Iker, que en ningún momento habla con su defensa, con Álvaro Arbeloa, para pedir explicaciones o, más difícil, tratar de reducir la carga de la culpa en el defensa; 2) Iker tira con rabia los guantes al césped en un feo gesto, que no sé si tiene muchos precedentes, que no es habitual verlo en un portero en todo caso, como si estuviese más enfadado que dolorido. Tampoco se interesó mucho por Pepe cuando le mandó al hospital al inicio de la temporada en una salida a tontas y locas, y se lo llevó por delante como quien derriba una tapia porque se interpone en nuestro camino. Más bien por él mismo, como tratando de demostrar que la peor parte se la había llevado él. Y eso creímos hasta que en el descanso el portugués fue sustituido; 3) No vi en ningún momento que Arbeloa y Casillas hablaran. Puede que lo hicieran luego, pero desde luego en los minutos inmediatamente posteriores al lance ni siquiera hubo acercamiento entre ellos. ¿Es la relación de Iker con sus compañeros tan buena como se nos quiere hacer creer? ¿Es realmente su capitán, el líder del grupo? ¿No será el portero, y no el entrenador, quien empieza a verse aislado en el vestuario? Hubo tramos en la Liga en que se le vio claramente abatido, desligado incluso algunas veces de los lances de juego durante los partidos, sin dialogo con los compañeros más próximos en el campo. ¿Es Álvaro Arbeloa persona non grata también para Sara Carbonero, como Mourinho y Cristiano, y su novia Irina, que sepamos hasta ahora? Luego nos habla de Diego López: "A rey muerto, rey puesto [...] Le gusta a Mourinho, y se lo han traído". Más que rey muerto, veo a Iker como príncipe destronado, porque para mí que en algunos aspectos, en lo profesional al menos, es como si no hubiera llegado a la mayoría de edad y siguiera siendo un niño, casi infante más que príncipe.

Es tras estas dos noticias del día a día del club, la operación de Iker en su mano y el fichaje de un ex-canterano para suplir su baja, cuando llega la tormenta eléctrica, el tifón mejicano. Tras ser preguntada por el presentador de Televisa, Sara nos informa de que "Se 'produció' [sic] la otra noticia del día. Comida de capitanes, como suele hacer el Madrid. A Florentino Pérez le gusta... pues comer con Iker Casillas y Sergio Ramos, en este caso, para charlar de diferentes asuntos...". Y tras patear al diccionario y la gramática en la introducción al tema, pasó directamente a patear al Real Madrid. Es llamativo que, tras tratar Marca desesperadamente durante toda la semana pasada de desmarcarse del vocablo que ellos mismos habían utilizado en Internet, me refiero a "ultimátum", Sara Carbonero lo rescate para describir la famosa portada: "Iker y Sergio habrían puesto contra las cuerdas al propio presidente, le habrían dado un ultimátum, pidiéndole que eligiera entre ellos o el entrenador, José Mourinho. Incluso le dijeron a Florentino una lista de jugadores que no continuarían de seguir el portugués". La señorita Carbonero no sólo devuelve la discusión al lugar de donde la prensa intenta sacarla tras admitir su error, por ser lugar resbaladizo para sus intereses, sobre todo legales, el terreno de los chantajes y ultimátums, sino que  empeora la situación afirmando que los capitanes habrían arrinconado contra las cuerdas a su presidente, al que habrían detallado la lista de amotinados. Así que, según la periodista, Florentino Pérez tendría conocimiento de los desertores del proyecto. Es una versión ampliada de lo que ya conocíamos. De lo que deducimos que, una de dos: o bien Sara Carbonero hace pésimamente su trabajo, esto es, informar de forma fidedigna; o, por el contrario, sabe más que nadie, por ser la fuente del soplo, el origen de la filtración que tanto daño ha hecho a su novio.

Después de volver a utilizar para describir la escena de la charla tras la comida con otro vocablo peligroso, este incluso calificado como delito en el Código Penal, concretamente "chantaje", nos describe la comparecencia de Florentino ante la prensa: "Muy enfadado vimos al presidente, bastante nervioso también. Algo que aquí nos hace pensar que el clima dentro del vestuario, como todos sabéis, no es bueno. De ahí a que haya habido un chantaje, pues pensamos que no, que no ha habido ese chantaje. Lo que si es vox populi es que los jugadores para nada comulgan con su entrenador. Ahora mismo hay división en el vestuario, y habrá que esperar a final de temporada para ver lo que ocurre, si Mourinho finalmente se va, porque tiene muchos frentes abiertos". Y toda esta parrafada sin apenas respirar, que por un momento llegamos a pensar que se ahogaba de pura ansiedad por salirse con la suya, como el niño de "Astérix en Hispania". Negaba ahora la existencia del chantaje cuando antes no había tenido ningún empacho al hablar de ultimátum y arrinconamiento contra las cuerdas. La señorita Carbonero debe pensar que "Semántica" es el gentilicio de Salamanca entre semana, que ya para el "finde" "para nada" procede y hay que usar ese otro que suena como a marisco. Y no le importa desdecir a su propio "chico" hablando de divisiones, desentendimiento del entrenador y el deseo de la plantilla de que se marche. Me imagino a Mourinho volviendo a solicitar a Ramos -esta vez por teléfono por ser ya las tantas de la madrugada tras el escándalo de la Saritísima- que le asegure que nada hubo de lo que se habla, ya que la novia del Capitán Fletcher Christian corrobora la versión del Marca. Y ante la incredulidad de Sergio, que quizá estuviera dormido cuando sonó su móvil -vamos a pensar bien, que estaba descansando ya para estar al día siguiente a tope en los entrenamientos-, el propio Capitán Bligh le habría hecho encender el PC para buscar el clip en Youtube. Ya sabemos todos, la gente de Televisa también, que cuando se materializa el motín en la Bounty, es la chica haitiana del oficial amotinado quien se hace con los mandos del barco, hasta que su chico reacciona, sumido como está en la melancolía de haber incumplido su juramento con la Marina Británica, haber traicionado a su amigo íntimo, William Bligh, y haber destruido su aureola de adalid del buenismo y los discursos neutros para quedar bien con todos. Gran símil sería el que acabo de proponer si Casillas fuera tan buen actor como Errol Flynn, Clark Gable, Marlon Brando o Mel Gibson, aquellos que han encarnado al personaje en las diferentes versiones cinematográficas del incidente. Pero cada vez nos engaña menos, y tras sus palabras neutras se adivina cada vez de forma más clara toda esa ambición que le impulsa en cada momento y que con el entrenador actual cree que no podrá ver satisfecha. No es un complot de sobremesa, por lo que vemos, sino más bien uno de cama. Y quien empieza a ver peligrar su continuidad en el Real Madrid es quien es común a ambos escenarios.

Francisco Goya - Saturno devorando a un hijo

La alocución de Rubén Amón, que ya dije antes que mi intención primera fue obviarla, por poco original y por razones sentimentales, la he rescatado porque algunos de los símiles que usa me parecen interesantes. Para empezar el título: "Saturno y Mourinho". Imagina el señor Amón que se dirige a un público avisado, pero quizá no esté demás aclarar que al nombrar al dios Saturno y tratar de compararlo con Mourinho, se refiere al mito pintado por Rubens y Goya, entre otros. Saturno, conocido como Cronos por los griegos, devora a sus hijos según son paridos por su esposa Rea, por miedo a ser destronado por ellos. Al tratarse de una medida atroz, pero constante, a ejecutar de forma regular en el tiempo cada vez que uno de sus vástagos llega al mundo, el crimen reiterado de Cronos pasa a ser una alegoría del paso del tiempo, convirtiéndose el dios en quien lo rige. El mito ha sido objeto de análisis por muchos pensadores, por los expertos en diversas ciencias. Para los psicoanalistas, Freud a la cabeza, representa el miedo a la impotencia. Saturno devoraría a su hijo por temor no sólo a ser destronado, sino sustituido en su cama por alguien más capaz, más vigoroso. Quizá no sea casual que Goya represente a Cronos con, lo que se adivina sólo por el uso del claroscuro, un sospechoso vacío en la entrepierna. Esta posible interpretación se ve refrendada por el hecho de que, en la quinta del sordo, el fresco que nos ocupa compartiera estancia con la representación de "Judith matando a Holofernes", en la que Goya narra como la joven y hermosa judía seduce al caudillo extranjero que trata de invadir Israel, y tras emborracharlo lo decapita. Si Cronos asesina a sus hijos por temor a su potencia viril, Judith se sirve del exceso de Holofernes para cometer su crimen. En un caso, la lujuria es el móvil y en el otro el arma homicida. Y viene todo esto a colación porque el señor Amón ha creído oír campanas, el golpe del hacha del verdugo, y al hablarnos de decapitaciones se ha equivocado de judía, y en vez de Judith nos ha citado a Salomé. Aunque su equivocación nos será provechosa a la postre.

Por otro lado, no parece el mito de Saturno el más adecuado para describir el proceder y la psicología de Mourinho, al que no se le adivina esa mirada extraviada, enloquecida, casi sin expresión en los ojos, que parecen de pez, de tiburón tras avistar a la presa, que vemos en el dios patricida. Sería más bien una rebelión en los hijos, la que llevaría a Zeus a liderar el Olimpo la que se nos ha narrado desde Unidad Editorial, cuya gente especializada en deportes ha surtido al señor Amón de tópicos y afirmaciones recurrentes cuando se habla de Mourinho. Ya se sabe que la máxima de AS y Marca es que "Una afirmación repetida hasta la saciedad pasa a ser cierta. Y si no cuaja en la mente de los lectores, nos desdecimos para poder afirmar lo contrario y en paz, que no pasa nada. Vergüenza sólo ante un descenso en las audiencias". Insisto en lo que ya dije cuando comente el escrito del antropólogo, Mou no tiene necesidad de buscar el liderazgo de la manada, muchos menos tratar de retenerlo. Lo tiene desde que se le asignó el puesto de entrenador. Es precisamente liderazgo lo que le sobra, por carácter y por contrato. Y si el señor Amón interpreta dos suplencias como canibalismo, no quiero pensar lo que opinará de un despido, eso que se cierne sobre la cabeza de tantos periodistas y columnistas como una espada de Damocles y les impele a ser tan dóciles con la línea editorial del medio en el que trabajan y con sus necesidades en cada momento. Es curioso ver qué bien se ajustan a las circunstancias del momento últimamente las columnas de opinión de algunos opinadores de la prensa, supuestamente independientes. Y mira que me gusta este cuadro de Goya, le agradezco al señor Amón que me dé excusa para decir cuatro cositas sobre él. Confieso que cuando iba de niño al Museo del Prado con mi padre eran pocas las obras que me sacaban del marasmo. Una de ellas, la principal, esta pintura negra, tan poderosa, que transmite tantas emociones a quien la contempla. Extraerlas de la música me era fácil, lo es para todos en general. Pero la pintura fue durante buena parte de mi vida una vía muerta hacia el camino de los sentimientos. Los demás lienzos y tablas me dejaban frío. "Saturno devorando a un hijo" me estremecía por dentro. Esos ojos del dios, que luego descubriría en los de los mamelucos y los majos madrileños en "El dos de mayo", son la expresión del Horror. Ese del que le hablaba el Coronel Kurtz en "Apocalypse Now" a Willard, al final de su misión. La que solicitó y le acabaron concediendo. Por sus pecados, para que pudiera expiarlos por otros aun peores en el corazón de las tinieblas. Decididamente la película participa del espíritu enigmático y aterrador de las Pinturas Negras de Goya.

Francisco Goya - Judith y Holofernes

 En fin, nos dice Rubén Amón que el fin de régimen que vaticina para el Real Madrid, la caída del entrenador y, con él, la de un Florentino rehén del proyecto, se ejemplifica en la figura del entrenador devorando a sus propios hijos, y entiendo que el periodista no ha entendido el cuadro, porque Saturno no devora a sus hijos para propiciar un cambio sino para que el tiempo transcurra plácidamente en un Cosmos en equilibrio. Este es más bien el juego de la prensa, que engendraconstantemente nuevos proyectos para el equipo, que induce a los sucesivos presidentes del club, cuya llegada ella misma propicia, a que procedan a la contratación de otro entrenador distinto, que luego se encarga de devorar en sus portadas. Para que nada cambie, para que siempre haya debate, sea quien sea quien venga, para mostrarse por encima del desastre que el club genera a partir de sus propias propuestas. Las de la prensa, que jamás está satisfecha aunque se pongan en práctica sus demandas. Porque la aprobación obliga a la aquiescencia, al buen trato, y la prensa se siente más a gusto aplicando castigos, que generan movimiento en la actualidad sin necesidad de que nada cambie en la trastienda. La mirada enloquecida de Saturno la adivino con mayor claridad en algunas portadas y contenidos de los diarios, que en los ojos de Mourinho, cuyo recuerdo en sus ex-jugadores siempre es positivo. Tantos fueron los jugadores que a sus órdenes, lejos de ser devorados, crecieron extraordinariamente en su juego, que el símil planteado por el señor Amón se me antoja torpe por precipitado. Urgía añadir dos o tres ideas culteranas a su speech y con ellas fuimos hasta el final, que a ver quién es el guapo que se atreve a refutarlas al hijo de don Santiago, cabeza preclara y enciclopédica, que parecía saberlo todo, todos los datos e interpretarlos mejor que nadie para extraer conocimiento.

Rebatiría una por una sus frases, pero ya digo que son refritos de cosas que ya hemos leído y oído, no me parece que merezca la pena. Sí que acabaré mencionando el otro símil, aun más forzado que el del mito de Saturno, pero que me parece pertinente para este escrito. Me refiero al de Salomé. Compara Rubén Amón a Mourinho con la hija de Herodías, la amante del rey de Judea, Herodes Antipas, y por tanto su hijastra. El rey deseaba tanto a la madre como a la hija, una consentida. Más bien bastante más a la segunda que a la primera. Me preguntó por qué tendrá predilección el periodista por las historias incestuosas, por lo truculento. Será lo que le inspira Mou en su tierno corazón anti-madridista. Herodes le daba todos los caprichos a la niña, buscando en este proceder el objetivo que es fácil adivinar. Y ésta, aburrida de los halagos y los regalos, decidió pedir al rey, su amante, algo verdaderamente excitante: la cabeza de san Juan Bautista, preso de Herodías. Éste accedió a pesar de estar en contra, por pura lujuria. Una vez más este impulso como motor de los símiles que se nos plantean. Y por ejemplos de decapitaciones recientes solicitadas por Mourinho para eliminar cualquier atisbo de resistencia, se nos citan, por este orden: "La sabiduría de Valdano, la sonrisa de Canales y el liderazgo de Casillas". ¡Ahí es nada! Casi suena a chiste. Ocurrencia es desde luego. Lo que es posible con la sabiduría de Valdano, profesional del fútbol que sólo es capaz de sobrevivir en aquellos trabajos en que únicamente importa la labia, todos lo tenemos claro. Lo que es capaz el liderazgo de Casillas, basta para saberlo con recordar quién lleva los pantalones del pijama en su cama. En cuanto a la sonrisa de Canales reconozco estar despistado en cuanto a qué poderes tiene y que tipo de rebelión puede generar, salvo en las hormonas de las adolescentes aficionadas al fútbol por motivos equivocados. Si hay alguna Salomé en la sala, quiero decir, en este escrito, no es otra que Sara Carbonero, nuevamente, a quien no importa decapitar la carrera profesional de su novio en aras del crecimiento exponencial de la suya, que no le importa desdecir comunicados de aquél con sus informaciones. Si hubiera demanda del Real Madrid por difamación a Marca, no tenemos claro si la señorita Carbonero actuaría como testigo de la acusación o la defensa. O más bien sí. Si Casillas es un bautista decapitado, la autora del crimen no es otra que Sara Carbonero, que seguramente tardaría más en maquillarse para estar guapa en el ajusticiamiento que en perpetrarlo.

Hidra topeada o Hidra de Lerna, Helena de Troya, carilinda de la prensa de cabeza hueca, anuncio de Pantene andante, Judith de Iker, Salomé de Casillas, el Bautista... Mil disfraces, mil rostros, mil cabezas tiene la bestia, que nos gustaría cortar una por una, por mero disfrute y para ver tan siquiera si de una vez le brota una al menos que sea respetuosa con el madridismo, con el segundo hogar de su novio desde que tenía 9 años. Entre su cama, donde ella lo trata, una vez se levanta para iniciar la jornada, y la ducha del vestuario, transcurre la parte de su jornada que a nosotros nos concierne. No queremos saber de ella. Creo que es evidente que su profesión, como ella al menos la entiende, choca directamente con la de su pareja. le está perjudicando gravemente. Lo de ayer difícilmente tiene una vuelta atrás. Los días de Iker en el Real Madrid como ídolo indiscutible han acabado, y no sólo como hasta ahora entre los más críticos. El descontento empieza a ser generalizado. Suerte tiene de estar lesionado y no tener que pisar mañana el césped de Bernabéu. Fortuna o cálculo, que hasta en eso empieza a haber margen para la duda, si la de ayer de Sara Carbonero fue una agresión verbal al club en toda regla o una mera patada fortuita.

La muerte de la Hidra fue el segundo de los doce trabajos encomendados por la Sibila de Delfos a Hércules. Y ya sabemos quién es el Heracles de los nuestros, quién corre más veloz y chuta con más fuerza. A base de goles es como habrá de callar el héroe merengue. Ese al que ella tachara de prepotente y egoísta. Su discurso morirá a sus manos o, si se prefiere, a sus pies. Y también con el correr del tiempo. Cronos seguirá devorando a sus hijos, probablemente también a esta starlet del momento, y llegará la hora en que sepamos qué frentes son los que tiene abiertos Mourinhos en el vestuario, a lo mejor sólo uno, y quiénes permanecen el año que viene. Lo mismo hay sorpresas. Lo mismo nos las glosa el hijo de Amón.

Saturno y Mourinho - Santiago Amón


lunes, 28 de enero de 2013

El Fútbol y sus aledaños (88) - Un puente sobre el Rin



'Comida de los Cuatro', puenteo a Mou
Alfredo Relaño
Diario AS - Madrid - 27/01/2013

No estuve en la 'Comida de los Cuatro', de modo que no puedo certificar lo que se habló allí. Pero fue una comida de los jefes con los indios sin el jefe de los indios presente. Un puenteo, en fin. Ayer sacamos en AS los precedentes de este tipo de comidas, que Florentino siempre ha hecho. Siempre con el 'manager', fuera Valdano o algún otro (marchado él, Sacchi y Pardeza han hecho esas funciones). En ausencia del entrenador, claro, lo que daba lugar a pensar que el futuro de éste estaba en el aire, como bien ha pasado cada vez. Ahora ha sido sin el manager-entrenador. Porque Mou es manager.

Imposible pensar que no se hablara de él, ¿no? Estas comidas siempre me hicieron compadecer al puenteado, desde Del Bosque en la primera de todas, hasta Mourinho ahora. ¿Qué tienen que hablar Florentino y José Ángel Sánchez con los dos capitanes-represaliados sin el 'entrenador-manager' delante? Esas cosas sólo pueden salir mal, y mal salieron. Luego vino el fuerte desmentido, que me sonó al 'never, never, never' con que nos obsequió a nosotros Florentino cuando anunciamos conversaciones por Beckham. Y ya vimos. Y veremos si en septiembre siguen juntos Mou y los dos capitanes o no.

El problema es llevar el club con componendas. Mourinho tiene todo el poder, pero hasta cierto punto. Puede quitar a Casillas, pero no consigue que el club tenga un personaje en la UEFA que funcione. Puede abandonar un entrenamiento (o no viajar a Zúrich) porque prefiere ver jugar a su hijo pero no se siente con influencia sobre el entrenador del Castilla. Puede elegir cuándo habla y cuándo no, pero no consigue determinar la política de comunicación del club. Es pero no es, está pero no está, le temen pero se juntan a hablar de él en un puenteo de manual. Así no se lleva un club, ni con ni sin Mourinho.

Un puente sobre el Rin

El puente es la más bella de las metáforas, siempre que puedo la uso, a poco que esté justificada. El puente une lo que está separado para siempre, convierte en nula la distancia infinita, hace transitable el imposible, convierte en arquitectura el sueño de alcanzar la otra orilla, la del país donde se encuentra la meta deseada, lo que hogar y anhelo, porque patria es únicamente el lugar donde deseamos estar, aunque jamás deje ser un sueño. Sin puentes, sin besos, yo soy apátrida del olor de su cuerpo, del calor de su piel y el sabor de sus labios. El río es otra gran metáfora, su complemento a veces. Observarlo desde un puente es conocer la ruta que jamás será alternativa. La corriente pasa bajo sus arcos de piedra, o entre las columnas de hormigón armado que lo sostienen, y es al mismo tiempo metáfora del tiempo que pasa y no se detiene, de la permanencia de las cosas cuando todo cambia constantemente y del empuje del destino, que es solo desnivel cuando siempre creímos que era voluntad de un determinado desenlace.

Al regreso del héroe vencedor en Lepanto, don Juan de Austria, dicen que un puente de barcos cerraba la entrada al Puerto de Messina. Por el cabalgó, ese era su fin, el almirante de la flota cristiana, sobre un pura sangre blanco, entre los vítores de los habitantes de la ciudad portuaria. Unas semanas antes sólo era un sueño, conjurar el peligro de los piratas turcos al oeste del Mediterráneo. Aquel día, en que sonaban todas las campanas de las iglesias, era un don de Dios traído por el mesías rubio, por el bastardo del emperador. Aquel puente de madera, que se mecía con el ritmo de las olas y la marea, representaba la distancia infinita cubierta en una sola jornada, frente a las costas del Peloponeso, igual que era burlada una distancia imposible por ser sobre la superficie con una sola cabalgada. Al paso recorrió el jinete la distancia de un extremo a otro de la entrada a la dársena, recreándose en el momento, demorando el final de su homenaje. Quería un reino, con castillo y costas. Creyó encontrarlo en Granada tras sofocar la revuelta de los últimos abencerrajes. También en Túnez, donde, tras conquistarlo, dejó ocho mil soldados para custodiarlo, contra la opinión del rey, su hermano, que le había ordenado saquear la plaza y la vuelta de toda la expedición. Pero el quería un reino, como hizo del emperador que era. Ocho mil soldados murieron como solo sabían hacerlo los españoles, sin rendirse y vendiendo cara la victoria al contrario. Planeó encontrarlo en Escocia, cuya reina María se había revelado ante su hermana Isabel I. La decapitación de su dama, a quien cortejaba por cartas para ganarse su corazón y su reino, acabó con su último sueño. Después, en el final de su peregrinar incesante en busca de una corona, hayó la muerte en Flandes por unas fiebres, su último intento de conseguir ser un igual entre reyes. Pero aquella tarde en Messina el sol declinaba para saludarlo, el mar oscuro se abría a su paso como ante Moises, y un puente madera le conducía a la gloria.

Un puente también, pero de acero, convertido en la flota más grande jamás vista, permitió a los aliados desembarcar en las playas de Normandia, procedentes de la lejana Britania. Tantas veces codiciada la isla, ahora era el origen de la invasión. Los alemanes fueron sorprendidos, no se esperaban el ataque por ese punto. Apenas defendidas las playas, fueron sin embargo la tumba de miles de hombres. Dicen que la verdad pareció mentira, que los alemanes se tragaron el anzuelo, porque Patton, el único general aliado a las altura de los suyos, se paseaba con su bulldog entre un ejército simulado, que parecía presto para ser embarcado, a la altura del estrecho de Calais, el lugar lógico desde donde lanzar el dardo de la victoria, aquel por donde Alejandro Farnesio quiso invadir Inglaterra con sus tercios para dar escarmiento a la cuna de ilustres piratas. Así que la invasión fue un éxito, pero también un fracaso, porque no logró capturar un solo puerto apto para el atraque de grandes barcos de transporte. Sin apenas resistencia del enemigo, durante semanas el avance se hacía al mismo ritmo en que podían ser desembarcar los suministro, que era tan lento que los vehículos se quedaban sin gasolina tras recorrer unos pocos kilómetros. Patton y Montgomery se disputaban, como dos perros ante un solo plato de comida, el escaso combustible disponible con el que alimentar a sus respectivas divisiones blindadas. Hartos de verlos reñir, a sus dos doberman preferidos, Eisenhower les pidió a cada uno un plan de acción audaz para poder acabar la guerra en el frente oeste y plantarse en Barlín antes de las siguientes Navidades, para poder oír las campanadas de fin de año cada uno en su patria y su hogar, para restar a aquella locura de la guerra un año entero de sufrimiento. Pattón eligió la ruta de Bélgica, Montgomery la de Holanda. En realidad la disputa estaba amañada y el general americano nunca dio opciones reales a su compatriota, el más capacitado de sus guerreros. Eisenhower quería estar a bien con su aliado británico. Cualquier desavenencia con Patton la podía solventar facilmente, sin discusiones, sin explicaciones, por el hecho de contar con una estrella más en sus hombreras.

El plan de Monty era simple y al miso descabellado, fiado a un equilibrio imposible, conquistar una sola línea de terreno, un autopista desde Francia a la frontera entre Holanda y Alemania. La ruta 69, que llegaría a ser conocida como la Carretera del Infierno durante los 9 días que duró la batalla. Para salvar los tres obstáculos naturales en la ruta: el río Mosa en el torno a la ciudad de Eindhoven, la corriente del Waal cerca de Nimega y la ancha brecha de agua del río Rin en la meta, en Arnhem, cuya orilla norte era ya territorio alemán, Monty lanzó tres divisiones completas de paracaidistas para que capturarán al menos un puente en cada uno de ellos. Una división por cada río, dos americanas y una británica, lanzadas en territorio hostil, que debían conquistar el terreno y hacerse fuerte en el entorno de los puentes, defenderlos y mantenerlos operativos hasta la llegada del grueso del ejército británico. Pronto, sobre el terreno, el plan demostró ser un disparate. Las divisiones mecanizadas que debían capturar la Ruta 69 empezaron su avance rápidopero,  a medida que se adentraron por detrás de las líneas enemigas, su progreso se ralentizó, cada vez más al verse atacados por ambas márgenes de la carretera. Los mandos alemanes, con Rundstet a la cabeza de todos ellos, sustrayeron tropas de donde no las tenían para desplazarlas a los flancos de la Ruta 69, y poder hostigar incesantemente, cada vez con mayor intensidad, el avance del ejército británico. Rundstat parecía un ajedrecista al inclinarse sobre la maqueta que simulaba el teatro de operaciones. Movía las piezas tan rápido como un gran maestro para poder parar el reloj cuyas manecillas avanzaban hacia la hora del colapso total de su patria. Los vehículos se convertían rápidamente en teas ardientes, fáciles dianas como eran en un tiro al blanco mortal practicado por las baterías antitanque alemanas. Aquellos que eran destrozados por los obuses debían ser evacuados de la línea para no impedir en avance de la columna completa. Aquello era una pesadilla logística y táctica. Un caracol avanzando por el infierno de Dante, al que su concha era incapaz de protegerle. Un caracol con una cita ineludable a cientos de kilómetros y a la que empezaba a llegar tarde.

Por delante, en Eindhoven, la 101ª División Aerotransportada del general Maxwell D. Taylor capturó un puente sobre el Mosa casi el primer día y pudo mantenerlo hasta la llegada de la columna. Parecía buena señal, un gran comienzo. Pero tanto la 42ª División Aerotranportada, del general James M. Gavin, que había sido lanzada en Nimega, como la 1ª División Aerotransportada Británica, del general Roy Urquhart, en Arnhem, pronto encontraron obstáculos para lograr llevar a cabo las misiones asignadas. El reagrupamiento de las tropas tras el salto fue largo y tortuoso, caótico. El día D en Normandía era un precedente claro, con unidades que tomaron contacto con el suelo muy dispersadas y lejos de sus objetivos. Ahora, volvió a perderse un tiempo precioso en el inicio de la operación, que tal vez fue una de las razones de su fracasoo. Descubrieron también, tras los primeros encontronazos serios con el enemigo que no iban bien equipados para aquella lucha, que les faltaba armamento pesado con el que repeler los contraataques alemanes. Solo el heroísmo de los hombres de Gavin permitió capturar un puente intacto y protegerlo hasta la llegada de los blindados. pero, para entonces, un  nuevo elemento, una pieza no esperada estaba en manos de Rundstet para moverla a capricho. Dos divisiones blindadas alemanas que estaban en la reserva en Holanda, para rearmarse y recobrar fuerzas tras varios meses de dura contienda en el frente ruso. Era toda una sorpresa, un dato que no habían sido capaces de facilitar los servicios de inteligencia. Al alto mando alemán le dió tiempo a moverla hasta Nimega para poder obstaculizar el final de la misión de Gavin y hacer que pagara caro la victoria parcial de obtener un puente intacto. Pero, lo que es más importante, para dar el jaque mate a los británicos al extremo de la línea del frente filiforme. La gente de Urquhart jamás llegaron a capturar un puente completo, solo el lado sur, en Holanda del puente principal de la localidad de Arnhem. Tras 9 días de asedio hasta eso perdieron, lo vieron volar por los aires, la piedra junto a los cadáveres de tantos paracaidistas que habían tratado de asaltar en otro extremo en Alemania.


La ruta de Bélgica es la deberían haber elegido AS y Marca. El avance de la verdad por un territorio sin obstáculos geográficos es tan incontenible como lo era el de las divisiones blindadas de Patton. "Dadme gasolina para mis tanques, que mis hombres pueden alimentarse del cuero de sus cinturones", decía el general de West Point, tenido por loco por muchos de sus subalternos. Y quizá amado por ellos por eso, como César por sus legiones. Pero los aliados de la prensa optaron por un plan más complicado: Conquistar tres puentes estratégicos y mantenerlos en su poder para poder manipular la información que discurre a lo largo de sus tableros: El puente entre Florentino y Morinho, y el que une a este último, su relación personal con los jugadores de la plantilla y los aficionados. No tenerlos en su poder todos equivale a no tener nada. El entrenador portugués no se irá si su relación es buena con el presidente y el madridismo, por muchos altercados que haya en los vestuarios. Tampoco tiene visos de triunfo un escenario de desentendimiento entre la directiva y el cuerpo técnico si hay resultados y comunión entre las gradas y Mourinho. De ahí que lleven operando en tantos frentes a la vez, que las mentiras se alternen según las épocas. Atacar por todos los sitios a la vez les supone un enorme desgaste. Perdieron el pulso para lograr el primer puente cuando Florentino ratificó al técnico del equipo en la gala de entrega de las insignias. También el pulso del plebiscito improvisado, contabilizando pitos como votos. Ni imponiendo ellos las reglas, traduciendo la reacción del público del Bernabéu como buenamente les ha dado la gana, han podido demostrar que el madridismo de la espalda a Mourinho. Durante el partido de ayer por la mañana en Getafe realizaron el enésimo conteo de votos, para ver que han perdido de nuevo. les queda, eso es lo que creen ellos, el puente que une la voluntad del entrenador con las de la plantilla. Pero esta vez no han querido capturarlo sino dinamitarlo, aislar el enemigo en orillas diferentes, atentar contra el club, contra su futuro, en pos de sus objetivos empresariales. Si no pueden ganar la partida les basta con matar el madridismo para poder recoger sus pedazos y resucitarlo a su imagen y semejanza. Que hasta por dioses omnipotentes se tienen.

Un soplo, desmentido por los cuatro únicos posibles testigos de lo ocurrido. Una amenaza de revelar las fuentes, como añagaza para esquivar la estocada del contraataque. Y, tras comprender su error mayúsculo, dos días de portadas neutras, para poder tomar aire, respirar después de perder el resuello en su loca carrera contra la evidencia, que siempre corre más que uno por mucho que uno apriete el paso. La primera de las portadas hasta con un cierto sabor a admisión de la derrota, por conciliadora, por pusilánime, por ser un desmentido de sus propias teorías estos años. Lo curioso es que hasta cuando tratan de ser conciliadores, obsequiosos -dígámoslo en plata: pelotas consumados-, les asoman las orejitas de la mentira entre el melenón de las buenas palabras. No importa como las digan o como las peinen, las orejas del lobo están ahí siempre ahí, bien visibles, punteagudas, estiradas sobre el pelaje áspero de la bestia ávida de poder y mentirosa. Nos hablaban en ella del nuevo Di Estefano del Siglo XXI, de Ronaldo, de la prioridad que es para Florentino Pérez renovarle. Para convertirle en el líder indiscutible de su nuevo proyecto, del Madrid que se asoma al futuro del nuevo milenio. Y nada que habría que objetar, salvo que, vamos a ver si hacemos memoria, no fuera en contra de todo lo que llevan predicando desde la llegada de Florentino y, sobre todo, del que hace dos días cumplió años. ¿Acaso no llevan tres años diciendo que Cristiano es estrellita sin lustre, que está a años luz de Messi en cuanto a humanidad y valores, que no tiene el carácter que se precisa para ser líder, ni siquiera modales y maneras para ser ejemplo de buen deportista? ¿Acaso no nos dijeron que el jugador estaba harto del club y que quería irse al París Saint Germaín, al Manchester y al Chelsea incluso, que era cuestión de dinero primero, y después de sentirse falto de cariño? ¿Acaso no nos aseguraron que Florentino Pérez estaba cansado de sus caprichos, como también de los de Mou, que le espetó, cuando fue a decirle que estaba triste, que buscara el dinero para que pudiera ficharse al astro argentino? ¿A que viene esta portada entonces, ya se les ha olvidado todo lo que llevan diciendo años? ¿Tan poco vale su discurso que puede cambiarse en un días, hacer que gire 180 grados en su rumbo? ¿Tan poco vale su palabra que afirmaciones de años se desdicen en una única portada? Flaca memoria tiene la conveniencia. Mentir para adular quizá les parezca buena estrategia ahora. Quieren patrimonializar a CR7, como AS desde hace unas semanas. Quizás para salvarse de la quema, porque ven que el aficionado por fin acepta al portugués, tras años de reticencias fomentadas por ellos. Quizás porque tratan de captar su imagen para asociarla a una posible candidatura en las futuras elecciones. ¿Que si los creo maquivélicos? Pues no, tras la chapuza de la portada del ultimátum y la de los mensajes de WhatsApp no me cabe ninguna duda de que no están dotados para las intrigas palaciegas. Pero que ellos lo creen de sí mismos estoy seguro. Tras fracasar en la intentona de asaltar tierra madridista, se baten en retirada entre cortinas de humo de buenas palabras, que creen erróneamente que los oculta de su enemigo.

Ahora es Relaño, desde AS, quien se suma a la contienda. Le han informado mal sus servicios secretos, cree firmemente, o lo finge para mantener las hostilidades contra Florentino, que el puente que estorbaba ha sido derruido por la soldadesca de Marca. Como si un Látigo pudiera cercenar la piedra como lo hace con la carne. Este periodista deportivo está dotado para abrir heridas en la dignidad de las personas, para hacerles blanco de sus mofas y hacer risas en las retransmisiones, pero no para derruir puentes bien cimentados. Nos dice Relaño que Mou no estuvo en la comida de marras en la sede de ACS. Lo dice en la primera linea, como a quemarropa, como quien abre una ventana en una habitación a oscuras para que entre la luz del sol. Pero tiene mala suerte don Alfredo, es plena noche en su mente. Aceptándole su símil como animal de compañía, que la suya, PRISA, es muy partidaria de las animaladas periodísticas, el jefe de los indios no estaba en la comida de los cuatro porque no procedía. Lo mismo que no está en las reuniones privadas de Ramos con Pilar Rubio ni de Iker con Sara Carbonero, sin que nadie le puentee. Aunque, quizás, hay que reconocer que no sería mala idea que estuviera en las de la segunda pareja para que todos nos fuéramos conociendo. A las reuniones para fijar primas nunca han asistido los entrenadores ya que no es tema que le competa. Luego nos dice que estas comidas sin técnico sin precedieron a destituciones, y nos da bastantes ejemplos para apoyar su propuesta con datos. Y sin querer ni poder rebatírselos, le digo que afirmar lo que afirma es como decir que todo hecho importante de la historia le precedió un lunes, como mucho 7 días antes. Las reuniones para discutir las primas precedieron a todos los finales temporada, donde suelen agolparse los hechos significativos de todas las campañas.

Se compadece el señor Relaño de Mourinho, con la boca chica, por haber sido puenteado y decirnos que por ello peligra en su puesto. Destronar al entrenador de la liga de los récords es una tarea en la que están embarcados federaciones, comités deportivos, prensa y rivales. Tanto tirar de su silla desde todos los lados hace difícil pensar que pueda mantenerse en ella por mucho tiempo. Ya se le ve encorvado, con la espalda mal apoyada en el respaldo, eso nos dicen al menos desde muchas portadas, editoriales y columnas de opinión de los periódicos. ¿De qué tienen que tratar presidente y capitanes a solas? De lo que ellos decidan, señor Relaño, no necesariamente de lo que a usted le gustaría. Y, aunque la realidad le diera capricho, nunca llegaríamos a saber en que términos y en que tono transcurrió una hipotética conversación sobre Mourinho. Por la sencilla razón de que una reunión privada es, como su nombre indica, tan privada como lo permiten los participantes en ella. Y los cuatro han asegurado a quien les ha querido oir, entre los que, por supuesto, no se encuentran ustedes, que nada ha podido trascender de lo dicho en la comida porque sencillamente ellos no lo han contado a nadie. Y menos de una forma tan rocambolesca y ridícula como a través de mensajes de WhatsApp. Y si tiene una opinión en contra confeccione su portada, que los precedentes, aunque sean de la competencia, ayudan mucho, que aun está a tiempo de ser demandado por los servicios jurídicos del Real Madrid. "Never, never, never" es aproximadamente la media de sus aciertos, la de As y la de Marca, cuando dan alguna noticia de buena tinta, sobre fichajes, alineaciones o el día a día en el vestuario del equipo. "Never, never, never", son los aciertos que tuvieron las muchas veces que anticiparon la marcha de Mourinho, la marcha del ahora indiscutible Ronaldo este mismo año. Lo veremos, tiene razón, si siguen juntos el año que viene Mou, Casillas y Sergio Ramos. Basta con esperar al verano, es tan fácil como eso, y con ver quien falta, si es que falta alguno. Yo no apostaría por ninguno de los tres, sobre todo si lo quiere hacer a caballo perdedor, "Never, never, never", se lo digo como amigo.

Es difícil dirigir un club, llevar una plantilla, cuando la prensa se dedica a propagar rumores, a enfrentarlos unos con otros, a encizañar a quien aun creen en ellos. Es difícil que Adán tenga suerte en su debut cuando es cuestionado y ridiculizado por quienes piensa que son los suyos. Todo es difícil cuando las instituciones están en contra y quienes viven del club como parásitos ni siquiera propician un clima de calma y entendimiento. Son ustedes parte del problema, señor Relaño, lo han sido siempre, nunca de la solución. Siempre un pasivo que lastra las cuentas, nunca un activo con el que contar cuando la realidad aprieta y es necesario un desembolso de ilusión o de ánimo. Es a ustedes, a la prensa, a quienes se debería puentear. Y no sólo Mourinho, que ya no les concede siquiera ruedas de prensa. También el presidente, que les perdona todo como niños malcriados cuando se sabe que son incorregibles, a pesar de que quieran romper el Real Madrid porque creen que es su juguete. Y los jugadores, para quienes ustedes no son más que amistades peligrosas. Es el problema de ennoviarse con el periodismo, que se ha de vivir a merced de sus caprichos. Que se lo pregunten sino a Casillas, a cuya carrera se le escapa la vida a borbotones de tanto que le quieren todos ustedes. "Never say never again", es un dicho inglés al que le recomiendo que atienda. Nunca diga nunca más cuando se refiera a Mourinho, que ser contumaz en el error no es una prueba de carácter sino de estupidez. Llevar un club, al menos el Real Madrid, con o sin Mourinho, es algo sobre lo que tendrá que seguir filosofando. Expiró su oportunidad, la del grupo PRISA, de hacerse con un patrimonio que es solo nuestro, de quienes queremos al Real Madrid y lo defendemos.

La prensa camina sobre un puente de mentiras que se derrumba a su paso. El bastardo real cabalga sobre el Mar Tirreno tras hacer reales dos imposibles. Y yo la contemplo a ella desde mi orilla, sin puente que me lleve hasta donde me aguarda. Bella metáfora la de las dos orillas, la de sus labios, ácidos para decir adiós, curvos como meandros donde el río se empereza con el silencio del valle. Conversaban Montgomery y los generales aliados que participaron en la batalla ante la vista del Rin. Alemania estaba ante su vista, pero una brecha de agua hacía imposible sus sueños. "Quizá enviamos a nuestros hombres a un puente demasiado lejano", dijo uno de ellos. Cayó Holanda, que fue liberada, pero no fue posible acortar el sueño de acortar la guerra un año. Aquellas Navidades toda atención estaría centrada en los sucesos de las Ardenas. Para primavera quedaría el encontrar un puente sobre el río, en Remagen, invadir tierras germanas como han hecho todas las generaciones de europeos desde que Tiberio instaurara la tradición en el siglo I de nuestra era. El puente de plata que desde hace ya casi tres años quiere la prensa que utilice Mou para huir de la patria vikinga, más que lejano parece se desvanece en cada fin de temporada. El fracaso no es para siempre ni la victoria es nunca definitiva. Algún día se marchara y creerá entonces la prensa que estuvieron justificadas todas sus mentiras. Mentiras dichas al unísono, esto, aquello otro y las tesis contrarias, por un rebaño entero de periodistas y columnistas, que no se averguenzan luego de apacentarse en los predios del Bernabéu. Morder la mano que te da de comer se justifica cuando te crees el dueño. Tampoco espero que la derrota sea para mí permanente. Empecé esta serie de artículos sobre fútbol para no hacer necesarios los puentes, para olvidarme de cual es su cometido, para no pensar en ella desde mi otra orilla. Tres meses y sesenta escritos después me siento como al principio, al inicio de la Ruta 69, hostigado por el recuerdo por ambos flancos. He de admitir el fracaso o fiarme por segunda vez de la magia de la primavera. Escribir no se si tiene ya sentido. El tiempo se va como la corriente y la vida es como ese río que parece que nunca cambia. Pero se que no es cierto. Porque solo perdura lo que percola en la piel y arraiga en el hueso. La parte del sentimiento que se hizo materia. Todo lo demás luego es olvido.

Caught A Ghost - Time Go

Nota: Supongo que una a una irán desfilando mis obsesiones, mis temas recurrentes. por alguno de los dos blogs. Lo es la batalla de Market-Garden que mezclo con todo lo demás en este escrito. Años después de hacerse mundialmente famoso con su reportaje escrito sobre el desembarco de Normandía ("El día más largo", 1954), allá por los setenta, intentó reverdecer laureles y buscó tema para un nuevo ensayo. Lo encontró en una Batalla de la que se guardaba, aun después de 30 años de acabar la guerra, un mutismo absoluto. Fue una de las batallas más importantes y más heroicas, por ambos bandos, de las segunda guerra mundial. En ella se enfrentaron los paracaidista aliados contra los alemanes. Seguramente nunca se concentraron en un solo frente tantos soldados de élite, ni antes ni después de aquellos 9 días. Los paracaidistas alemanes habían sido reconvertidos en infantería tras haber conquistado Chipre al principio de la guerra, pero a un alto coste de bajas. El Holanda lucharon contra la 101ª y 42ª como infantería, y se las hicieron pasar "canutas" a los aguluchos y los diablos. Lo que sucedió en Market-garden fue un refrendo de que el cuerpo de paracaidista solo podía utilizarse para objetivos concretos, no para grandes operaciones. Jamás volvieron a ser utilizados. El ensayo acabó titulándose "Un puente demasiado lejano", y fue una lectura que gocé, porque siempre fue germanófilo, no por nada, sino porque los alemanes acabaron perdiendo la guerra, y los perdedores siempre han gozado de mis simpatías.

Contestación al comentario de CHJ del día 28/01/2013

Tal vez lloré por tus palabras. Gracias a Dios nunca sabrás si lo digo en broma o no, si esta observación es ironía o confesión. A veces escribir es lo único que te separa de la nada absoluta, la última defensa en pie antes de la derrota. Hablar de ello porque vivirlo no merece la pena. Y crees hacerlo sólo, y entonces el pudor de hablarles a los demás de tí con la excusa de hacerlo de otra cosa es sustituido por una sensación de desamparo, de inutilidad en el esfuerzo de tratar de arrancar algunas palabras a ese desorden interior que provoca enfrentarte a lo que te emociona. En ausencia de ella, como lectora de este blog me refiero, bien puedes considerarte como principal caballero de esta hermandad que tiene en este blog su sede, su tabla redonda

sábado, 26 de enero de 2013

El Fútbol y sus aledaños (87) - El camarote de los Hermanos Marx

"Una noche en la Ópera" - Escena del camarote

Bronca entre Cristiano Ronaldo y Mourinho en el vestuario
Julián Ávila
Diario digital SportYou - Madrid - 16/01/2013

Un nuevo episodio en forma de lío con José Mourinho como actor principal. En esta ocasión su ‘contrincante’ fue nada más y nada menos que Cristiano Ronaldo. Todo sucedió al final del encuentro ante el Valencia, en el vestuario. La bronca entre el entrenador y el delantero se escuchó hasta en la Castellana. El origen del encontronazo verbal tiene su origen en los continuos gritos a Cristiano desde el banquillo porque su juego no estaba siendo del agrado del entrenador. Mourinho le acusaba de perder muchos balones y de no bajar al campo propio para echar una mano al resto de compañeros.

Estas exigencias no eran compartidas por el delantero, que se sintió increpado. Entendió que el entrenador había pasado la línea de lo permisible y así se lo hizo saber en el vestuario después del partido. La discusión se llevó a cabo en un tono elevado y tuvieron que intervenir los compañeros del jugador para evitar males mayores.

La bronca del vestuario llegó enseguida a oídos del presidente en el palco, y tuvo que tomar cartas en el asunto.

Las consecuencias del encontronazo están por ver. Mourinho es muy dado a señalar a los jugadores y después aplicarles un serio correctivo. El propio Cristiano lo sufrió cuando se quejó en público del planteamiento en un partido de semifinales de Champions contra el Barcelona. La decisión fue dejarle fuera en el siguiente partido contra el Zaragoza.

Este nuevo incidente llega después del triunfo ante el Valencia, pero veremos si se queda ahí o tiene algún tipo de recorrido. Cristiano es ahora el clavo ardiendo para Mourinho y, si se deteriora la relación, puede suceder cualquier cosa.

Nota: El artículo que incluyo a continuación se acabó de escribir realmente el pasado martes, 22 de enero. En esos días el lío montado en torno a la supuesta riña entre Mou y CR7, la forma en que unos y otros periodista opinaban y añadían nuevos daros, algunos inventados, para sacar conclusiones, me sugirió la famosa escena que da título al escrito. Era un fenómeno parecido a lo ocurrido tras los incidentes, dentro y fuera del terreno de juego, en el estadio del Levante. Poco después surgió un tercer ejemplo, mucho más claro del fenómeno que trato de describir. Estoy hablando de la ya celebérrima comida para pactar las primas con el presidente, director técnico y capitanes del Real Madrid. Han transcurrido cuatro días y ya se han vertido ríos de tinta en los periódicos y de palabras en las ondas. La comida ocurrió justamente cuando finiquité el escrito, cuyo hecho se menciona de pasada al final, anticipando lo que iba a venir después por un apunte que me hizo @DiosaMaracaná. El artículo se edita ahora por razones que no vienen al caso, pero es anterior cronológicamente a los tres que le preceden en el blog. Uno de ellos incluso lo alude. Se lo dedico a mi amiga y colaboradora.

El camarote de los Hermanos Marx
(Escribí este artículo con la ayuda de mi amiga @DiosaMaracana)

Estoy por asegurar -empecemos el artículo con una afirmación rotunda para ver si así lo encamino de una vez, que me está costando, ya lo creo- que "Una noche en la ópera" es el mayor vivero de citas humorísticas de la historia del cine,  en el que suelen pescar los cinéfilos cuando quieren alardear de sus conocimientos cinematográficos y, de paso, divertir al personal. Un caladero en alta mar, rico pero peligroso, porque con el cine de humor no basta con ser preciso para triunfar con la cita, también hay que saber declamar, tener bis cómica. Es más fácil poner cara seria y empezar con aquello de "He visto cosas que no creeríais...", que además te hace parecer profundo y no un tipo disipado, pero allá cada cual. El caso es que casi todas las escenas, diálogos o frases célebres que a uno le vienen a la mente cuando se nombra a los Hermanos Marx proceden de este film. Hagan la prueba, ya verán como tengo razón. Es verdad que la cita que se suele poner como ejemplo del disparatado y desvergonzado humor de Groucho Marx, la extravagante e interesada declaración de amor que le dirige a su habitual partenaire, Margaret Dumont, en "Sopa de ganso", ya saben: "¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Le dejó mucho dinero su marido? Conteste primero a la segunda pregunta", es un momento feliz de "Sopa de ganso". Pero el resto del repertorio habitual de momentos estelares de su filmografía, incluyendo la famosa parodia de los dos abogados, que interpretan Groucho y Chico, en la que tratan de formalizar un contrato, sin lograr ponerse de acuerdo siquiera en el sketch sobre cuantas partes contratantes intervienen en el mismo, o la celebérrima escena del camarote, que ha dado lugar incluso a una expresión de uso común en Castellano, la que he utilizado como título del escrito, pertenecen a la película de la Metro Goldwyn Mayer, la primera que hicieran para este estudio cinematográfico.

Tras trabajar cinco años para los estudios Paramount, a razón de una película por año, labor que culminaría con una de sus obras maestras, la mencionada "Sopa de Ganso", dirigida por Leo McCarey, son reclutados por el productor Irving Thalberg para la Metro Goldwyn Mayer. Reconocía Groucho que en su época en Hollywood muy probablemente coincidiera con muchos genios, pero que él personalmente sólo había conocido a uno, el productor de la Metro. La intervención de Thalberg supone un cambio radical, para mejorar, en la carrera cinematográfica de los Hermanos Marx. Supone una simplificación, en la que se elimina lo superfluo. Para empezar, el cuarto de los Marx, Zeppo, sin personaje definido como sus hermanos mayores, más un estorbo que una ayuda en las escenas conjuntas. También una complejización, ya que las tramas se vuelven menos caóticas, tienen un hilo argumental más claro. "Una noche en la ópera" es una vertiginosa sucesión de diálogos enloquecidos, frases ocurrentes, duelos de esgrima dialéctica a la primera carcajada, como las películas precedentes, pero que cuentan esta vez con una mínima ligazón y coherencia entre sí. Esa trama reconocible, aunque absurda, no puede interpretarse de otra manera que como un inmenso logro del equipo de guionistas, que se comprende que tuviera que ser numeroso y trabajar a destajo para extraer orden del caos. Cuanto más se construye en el aire al levantar un edificio, más sólidos han de ser los cimientos. Destaca en el equipo de escritores la presencia, aunque no recogida en los títulos de crédito, de Buster Keaton. Es curioso que Cara de Palo, el actor que jamás pronunciara una sola palabra en sus films, que ni siquiera las sugiriera -es decir, articularlas sin sonido, moviendo los labios, para que pudieran ser leídas en los carteles que habitualmente se incluían en las películas mudas-, fuera uno de los orfebres que lograran engarzar en una sola gran pieza de alta joyería tanta pequeña gema, tanta palabrería suelta destinada a hacernos reír.

La escena del camarote es la quintaesencia del aprovechamiento del espacio escénico. En un cubículo que, a ojo de buen cubero, no sobrepasa los 8 ó 10 metros cuadrados, el director es capaz de hacer entrar hasta 15 personajes, incluyendo a los tres Hermanos Marx, un tenor, dos camareras, un plomero y su ayudante, una manicurista, una mujer que busca a su tía Micaela -que, afortunadamente, no está allí cuando llega-, una limpiadora, escoba en mano, y, finalmente, los cuatro camareros que traen la opípara cena que han pedido, que incluye las dos docenas de huevos duros solicitados a bocinazos. "Quiere usted las uñas largas o cortar", pregunta a Groucho la manicurista, mientras Harpo, fingiendo estar dormido de pie, sostenido precariamente por Chico, se vence hacia una de las camareras, para lo que en mis tiempos se denominaba "poder pillar cacho".  "Mejor déjemelas cortas, que aquí va faltando espacio", contesta Groucho. Será la tía Micaela, que con su llegada culmina la escena, la que liberare a los prisioneros del camarote, en un acto de escapismo con una espectacularidad digna del mejor número de Houdini.

Establezcamos ya el primer símil: ¿Qué ámbito puede haber más angosto para la prensa que una noticia que juzga importante, ya sea por su alcance o por meros intereses corporativos, y de la que carece de cualquier información veraz de primera mano? La prensa deportiva madrileña vive en el camarote de los Hermanos Marx desde la llegada de Florentino Pérez al Real Madrid y, sobre todo, tras el fichaje de José Mourinho como entrenador. A medida que pasa el tiempo, más datos innecesarios entran en el estrecho cuarto para hacer la situación aun más angustiosa e incontrolable. Algunas de las rocambolescas historias que llevamos oídas estos últimos años a los periodistas acerca de nuestro equipo también parecen el camarote de los Hermanos Marx. ¿Qué fue sino un intento de contar la escena, sin haberla memorizado bien, la narración de los hechos ocurridos en el vestuario del estadio Ciutat de Valencia por José Ramón de la Morena una madrugada en El Larguero? Si uno se fija en la escena de la película comprende que su filmación tiene un enorme trabajo de planificación y ensayos. Sin embargo, Juanra se tiró a la piscina, a las ondas hercianas, sin haber ordenado bien el guión que quería relatar y sin haberlo ensayado, dando como resultado unos minutos de radio aun más desternillantes que los mejores momentos cinematográficos de los Hermanos Marx, tal como nos descubriera @RichardDees en uno de sus programas de "El Radio".

Nos preguntamos, mientras vemos la escena, si es necesaria la calefacción con tanta gente allí metida. Harpo, en todo caso, requeriría que se le enfriara su temperatura corporal con un buen aire acondicionado. Que sean necesarios dos tipos para poner en marcha un servicio innecesario, o dos camareras para hacer una cama, obedece al espíritu del sketch: Cuantos más elementos mejor, aunque sean superfluos, con tal de mantener el flujo de la trama, que en realidad está estancado. Se trata de vencer nuestra resistencia a reírnos en el caso de la película, y nuestro escepticismo en el caso de los periódicos, añadiendo más datos que no agregan nueva información. Así, Mourinho, cada día castigaría a alguien diferente de su entorno, al decir de los periodistas, para que nuestra mente al fin se convenciera, más por la insistencia que gracias a la capacidad de persuasión de los periodistas, del perfil psicopático del entrenador portugués. Da igual que Özil diga a un periódico alemán que considera a Mou como su maestro, fingimos no saber donde está Berlín y con eso basta para poder seguir afirmando que es un represaliado del entrenador. Los supuestos castigos se van acumulando en el espacio aun disponible en el camarote, que empieza a escasear, y ya no nos quedan horas en el día en los que este personaje ficticio, creado por la prensa, no se la pase enfadado. Es como Elmer, El Gruñón, siempre con la cara agria, su vestimenta cinegética y fusil a mano para ir a cazar a Bugs Bunny, Daffy Duck o lo que se ponga por delante y no esté en su temporada de veda. Que para Mourinho no cuentan. En las vacaciones de verano ya tratará de castigar a los maîtres de los restaurantes y las doncellas de los hoteles. ¿Como Harpo, que las castiga con su presencia, rodeándoles la cintura con sus brazos sin querer? Mou es ese cuerpo inerte, desvencijado, que los periodistas se pasan unos a otros dentro del camarote, sin poderlo controlar nunca. Es más incómodo Mourinho dormido para la prensa, menos manejable, más estorbo desquiciante, que para el entrenador toda la profesión periodística estrujándose el cerebro tratando de desacreditarle en columnas de opinión, crónicas, ruedas de prensa y noticias de actualidad.

Mou habría tenido una agria discusión personal con Sergio Ramos y Casillas y no se hablaría con Florentino Pérez. -"Y también dos huevos duros". "Añada también dos huevos duros": "Moc". "Que sean tres"-. Habría castigado en su momento a Higuaín, Özil y Di María, y tratado de marginar a Kaká y Carvalho. -"Y también dos huevos duros". "Anote también dos huevos duros". "Moc-moc". "Que sean cuatro. Uno de ellos de oca"-. Y, finalmente, por ahora, habría acabado teniendo una épica pelea en el Bernabéu con Cristiano, cuyos gritos se habrían podido oír en el Paseo de la Castellana. -"Y también dos huevos duros". "Escriba dos huevos duros". "Moc-moc-moc-moc-moc-moc". "Ya no sé si tienen que ser media docena o es que estamos en un banco de niebla". La lista de peticiones de la prensa al camarero del barco, que en esta situación es sólo una alegoría de su imaginación desbordada, no se acaba nunca cuando de Mou se trata. Si el espacio noticiable ya se queda angosto con tanto reportero extorsionando a sus informantes en el vestuario para obtener primicias de rifirrafes, con enviados especiales a los entrenamientos del hijo de Mourinho o a la casa de su madre en Setúbal; Con testigos expertos para poder compararlo con chimpancés o lo que se tercie; con abogados de causas pobres tratando de desacreditar a los testigos de refutación de la acusación, que sólo tienen palabras de elogio para Mourinho, como Eto'o, Ibrahimovic, Snejder; Con mentalistas capaces de leer su mente y descubrir las intenciones ocultas, por supuesto diabólicas, en cada una de sus decisiones; etcétera... -¿Añadimos además dos huevos duros?-. Si todo lo que se acaba de mencionar ya reduce la disponibilidad de espacio, las verdades inventadas para hacer aun más bulto en las acusaciones contra Mou acaban por colmar la paciencia del aficionado madridista, en especial el del mourinhista. Que, para más inri, no es un ejemplo de paciencia. El periodismo deportivo se ha convertido en una comedia bufa que habría hecho las delicias de Irving Thalberg. Hay mucho talento para el vodevil en algunos plumillas y predicadores en las ondas. Hasta Groucho lo reconocería. Pero a La Yihad no le apetece ir a ver una de risa. En algunos momentos le apetecería acudir a una sala donde echen una bélica, que según qué cosas de las que se oyen o se leen, despiertan el comando SEAL que todos los tuiteros llevamos dentro. Pero a lo que realmente está es a descubrir una película épica en la que su equipo gane y lo haga con merecimiento, sean cuales sean las circunstancias adversas.

La ya mencionada pelea entre Cristiano y Mourinho es como el remake de la película del Ciutat de Valencia. Rodada en interiores también, pero con nuevos decorados. Esta vez los vestuarios del Real Madrid. Con lo bonita que quedaría una escena filmada en exteriores amplios, en la Bola del Mundo en Navacerrada, con nieve gratis como atrezzo, en la Plaza de Chinchón para sugerir un ambiente torero, en Las Vistillas si acaso, que queda más cerca. Pero las mentiras son menos controlables en espacios inabarcables. No obstante, ardo en deseo de que Juanra de la Morena nos haga el storyboard, la narración por viñetas, para que nos hagamos la composición de lugar y la película cuaje en nuestras cabezas. La primicia, que yo sepa, ya sabemos que quien fue el primero es una disputa recurrente entre la gente del medio, nos la dio Julián Ávila, reportero de SportYou. Una bronca fuerte en vestuarios producto de las altas exigencias del entrenador a su jugador, a quien no había visto bajar a defender para ayudar a Marcelo. Es importante señalar que el periodista dice textualmente: "La bronca entre el entrenador y el delantero se escuchó hasta en la Castellana", lo que da a entender que se trata de una pelea verbal. Los puñetazos, aun las más sonoras cachetadas, apenas hacen ruido, siquiera para dejarse oír sobre el ruido de fondo del tráfico de una vía urbana tan concurrida como es el Paseo de La Castellana. El periodista añade más adelante: "La discusión se llevó a cabo en un tono elevado y tuvieron que intervenir los compañeros del jugador para evitar males mayores". Es decir, se insiste en que la pelea sólo fue verbal, y se menciona la intervención de otra gente para evitar precisamente que el incidente llegara a mayores, entendemos que a las manos. El otro dato digno de interés es que se afirme que Florentino Pérez, informado de lo que ocurría, tuviera que tomar cartas en el asunto. Todo lo demás son especulaciones acerca de las posibles consecuencias del suceso, entre ellas la pérdida del único apoyo, su "clavo ardiendo", por parte de Mourinho. Quizá fuera esta última propuesta la que encendiera la imaginación de la prensa hasta hacerla parecer la red de iluminación de una feria andaluza. Había mucho potencial en esa posibilidad: Agudizar el deterioro de la imagen pública del entrenador ante los aficionados; Argumentar el deterioro también de su posición en el club, que sería mucho más frágil tras perder su principal apoyo en el vestuario, que además es la estrella del equipo; Poder aislar a Cristiano de la figura de Mou, mostrar que la marcha de éste no implica la de aquel, cuya continuidad se ha convertido en una exigencia de la prensa tras tres años y medio de ponerle en cuestión y hasta pedir su venta en momentos puntuales.

Desde que se editó la noticia de Julián Ávila en SportYou, más y más periodistas han acudido al camarote para intentar meterse en él, trayendo nuevos datos, filtraciones de topos del vestuario que, por su número, ya puede considerarse como plaga, tratando de demostrar que están en el ajo de la noticia más importante de la actualidad. Según su valoración, claro. Se nos ha dicho que el presidente tuvo que agarrar a uno de los dos para evitar un encontronazo físico. Alternativamente, que primero fue uno el que trató de abalanzarse sobre el otro, sin lograrlo al ser sujetado, y después al contrario. Que los involucrados en el incidente se habían retirado la palabra el uno al otro. Que el incidente había sido el detonante de un acto colectivo de reflexión que habría traído al fin la paz al vestuario. Que, por el contrario, suponía el fin de Mourinho y,  como irónicamente señalaba Manuel Matamoros el pasado lunes en Estudio Estadio, "casi también el fin del club". Incluso, llevando las cosas al extremo, Pipi Estrada afirmó hace unas pocas noches, en una "exexclusisivavá" de Punto Pelota, que CR7 había intentado pegar a Mou y que, tal era su furia, que sólo pudo ser controlado con la intervención de 5 personas. No está Florentino, el Tío Patinhas, para estos trotes, pero vamos a fingir que nos lo creemos, todo sea por no chafarle el gag a la prensa, menos al principal bufón de la corte. Bastante tiene Florentino en realidad con la negociación de las primas con los jugadores, con sus reuniones con los capitanes. Circunstancia que Antón Meana ha aprovechado en las últimas horas para difundir el bulo de que Ramos y Casillas han informado al presidente de que si sigue Mourinho hasta 7 jugadores de la plantilla se marchan. Será si pagan la cláusula, supongo, más los dos huevos duros preceptivos en concepto de IVA. La verdad es que empieza a ser urgente que la tía Micaela se persone para dejarnos salir de este embrollo y permitir que de una vez, si es posible, entre aire fresco en el ámbito de la información del Real Madrid.

viernes, 25 de enero de 2013

El Fútbol y sus aledaños (86) - Un sainete como los de Alfonso Paso



Casillas conduciendo a una sola mano
Alfredo Relaño
Diario AS - Madrid - 25/01/2013

Entre la polvareda de cuánto aguantan o no aguantan los capitanes del Madrid a su entrenador (yo creo que le aguantan muy poco) emerge el verdadero problema del Madrid para los próximos dos meses: Casillas no va a estar ni en la semifinal de Copa ni en octavos de la Champions. Es un problema mayor que va a colocar a Mourinho ante la tesitura de apostar de verdad o no por Adán, ahora ya sin faroles. O eso, o salir al mercado a por un buen guardameta con posibilidades de aguantar esa portería en condiciones particularmente difíciles: con la temporada en juego y con todas las miradas encima.

Curioso lo que le ha pasado a Mourinho. Será verdad eso de que Dios castiga sin piedra ni palo. Nadie se imaginaba un Madrid sin Casillas desde hace mucho tiempo. Ni siquiera Florentino, que tanto acarició la tentación de fichar a Buffon o a algún otro pero no se atrevió a hacerlo. Tan poco concebible es un Madrid sin Casillas que nada más producirse su lesión corrió el macutazo de que no era para tanto. Nadie quería imaginar eso grave. A tanto llegó esa confianza (¿o era algo malicioso?) que a la vuelta de Valencia fue él solo, conduciendo su coche a una mano, al hospital, a pasar la primera revisión.

He ahí algo asombroso. Esa foto de Casillas, el mejor portero del mundo, abandonado por su club, conduciendo a una mano en la madrugada para ir al médico me parece la expresión gráfica más extrema del despelote de una institución que cada día se desmerece más a sí misma. ¿Qué más tenían que hacer tantos auxiliares como pululan en torno a la expedición, directivos, delegados, personal médico, cuadrilla mourinhana, etcétera, etcétera, que acompañar a Casillas a esa revisión? ¿Se imaginan algo así con un Kobe Bryant o un Federer? ¿En qué clase de cosa han convertido al Real Madrid?

Un sainete como los de Alfonso Paso
(Artículo editado originalmente en la web: Soy Madridista

Ay, aquellos tiempos gloriosos de mi infancia. No teníamos ni siquiera un canal completo de televisión, siguiendo los patrones actuales, ya que el canal principal de TVE emitía sólo desde la mañana temprano hasta algo después de la hora de irse a dormir, y el segundo canal sólo un rato durante la tarde. Pero que bien surtidos estábamos. El teatro, y de nivel, en cuanto a obras y elenco de actores, nos salía por las orejas.  Así hemos salido de pedantes aquellos niños, con tanto Shakespeare y Calderón de la Barca. Entre las obras que hacían bulto estaban las de Alfonso Paso, un elemento tardío de la que se ha dado en llamar edad de oro del humorismo español. Porque si por algo se caracteriza el teatro español del siglo XX, Buero Vallejo aparte, es por la gran cantidad y calidad de los autores de teatro de humor: Miguel Miura, Pedro Muñoz Seca, Enrique Jardiel Poncela, Edgar Neville. Alfonso Paso habría bebido en la fuente inagotable de inspiración que constituyó la maravillosa generación anterior a la suya, hasta llegar a atreverse incluso a pedir la mano de su hija a uno de sus maestros, a Jardiel en concreto. Pero el teatro de humor de Alfonso Paso carecía de la sutileza de sus antecesores. Muchas de sus obras seguían un patrón bien definido, hasta el punto de que se podían intercambiar actos entre ellas sin que se alterasen apenas las tramas. Fue el creador de la obra de teatro "con cadáver". Alguien moría, o así se hacía creer al público, y los culpables, o quienes creían serlo, se pasaban el resto de la obra tratando de esconder el cadáver para no verse delatados como asesinos. Y el muerto iba de un lado a otro de la escena, acompasado su baile de lugares para ocultarlo con las risas procedentes de las butacas. Era teatro desenfadado. Daba pereza sentarse ante el televisor a ver otra vez el mismo argumento, pero lo cierto es que si lo hacías acababas atrapado por la trama, entretenido y desternillándote de risa. Alfonso Paso era un tiro seguro, aunque poco arriesgado. No era Camus con su Calígula, ni Ibsen con su enemigo del pueblo, que, si les pillabas el tranquillo, ver sus obras era como hacer un máster de postgrado en la Complutense, pero Alfonso Paso te aseguraba una velada entretenida.

Tras publicar Marca la portada en la que informaba del motín en el Caine, con Ramos e Iker en el camarote del almirante de la flota para quejarse ante él de Mourinho, ofreciéndole la disyuntiva de tener que elegir entre capitán de navío y marinería, como si de una deserción en plena campaña militar estuviese admitida en el código militar, a Florentino no le cupo más remedio que realizar una comparecencia ante la prensa. Le vimos bastante nervioso, equivocándose varias veces en la lectura del breve discurso que tenía preparado, tratando de ser preciso en sus palabras, contundente si uno atiende a la redacción. Se deslizaron en sus palabras muchas ideas. La primera y más importante es que el suceso relatado por Marca, en su portada y en el artículo de Carlos Carpio y Látigo Serrano que la desarrollaba, es mentira de cabo a rabo. Lo dijo clarito, para que quedara constancia en el acta, despacito, para que la taquígrafa de la sala del tribunal le diera tiempo a escribir hasta la última letra. También manifestó su creencia de que toda esta trama obedece a un intento descarado de Marca, o sus patronos, de manipular el club. Asimismo, y esto es capital, aseguró que nadie se había puesto en contacto con ninguna de las cuatro personas presentes en la comida donde se supone que ocurrieron los hechos, para contrastar la noticia, siquiera para saber sus opiniones. Más claro: La filtración, si la hubo, procede de otra fuente, es alguien que no estaba presente cuando supuestamente Florentino Pérez oyó el ultimátum de los dos capitanes del equipo. Más aun, el presidente acusaba a los periodistas de Marca de no hacer bien su trabajo, de incumplir las normas básicas del periodismo y de traspasar la raya de lo que es ético con el único fin de perjudicar al Real Madrid. Por lo visto el señor Pérez es de mi misma opinión, tal como la exprese ayer en este mismo blog, que la maniobra de Marca tiene como único objetivo dañar al club, a cualquier coste, en un momento delicado y con el horizonte de las elecciones detrás, en el fondo del encuadre.

"Es muy grave. Entiendo que alguien tenga como objetivo la salida de alguien del club, sea el entrenador o el presidente, pero recurrir a la mentira no me parece ético". Este breve extracto del discurso de Florentino es verdaderamente esclarecedor, pone boca arriba las cartas de los contendientes en la mesa. Y cuando dice "alguien" no lo hace para ser menos claro, al revés, eleva sus sospechas a algún elemento más arriba en el escalafón que los redactores y director del diario Marca. ¿Le apetece a Pedro Jota Ramírez ser directivo, gerifalte en la sombra del Real Madrid, el equipo del que es aficionado, y lograrlo dando su apoyo a un candidato alternativo a Florentino Pérez? Lo digo a boleo, a modo de ejemplo, no se me alarmen. O sí, alármense, que se yo. El caso es que el presidente del Real Madrid hace acuse de recibo del órdago que se le ha enviado, no del procedente de sus jugadores sino de la prensa. Del estilo declamatorio, muy matizado en sus mensajes para no herir susceptibilidades, del discurso en la entrega de insignias, del estilo netamente conciliador en sus palabras a la prensa en la comida con los medios informativos, hemos pasado a este otro Florentino, que dice lo que piensa sin ambages, que es claro hasta resultar descarnado, si uno se fija en los mensajes y no en la colocación de las comas y la elección de los vocablos, y que acepta el guante y reta a quien le acaba de abofetear con él a que elija armas. "La verdad, si tienes agallas", le dice con la mirada. Porque lo cierto es que al diario Marca le han pillado en el farol. No es cierto lo que afirma. Puede tener un poso de verdad, que apenas quedaría en el descontento del capitán del equipo con su entrenador. Y poco más. No está mal del todo, pero está en las antípodas geográficas y éticas de lo que se afirmaba ayer en el periódico. Ha querido adornar la información, le ha puesto unas "domingas" de silicona tan grandes para hacerla atractiva y demoledora en su aspecto, que el paso por el quirófano de la verdad ha rendido una mentira de proporciones descomunales, que necesita un bunker como sostén. Bunker en el que habrán de meterse para sobrevivir a lo que se les viene encima. Vivir en un escote, amamantarse a los pechos de sus propias bravatas, sus bulos y sus falacias es lo que le queda al diario deportivo hasta que no le sirvan las cabezas de sus máximos responsables en bandeja de plata a don Florentino. -Con ese tratamiento al presidente durante la transacción. No el desafortunado que le dan hoy en la portada, como si fuera un chisgarabís con el que acaban de cruzarse por la calle y han tenido unas palabras fuera de tono tras un encontronazo fortuito-. A los que ahora no le queda otra que subir permanentemente la apuesta, porque si la igualan estarán perdidos.

En la portada del diario Marca de hoy, que se reproduce al principio del artículo, se dice: "Marca ratifica la información aportada y atacada por Florentino Pérez en una insólita comparecencia. Por respeto a los lectores publicamos extractos de sólo dos de personas personas del club que demuestran la verdad de las revelaciones, contrastadas con varias fuentes" y, añade, abajo, al pie de la sábana, como si fuera el eslogan de un grupo revolucionario y la propia portada un pasquín que acaban de imprimir: "Informar no es desestabilizar". Cuando los responsables de Marca dicen que la comparecencia pública del presidente del Real Madrid es "insólita", me pregunto a que se refieren. ¿Salió caracterizado como un personaje de dibujos animados quizá? ¿Habló sobre algún tema que no le competa o en el que no se le suponga interés por aclarar las cosas? ¿Es la propia comparecencia en sí lo que les parece sorprendente? Me barrunto que es esto último. A los periodistas de Marca les parece insólito que el señor Florentino Pérez tenga una opinión, incluso sobre temas que le afectan directamente, y que la exprese. Es el mismo comportamiento que habitualmente exhiben en Twitter, donde censuran agriamente a quienes discrepan con ellos, cuando no los insultan o acusan de ser terroristas informativos. Nos apodan la Yihad por eso mismo. Cuidado con que Florentino no sea visto a partir de ahora como yihadista por atreverse a abrir la boca. Me gustaría que el señor Juanma Trueba lo comparara con algún terrorista islámico, como hizo el otro día con un tuitero que estaba en contra de sus tesis en una discusión en la que yo participaba. Me encantaría que lo hiciera para ver qué pasaba. Muero de ganas. Hágalo, señor Trueba, en su próxima crónica del Real Madrid. ¿Pero es que acaso pensaban que Florentino Pérez se iba a quedar callado después de espetarle en la cara que el Real Madrid es la casa de tócame Roque, un hotel en el que ellos pernoctan cuando quieren sin pagar, donde los botones quieren ser directores, los gerentes camareras, en el que la lavandería devuelve las sábanas sin lavar, con restos aun de sus poluciones nocturnas, donde el comedor está perpetuamente abierto y sirve a quien lo pide chuletones de oso y comidas de navidad con menú de cuatro tenedores? ¿Con quién se creen estos señores que tratan? A lo mejor se pensaban que el Real Madrid debería ser una organización con visas a disposición de los periodistas, donde las secretarias se dejen pellizcar por el jefe, como ocurría en aquel chiringuito que dirigía un señor que le gustaba ducharse vestido con champagne.

Es una pena que sean gente de letras y no sepan el significado del término "demostrar". Para demostrar una afirmación ha de partirse de premisas que se saben ciertas y aplicar métodos deductivos o inductivos. Esta portada no demuestra nada. Muestra, en todo caso, la fotografía del teléfono móvil de la sobrina de alguien, con un mensaje dirigido por un desconocido a la susodicha. Y lo relevante es que ese señor desconocido no es ninguno de los únicos cuatro testigos que podrían confirmar lo que ayer afirmaban. Los mensajes son solo habladurías, inventadas o intuidas por quien los envía. Para demostrar el Watergate, señor Campillo y señor Segurola, hicieron falta pruebas bastante más sólidas. No son ustedes los directores del Washington Post, ni Carpio y Serrano Bob son Woodward y Bernstein. Tampoco se pretende, aunque a ustedes les seduzca la idea. Nos basta con que no mientan de forma tan descarada. A lo mejor, señor Segurola, si le molesta que alguien cite a la prensa para rebatirle, debería dejar de ser periodista, como ya dejó de ser tuitero por ese motivo. La charla de taberna es la que ustedes tratan de mantener con sus lectores, con nosotros, que, desde luego, no sentimos para nada que se nos tenga respeto, aunque ustedes alardean de ello en su portada. Afirman no mentir y lo llevan haciendo descaradamente dos días seguidos. Ahora lo que ustedes calificaron como ultimátum en la versión digital del diario, como órdago en el periódico en soporte papel, sería sólo una charla distendida entre cuatro personas. Sigan ustedes reculando que acabarán en la playa en su Dunkerque particular. No, no tenemos miedo a la verdad, estamos deseando que nos informen, que prueben sus acusaciones como es preceptivo, con datos y nombres. Veremos qué credibilidad les queda si lo hacen entre los protagonistas del deporte, o entre sus lectores si rehúsan hacerlo. Han realizado ustedes una apuesta muy fuerte sin tener respaldo económico para hacerla. Eso es de tahúres, de tramposos, de pésimos faroleros. Veremos como termina todo esto y donde acaban ustedes cuando el temporal amaine. Lo mismo en la corresponsalía de Kigali, informándonos de los ecos de sociedad hutus y tutsis, o en la cola del INEM.

Y todo esto tendría mucha gracia, de hecho, reconozco estar empezando a pasármelo bien, si el cadáver que los periodistas pasean por el escenario, tratando de esconderlo para que no lo vean los servicios jurídicos del club merengue, no fuera el propio Real Madrid. La madrugada del miércoles al jueves el club parecía un muerto con rigor mortis, en muchos de nosotros cundió el desánimo, y eso a pesar de habernos clasificado para las semifinales de Copa y haber visto al difunto sanísimo durante el fin de semana. Tras las palabras del presidente, algunas informaciones recientes y cambios de rumbo en algunos medios, no lo tengo tan claro. Lo mismo el último acto de este sainete, al estilo de los de Alfonso Paso, gire en torno a la resurrección del finado para echarnos unas cuantas risas a costa de los que ya se veían como felices enterradores. Y en esta conjura, a la parte contratante de la segunda parte, que el periodismo vuelve a parecer el camarote de los Hermanos Marx, le ha tocado el papel desairado de quien no asestó el golpe de gracia al tirano. Relaño es como ese conjurado contra César al que sus camaradas le obligan a apuñarle también, aunque ya esté muerto, para que sea cómplice necesario en su magnicidio, para compartir la responsabilidad del mismo. Y aunque busca una víscera vital que golpear, sabiendo que no habrá de sangrar y que su acto ya sólo es simbólico, el nerviosismo le hace fallar y acuchillar el empedrado de la escalinata del Senado. Hace hoy don Alfredo en su editorial una acusación que es de chiste, que encaja perfectamente en el tono del sainete que está representando la prensa ante nosotros. Es a propósito de esa imagen insólita, es cierto, comparto la apreciación del periodista, de Iker conduciendo con una sola mano, sólo en el vehículo, a su llegada a la clínica de Sanitas, donde se le iban a hacer las pruebas para determinar el alcance de su lesión.

Nada más iniciar el artículo, Relaño se suma a la tesis fundamental de la conjura: Iker y Ramos no aguantan ni un minuto más a su entrenador. Y entra en materia, la necesidad de suplir al primero con un portero de garantías, o quizá apostar decididamente por Adán. Habla después, en el segundo párrafo, de la justicia divina, de cómo ha sido castigado Mou por sus desmanes. Ya parece olvidar que dicho castigo, de serlo, se ha materializado en un dedo roto en la persona que tanto dice querer y admirar. Concretamente el dedo gordo, es decir, "el índice", según el propio lesionado. Pero no recriminemos a Casillas su lapsus, que los jugadores de fútbol a veces parecen personajes de dibujos animados, por su poca cabeza, y ya se sabe que los animadores dibujan manos de sólo cuatro dedos para que no parezcan demasiado anchas las palmas. Seguramente ni sabe cuántos dedos tiene, como para memorizar sus nombres. Como AS y PRISA han decretado hace unas semanas en DEFCON 2, las maldades de Relaño se extienden también a Florentino Pérez, a quien recrimina con ironías su escaso aprecio hacia Casillas, al que habría querido vender hace tiempo. Como si don Florentino no pudiese tener sus preferencias secretas. Lo que cuenta es lo que hizo, no lo que tuvo intención de hacer, que en realidad no lo sabemos. Se trata de periodismo, señor Relaño, de contar hechos no establecer futuribles o reinventarse el pasado.

Es en el tercer párrafo cuando llega la acusación, en el último tercio, donde le gusta lucirse a Relaño, porque no suele tener en su cuadrilla ni buenos picadores ni banderilleros, y ya no tiene cintura para retar al toro en su jeta. Y es grave. La imagen de Casillas conduciendo con una mano a Relaño le "parece la expresión gráfica más extrema del despelote de una institución que cada día se desmerece más a sí misma". Es un Real Madrid, ya cadáver, que a Relaño, a sus años, ya no le apetece pasear por el escenario y andar escondiéndolo. Son como 110 diez años en canal, además peso muerto. Un verdadero engorro. Prefiere mostrarlo a todo el mundo, descubrir el pastel. "¿En qué clase de cosa han convertido al Real Madrid?", se pregunta perplejo, tal vez indignado. Su Madrid, el que él mangoneaba antes sin importar quien lo dirigiera. Pero, ay, el ejemplo que escoge, es el más pueril de todos. Querría el señor Relaño, que hubiera más auxiliares en el Real Madrid que poder despertar una madrugada de miércoles para que hicieran de chófer al bueno de Iker Casillas, como ya sabemos que desearía que hubiera más secretarias pellizcables que tuvieran al presidente entretenido en cosas ajenas al club. Ya se insinuó en su día según qué cosas, que los despropósitos vienen de largo. Y olvida que la imagen que denuncia es responsabilidad exclusiva de su protegido, de Casillas, quien no ha querido dejar su coche en Barajas y ha conducido con una sola mano. ¿A qué edad se empieza a utilizar el sentido común? El portero del Real Madrid ya tiene 32 años, lo mismo ya es momento. ¿No existen taxis en la noche madrileña? Parece ser que en aeropuerto hay más de los que sería aconsejable y a veces hay altercados porque faltan clientes o sobran vehículos. Lo intenta Relaño, hay que reconocérselo, pero la punta de su cuchillo hace saltar chispas a la piedra tras fallar de objetivo y golpear donde no duele. Si oímos quejarse a Casillas en los próximos días ya sabremos quienes son los culpables. Sus amiguísimos de la prensa, sus amistades peligrosas.

Y, hablando de cadáveres, uno que tal vez culebree en la orilla, como los peces recién pescados, es Mourinho. El periodismo debería ser pesca sin muerte, devolver las capturas al río. Ayer noche, en Punto Pelota, aquellos que parecen tener hilo directo con gente significativa del club dieron algunas informaciones interesantes. José Antonio Luque nos hizo saber que Mourinho, al conocer la portada de Marca, decidió poner a disposición del club su cargo, aquel mismo día, es decir, la mañana del jueves. Una conversación con Ramos, en la que éste le aseguró que lo publicado era completamente falso, así como que estaba completamente "a muerte" con él, le hizo recapacitar. Parece ser, eso afirma Luque, que tras las desavenencias del pasado, tras haber discutido sobre ellas acaloradamente, la relación entre entrenador y jugador es excelente. Inmejorable es el término que usó el periodista. Sobre Casillas no se nos dijo nada, y me parece significativo. Cada vez estoy más convencido de que el origen de todo el embrollo son las quejas que el portero ha transmitido a los periodistas de su séquito, que lo que se esconde detrás de todo es la intención de Marca de convertir en un activo su conocimiento de las profundas desavenencias del portero con Mourinho. Pero lo han hecho de la peor manera. Suerte tiene el jugador de estar lesionado y salirse de escena una temporada. Porque para mí, lo repito una vez más, no concurre la maldad en su proceder sino un escaso juicio, el de alguien que ha tenido otras virtudes con las que poderse ganar la vida. Y muy bien, por cierto. Haría bien Casillas, si quiere seguir en el club, en devolver deslealtad con deslealtad y manifestar su adhesión incondicional al entrenador. Urge que sea capitán de una vez, no solo del equipo, sino de su propia carrera profesional.

Y cierro este escrito con una grata sorpresa que me he llevado esta mañana. Lo venía sospechando hace días y parece confirmarse. Habían vuelto a situar la columna de mi idolatrado Ruiz Quintano en la sección de deportes, levantándole el castigo de tener que convivir con la sección de esquelas. Se veía menos activo y participativo en lo mollar del día al Pato Mareado. Pero hoy el cambio de rumbo me parece más que evidente. ABC se desmarca claramente de las tesis de Marca y demás personajes del sainete. Publica en su edición de papel un artículo sobre la comparecencia de Florentino ante la prensa, con título más que sugerente y significativo: "Unidad madridista ante el ataque". Parece ser que el diario, el mío de toda la vida, si que piensa que, según qué veces, informar si puede ser sinónimo desestabilizar, en contra de la opinión de Marca, expresada hoy en su portada. En su edición digital publica otro sobre las medidas que piensa adoptar el club ante los ataques degradantes. Ambos están firmados por Tomás González-Martin, en ambos se califica la portada de Marca como bulo. Ojalá la prensa en su conjunto recapacite. Son tres años paseando un cadáver. La broma, si es que alguna vez la tuvo, ya perdió hace tiempo la gracia. Tiene que haber periodistas sensatos. No a todos tiene porque interesar el cambio de presidente. La marioneta cuya llegada al sillón presidencial se pudiera propiciar tendría un sólo titiritero. Es de locos, y además de necios, ayudar en la conjura, que además no se justifica. El César ha sido el mejor dirigente que hemos tenido en décadas. Tal vez no guste su talante, que parece poco combativo, acobardado incluso en según qué lances. Pero de puertas adentro es todo lo fiero que se necesita para el cargo. Sobre el particular, ayer mismo, Siro López contó una anécdota. La vez que Fernando Hierro se le insolentó porque no atendía a sus exigencias y lo puso de patitas en la calle, aunque era, y sigue siendo, casi como una parte del escudo que luce la zamarra madridista. Quien no sepa encontrar el paralelismo con la situación actual que se prepare, que le llegan curvas.

El Madrid acudirá a la Justicia ante los ataques degradantes