viernes, 29 de marzo de 2013

El Fútbol y sus aledaños (123) - La "mani" de la Pequeña Sue

La "mani" de la Pequeña Sue

Tengan ustedes enemigos como la Pequeña. Con enemigos como ella los amigos están casi de sobra. Ayer me pedía #Respeto en Twitter por algunas opiniones que acababa de verter. Y lo cierto es que su reproche estaba justificado. Acababa de aterrizar en la red social y se hablaba de una manifestación pro-Mourinho. Algunos tuits que leí no me gustaron nada. Por ejemplo, sobre como evitar que frikis y piperos se colaran en la "manifa" y le afearan la imagen. Reaccioné de una forma habitual en mí, dejando que el enojo me dictara las palabras. "No se si dedicarle 5 minutos a pensar en lo de la Mani. Con la que está cayendo me parece entre frívolo y disparate", ese fue mi primer tuit. Y, sí, mucho respeto no mostraba. Me excuse diciendo que tampoco se tenía con el resto del madridismo cuando alguien me lo reprochó, pero para exigir hay que dar primero, y es una máximo que ha de cumplirse en ambos extremos del debate. El caso es que despaché el tema en menos de esos cinco minutos y en solo 4 tuits:

1.- ¿La váis a hacer en Valdebebas, para que se lea como un reproche a Florentino Pérez? ¿Frente a un medio de prensa, para que haya altercados?.

 2.- ¿Por las calles de Madrid para que la gente alucine con lo que le quita el sueño a algunos y los moviliza con 6 millones de parados?.

3.- ¿Van a ir los próceres del madridismo yihadista? Uy, perdón, el madridismo wonderground.

No resisto a la tentación de incluir aquí uno de los tuits de réplica que me llegaron, porque es sumamente curioso:

4.- @AnaSM666: @Rokko69_RM podemos hacer una mani contra los homosexuales que tanto te gustan y son mas profundas.

No estuve afortunado por culpa de alguien al que leí que tampoco lo estuvo. Y mi error provocó el de una tercera persona, que parece creer saber mi orientación sexual o hacia donde dirijo mis simpatías. Persona a la que no conozco y que no me sigue. Que yo sepa. ¿Sabéis lo de que hay gente que usa más de una cuenta, que tiene alguna de ellas para quemarlas diciendo barbaridades, discutiendo consigo misma para crear debate o para mejorar su imagen alabándose a sí misma? Matrix ofrece tantas posibilidades... Pero éste no creo que sea el caso. Se agradecería más transparencia en Twitter, pero pedir eso es predicar en el desierto, siendo tan fácil hacer trampas y tan tentador agredir impunemente. Luego, como quiera que vi a gente pidiendo la opinión a los oráculos oficiales, seguí largando:

5.- Hay que debatir sin miedo. ¿No somos todos iguales? Pues a expresarse. Somos muy mayorcitos para necesitar turores en el madridismo.

6.- ¿Váis a esperar a que la opinión correcta caiga como el maná del cielo? Yo paso.

En muy poquitos tuits había resumido mi postura. Sacar la manifestación del ámbito geográfico del madridismo me parecía sumamente inconveniente por muchos motivos, tan demagógicos como se quiera, como ese de que esgrimía en el programa Estudio Estadio de que la concentración iba a suponer gastos a la sociedad, en este caso al Ministerio del Interior y al ayuntamiento para garantizar la seguridad ciudadana. (El Estado está para servirnos. Se pagan impuestos para que se nos proporcionen ciertos servicios). No, no se trata de eso, sino de que, aparte de a los mourinhistas, a los que la permanencia de Mou nos importa mucho, este tema sólo les interesa a sus detractores. El común de los mortales apenas sabe quien es el entrenador portugués. Eso en el mejor de los casos. ¿Manifestarnos ante la sociedad para qué, para hacer que varíe la opinión de la gente sobre un tema que o no le interesa o desconoce? El destinatario del mensaje de apoyo a Mourinho, además del propio entrenador, es toda esa gente que se le opone, o bien el madridismo que no comulga con sus métodos o la prensa en general, que tan belicosa es con su persona y quienes lo apoyan, incluyendo el club y sus representantes. Así que las opciones son dos: O manifestarse ante un medio de comunicación, por ejemplo, la COPE, que espero que no sea necesario tener que explicar el disparate que podría suponer, o ante la propia afición madridista. Y que mejor lugar que el Estadio Bernabéu. Valdebebas supondría alterar los planes de trabajo del equipo, distraerle de su tarea diaria, además de llevar la división implícita en todo esto a un lugar que debería ser territorio libre de disputas. Para eso en todo caso el Bernabéu. ¿Y que mejor momento que un día de partido, dentro del propio estadio o en los momentos previos? Siro López tenía razón en Punto Pelota hace dos noches: La mejor manifestación es una tormenta de pancartas, que arrecien los mensajes como el granizo desde las gradas durante un partido, con las cámaras enfocando. Eso no hay forma de manipularlo. Solvo censurando las imágenes. Lo cual se podría sortear editando videos propios.

Pero, mira por donde, después de dedicarle los 5 minutos a pensar sobre la "manifa" me entero que es una propuesta de Toñín Torero, personaje al que no me voy a poner a dar palmaditas en la espalda para quedar bien, porque sencillamente no lo conozco. Se que es persona relevante en el madridismo, que es muy activo en su lucha por proteger al club. A su manera, a su leal entender. Se entiende que despierte tanta simpatías enseguida: Es directo, simpático, no parece tener dobleces, se nota su superlativo madridismo, su cariño por todo lo que huela a merengue y tiene esa forma de hablar tan típicamente madrileña, incluso de los que no son de aquí pero como si lo fueran, por ejemplo mi padre, que le gustaba usar expresiones que ya solo se oyen en la zarzuela, como "Mojar la oreja" o "¿Te peta o no te peta?". Toñín Torero puso en su sitio esa misma noche al hermano enchufado en Radio Marca de Paco García Caridad, le paró los pies tras menospreciar a Karanka llamándole "muñeco de Mou", y lo hizo razonando, con argumentos irrebatibles, mire usted por donde. Tan es así, que el hermanísimo no supo que contestar y su respuesta fue una tímida media sonrisa de vergüenza propia. Pues muy bien por Toñín Torero, aunque su propuesta me parezca que tenia más entusiasmo que acierto. Y como arreciaron las críticas por parte de la prensa, algunas sin inteligencia y otras sin corazón, salieron los pesos pesados del Madridismo Wonderground -los que no les gusta que nos autodenominemos irónicamente Yihad, porque "no queda fino, cojones ya", hasta la polla están de decirlo, y miedo da hacer que se repitan-, a defender la propuesta. A mangonear la idea de Toñín Torero, es como lo expresaría yo, aunque seguramente se me corregiría diciendo que fue solo tutela. El caso es que el madridismo, parte de él, ha cambiado la tutela de la prensa por la de ciertos poderes fácticos, en la sombra, que obran como Dios en el antiguo Testamento, hablando a su grey a través de profetas y discípulos bien aleccionados -alguno con ínfulas de segundo de Mou-, y proporcionándole el maná para el sustento de su espíritu en forma de comunicados.

Luego me entero que le han confirmado a Toñín su asistencia 200 peñas madridistas y, óiganme ustedes, la idea me empieza a parecer que tiene su aquel, que quizá haya por donde pillarla. Si cada una de ellas le proporcionara 10 personas a la "manifa", gente seguro disciplinada y sería, estaríamos hablando de 2 mil personas, reunidas en un lugar pensado con cabeza, con sus pancartas identificativas y reinvindicativas. Nos ahorrábamos además la propaganda de los profetas para intentar que fuéramos nosotros en vez de ellos, que son gente ocupada y muy principal que no se mezcla con el vulgo, que cena en todo caso, si se tercia, con la oficialidad espartana. La gente de las peñas es un colectivo con el que la prensa cuidaría mucho las formas. No es esa chusma que llenamos internet de improperios y malos modos. Son clientela en potencia, los destinatarios reales de su discurso. A nosotros se nos da por perdidos hace tiempo. Sería otra cosa creo yo una manifestación cuyo núcleo principal estuviera formado por gente de las peñas madridistas. Y ya me lo estoy pensando. Por lo menos no ser beligerante con la idea, cuando me entero que se suspende todo. Bueno, me medio entero, porque el maná vino esta vez en forma de comunicado casi ilegible, que al principio parecía la información acerca del lugar y la hora del evento y acabó siendo, por lo que leí a quienes tienen mayor comprensión lectora que yo que se trataba de su desconvocatoria. ¿Por qué motivos? Amigos míos, los caminos del Señor son inescrutables. Él escribe derecho con renglones torcidos. "El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace descansar, a las aguas tranquilas me conduce, me da nuevas fuerzas y me lleva por caminos rectos, haciendo honor a su nombre". A todo esto, ¿se ha enterado Toñín que ya no hay "manifa", se lo ha comunicado alguien?

Surrealista todo. Y juzgado sólo por lo que sabemos, que es menos que nada. Lo que corresponde por ser menores de edad y necesitar tutela, no sólo para hacer sino para pensar. Me molaría que ahora Toñín se deshiciera de esa tutela que no necesita, ya sea para acertar o equivocarse, y se lo montara por su cuenta. Pero ya se que todo al final son cosas que se hacen entre amigos, verdaderos, falsos o hasta peligrosos, como los de Iker y Ramos, que no es cosa de ir desairando a la gente, en especial a la realeza, que luego no vocea tus productos y te quedas sin poder de convocatoria. A mi los perros de presa ya me han enseñado las fauces. Sólo un poquito, que solo soy un mosquito que pica por ahora. Porque, para mi desgracia, me he enterado que Twitter funciona como el resto de rincones de Matrix, con jefes muy bienintencionados, que tienen sus propias jaurias, acólitos fieles y aguerridos. Chicos que a veces se pasan, pero que hay que entenderles en sus excesos, ¿verdad, amigo mío? Por cierto, te fuiste sin despedirte. Otra mentira más a añadir a las que me dijiste. Resumiendo: me gustaría que Toñín se lo montara por su cuenta. Lo mismo iba a la "manifa". Si la Pequeña Sue es partidaria, sé que de buen corazón e intenciones puras no andaría escasa la cosa.

jueves, 21 de marzo de 2013

El Fútbol y sus aledaños (122) - El cociente intelectual del madridismo

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Platini le echa una mano a Benzema
Alfredo Relaño
Diario AS - Madrid - 20/03/2013

Benzema ha dicho que no canta LaMarsellesa porque no le parece y ha creado un alboroto. Benzema no es ninguna lumbrera, ya se sabe, ni al volante ni en pie sobre sus zapatos, pero juega muy bien al fútbol. Esto le ha llevado al Real Madrid y a la Selección Francesa. Ningún problema, coches aparte, con los blancos, pero sí lo tiene con los 'bleus' en el momento en que no canta ni tararea La Marsellesa, el bello himno francés tenido por canto a la sublevación ciudadana contra la tiranía en tantos rincones de la tierra. Sólo que para él no es eso. Él tiene origen argelino. Se siente francés, pero de otra forma.

Platini, de raíz italiana,ha salido en su auxilio. Él, afirma, nunca cantó La Marsellesa, que al fin y al cabo considera un himno de guerra, mientras el fútbol es todo lo contrario. El fútbol es, se supone, la continuación de la guerra por otros medios. Me he molestado en ver algún prolegómeno de partido grande de Francia con Platini y, en efecto, él no cantaba. Evidentemente, no vio el fútbol como un acto patrio. En esa frontera entre el juego y el conflicto, entre la simulación de la guerra y la guerra en sí misma, se quedó con lo primero: fútbol, sólo fútbol. Su visión fue: el himno nació para otros tiempos y para otras cosas.

Benzema desacraliza el hecho de un partido internacional y, sin pretenderlo, nos pone a pensar. España, La Roja, no tiene letra en su himno, pero juega de cine y hermana con su lindo estilo y sus éxitos a este viejo y mal zurcido país. Sin letra de heroísmos, batallones, golpes de hoz y truenos de cañón. Sólo con la sugestión de una pelota que hace cómplices a unos cuantos muchachos, venidos de aquí y de allá. Será que el Siglo XIX, con su romanticismo del que fueron hijos los himnos nacionales, queda lejano, demasiado grandilocuente para el mundo de hoy, con su fútbol. Si Platini y Benzema coinciden...

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Habló Mourinho y subió el pan
Alfredo Relaño
Diario AS - Madrid - 21/03/2013

Estábamos tranquilos y sacó el cuello otra vez Mourinho, en la RTP. Se delata en según qué cosas, se enreda en según que otras. Y una vez más deja en mal lugar al Madrid, el club que le sustenta con un costo que ya veremos al final hasta qué punto resulta excesivo. Malestares futbolísticos al margen, hay algo en su declaración que me parece horrible: eso de que es difícil ser portugués en España. Leyéndolo recordé que, durante su estancia en Milán, ‘Sky Sport Italia’ proclamó santa a su señora esposa, desde el sobreentendido que aguantar a este hombre cada día da derecho al Cielo. Era Italia, no España.

Un buen amigo, Pereira Ramos, corresponsal de ‘A Bola’ en Madrid desde hace muchos años, me hizo notar que Figo y Futre, dos tipos que podrían permitirse vivir en cualquier parte del mundo, se han quedado en España, señal de que no sienten ningún rechazo. Lo que le pase a Mourinho tiene que ver, como le pasó a Clemente, con su forma de ser. Clemente apeló en su día a su condición de vasco, Mourinho apela ahora a la de portugués. Les emparenta la misma forma desafiante de estar en la vida y el mismo punto de cobardía que les hace buscar el refugio del chiquero cuando lo creen conveniente.

Gran entrenador Mourinho, pero demasiado enmarañador. Ahora canta que si no fue a Zúrich no se debió al trabajo. Ya lo demostró AS en su día. Él mismo confiesa que vuelve a su casa cada día a las cuatro. No, si no fue a Zúrich no fue por trabajo, sino porque Pandev (¿y quién más?) le dijo que le alteraron el voto. ¿Será verdad y se contabilizó mal? ¿O dice eso Pandev ahora para quedar bien con Mou? Del Bosque ganó con un 34,51% contra un 20,49% de Mourinho. ¿Alguien puede pensar en un vuelco doloso de esa magnitud? En fin, Mourinho es así. Cada vez que habla consigue que suba el pan.



Capitán Ramos
Juan Carlos Rivero
deportes.terra.es - 20/03/2013

Aprovechando la transparente política informativa de la Federación Española de Fútbol, Sergio Ramos, concedió una entrevista a los compañeros de la Cadena Cope. Una hora de emisión en la que no rehuyó un solo asunto y se mostró valiente, sincero y responsable. Habló sin tapujos de su entrenador, del seleccionador, del Real Madrid, el Barça, y España hasta el punto de emular a Piqué que en la víspera del partido del Barça ante el Milan recogió galones de portavoz. Eso ha demostrado ser Ramos durante la entrevista concedida en su estancia en la selección, un portavoz cualificado. Sin pelos en la lengua, y sin aristas en su alma. Cien por cien natural.

Ramos demuestra cuán poco representativo es el mundo twitter donde circula cierta y minoritaria pero ruidosa corriente de opinión según la cual Iker y el son los diablos del Madrid por no sé qué tipo de relación con la prensa. Ninguno de los dos tiene en el periodismo más amigos que los demás. Ninguno de los dos necesita a la prensa ni intenta ponerla de su lado. Yo ni lo he visto ni lo percibo. Y estoy a este lado. Por lo tanto, aquellos seres armados de prejuicios deberían recapacitar, si pueden. Ramos jamás ha traicionado un vestuario por no sé qué tipo de intereses oscuros con los medios que, como mínimo, no necesita. Lo suyo es jugar al fútbol. Si alguien le mira mal porque además es simpático y jovial tiene un serio problema. El que no lo tiene es Ramos.

Viajé a Manchester, partido de vuelta de octavos de la champions, en compañía de la familia más cercana del jugador. Una familia normal en torno a un jugador extraordinario que a punto de cumplir 27 años va a sumar el partido cien con la selección. Un hito. Su madre me contaba lo mucho que ha sufrido y sufre con la carrera futbolística de su hijo. “La gloria dura un rato” pero en el rato siguiente que llega en seguida tiene que volver a luchar por la gloria y si no lo consigue todo es una ruina. Lo mismo me decía su padre que ejerce junto a su hermano René las labores de representación del futbolista. Su padre tenía una queja más prosaica. Lamentaba que el fútbol pague con generosidad los goles pero no a los que consiguen evitarlos, lo que lastra especialmente a los defensas como su hijo. Aunque también marque goles. Por cierto, a su padre le confesó el pasado verano que si lanzaba un penalti durante la Eurocopa de Ucrania y Polonia “habría sorpresita”. Su padre le quería matar en el buen sentido: “no quería creerme que iba a ser capaz de algo así”. Y lo hizo, lanzó y marcó uno a lo Panenka. Con dos…

Al calor de una familia que le protege y le da calor y además le canta las cuarenta si hace falta Ramos no deja de crecer. La entrevista en la Cope es un ejemplo. Se puede ser estrella, y ser normal. Algo que no conjuga mucho para otros.

Entrevista a Sergio Ramos en "El partido de las 12"

El cociente intelectual del madridismo

Tema éste, el que propongo, que parece de candente actualidad. Ya tratamos el tema del nivel cultural del madridismo, tras aquella afirmación de Carlos Boyero, a medias exabrupto, a medias cuña publicitaria, acerca de la escasa predisposición del mourinhista a ampliar sus conocimientos adquiriendo cultura en Fnac, previo pago de su importe. El fenómeno que comúnmente se denomina como "virus FIFA" tiene en el ámbito del madridismo connotaciones adicionales a las habituales. Para el Real Madrid, ya no sólo se trata de los riesgos adquiridos al ceder jugadores a las distintas selecciones. De que se lesionen, como Khedira esta vez o Marcelo la anterior. De que se impida la preparación del equipo, en general y para partidos determinados. Además de todo eso, se incurre en un riesgo, casi mayor, más peligroso y con posibilidad de daño en lugares aun más sensibles del sutil y delicado entramado que conforma el madridismo. Me refiero al que se deriva de la falta de temas en la actualidad diaria con los que la prensa pueda rellenar sus programas. Entonces, cuando se trata de crear temas de debate artificiales para justificar el periódico del día o la emisión del programa en la radio, no solo los periodistas parecen estar más entrenados para acometer la tarea con los que aluden al club merengue, sino que además concurre el interés y la necesidad de abordar estos en concreto, para seguir alimentando de motivos a estas guerras de Flandes, del Vietnam, en que nos hayamos inmersos desde ni se sabe, pero sobre todo desde el advenimiento del Florentinato y el Mourinhato.

Nada más iniciarse el parón liguero parece quedar claro que el tema preponderante, el denominador común de todas las polémicas que se nos proponen para que las mordamos y las escupamos -a ver si nos atragantamos, nos provoca mal sabor de boca ser madridistas o le atizamos en un ojo a algún periodista sin querer o aposta para justificar según qué tropelías-, es el cociente intelectual del madridismo en alguno de sus estamentos. Así, Relaño, en su editorial de hoy para AS, sin venir mucho a cuento, se descuelga con esta afirmación: "Benzema no es ninguna lumbrera, ya se sabe, ni al volante ni en pie sobre sus zapatos". Al leerlo lo primero que se me ha antojado es que se trataba de una cortina de humo para evitar que se debata sobre la inteligencia de Sergio Ramos, cuya inteligencia algunos ponen en entredicho tras escucharle en el programa de la cadena COPE "El partido de las 12". Un debate alternativo, que quizá Relaño crea lo suficientemente interesante como para plantearlo como alternativa sólida al de la capacidad intelectual del jugador de Camas. Pero hay asuntos que son apasionantes por si solos, y que arrastran hacia la contienda dialéctica, tengan o competidores. Hasta Piqué fue incapaz de no dar su opinión al respecto el día de la celebración del Mundial de Selecciones. Quedará grabada en la memoria de todos sus muecas a la cámara, justo tras Sergio Ramos, tratando de imitar con humor a un débil mental, que todos comprendimos que era también la caricatura de su compañero en el combinado español. Busi sería la longaniza. Ramos los huevos fritos, por exhibirlos tanto y sus calentones. Aunque cuadrados, eso sí. Chavi la guarnición de verdura, el pasto. Y Piqué el plátano frito, que hasta en Messenger nos brean con sus clips subiditos de temperatura, que co-protagoniza con su novia antillana.

Pero vayamos al asunto principal de la jornada de ayer, justo cuando se acababa. Sergio Ramos era entrevistado en el programa deportivo nocturno de la COPE. Para entonces ya se habían producido suficientes noticias dentro del ámbito madridista para tratar incluso la actualidad de un día no laborable para el fútbol. Ardió Twitter una vez más con comentarios del madridismo, la mayor parte de ellos airados, reprochándole al central sevillano del real Madrid sus manifestaciones. Pero sin dar ejemplos concretos. "Domingo de Ramos y estamos martes", tuiteé por matar el gusanillo. Lo cierto es que nada sabía de lo que estaba pasando. "Ramos para inaugurar la primavera", edité más tarde, por aquello de que esta madrugada fue el cambio de estación. Después de leer el editorial de Relaño quizá arriesgué en exceso: "Estoy pensando que Relaño es un cachondo. Habiendo tantos entre quienes escoger, que diga que el tonto del Madrid es Karim...". Porque lo cierto es que nada sabía hasta ese momento de lo vertido por Ramos en los micrófonos de la COPE. Ni pudo saberlo hasta esta mañana, porque ningún tuitero ponía ejemplos ni tengo audio en el PC que utilizo por las noches, por lo que no tenía acceso al sonido del podcast que en cuanto pudo colgó la copa, consciente de que la interview iba a ser un bombazo.

Fue ayer por la mañana, mientras desayunaba, oyendo el avance informativo de la cadena de radio, cuando escuché el primer extracto. Ya era significativo que la COPE incluyera declaraciones de Ramos en el resumen de lo más destacado de la actualidad informativa de esta mañana. Destacaban el momento que Lama pregunta al central si el vestuario se había molestado por los elogios al Manchester tras el partido contra Old Trafford. Ramos contesta: "Yo te puedo hablo por mí... A mí, evidentemente, después de eliminar a un grandísimo equipo como es el Manchester en Old Trafford, es evidente que me hubiese gustado quizá otras palabras, ¿no?, de reconocimiento a tu labor de tu equipo porque se había hecho algo histórico [...] Yo, personalmente, felicité a mis compañeros". Lo cierto es que le doy la razón a Ramos, a mi tampoco me gustaron mucho las declaraciones de Mou durante aquellos días. Creo que el Chelsea tienen claro el cariño del portugués al club porque lo ha manifestado claramente. También la afición del Inter de Milán, cuyo club recibe constantes elogios y carantoñas de parte de Mourinho. Pero los madridistas estamos aun a falta de la primera muestra de cariño explícito, y Mou lleva ya más tiempo aquí que en Milán. Ni siquiera ha entrenado al Manchester y ya es más claro en sus afectos con los diablos rojos y su entorno que con nosotros. ¿Es porque somos "piperos"? Pero, aun estando de acuerdo con él, creo que Ramos se extralimita en sus declaraciones, por muy de buen rollo, honesto o valiente que le parezca realizarlas. Más aun si tan evidente cree lo que dice que lo indica dos veces en la frase. Pero este no fue la peor metedura de pata del central en su noche con los de la COPE, ni de lejos, y lo iba a comprobar escuchando íntegro el podcast de la propia emisora.

Nada más empezar la entrevista Joseba Larrañaga se lamenta, aunque en broma, de que no va a poder charlar con ramos con tranquilidad dada la gran expectación causada por la entrevista y la gran afluencia de gente al lugar donde se va a realizar, la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Pero Ramos está radiante, y lo deja bien claro: "Bueno, ya... Eh... Yo estoy encantado, como te he dicho, de estar aquí. Preparado. La verdad que el recibimiento a puerta gayola de Manolo ha sido muy bueno. Y una vez aquí, que he entrado y he visto a todo el equipo, pues espero que pasemos un buen rato". Y aquí me llevo mi primer cabreo, por lo más tonto, por algo en lo que imagino que no coincidiré con casi nadie: Esas risas nerviosas del jugador y de Manolo Lama, de fondo, cuando Ramos hace un símil taurino para explicar su llegada al "tinglado" que ha preparado la emisora. No soy taurino, lo que se de esta ciencia y este arte -desde el punto de vista del torero creo que es más bien lo segundo, y muy emparentado con la ciencia de la etología- podría escribirlo en el reverso de un sello, pero recuerdo a mi padre, que sí sabía algo, recriminándome por no usar la denominación correcta: A porta gayola, sin mencionar puerta ninguna, que no las hay en esta suerte del toreo tan arriesgada. Este detalle me indujo a usar la expresión de Ramos en Twitter con un gusto ciertamente dudoso. Pero es que, ciertamente, el encargado de hacer de mamporrero con el central toda la noche fue el reportero madrileño. Esas risas como de niños chicos que han sido pillados en una situación embarazosa me parecieron un magnifico resumen de lo que vino después. A porta gayola hace referencia a cuando el torero recibe al toro en la misma puerta de toriles, arrodillado, y le da un capotazo al pasar a su lado, como un trueno, ávido de pisar la plaza, ciego al llegar a un lugar a pleno sol cuando procede de túneles en sombras. El símil vuelve a funcionar si no se retuerce su significado de forma grosera. Ciego, por la grave metedura de pata que resultó a la postre la entrevista, y ávido de encontrar su espacio en el ruedo de la Selección Española, es como llegó Ramos a la sucursal de la COPE en la Ciudad del Fútbol. Porque de eso se trataba, de pactar las condiciones con la prensa para que su puesto en La Roja, y que nadie duda que se lo ha ganado, sea respetado por todos. Incluso por los que nada respetan. Sobre todo cuando se trata del Real Madrid.

Le pregunta a continuación Joseba Larrañaga sobre sus impresiones al alcanzar los 100 partidos con La Roja, y la contestación es larga. Se nota que Sergio Ramos es un tema de conversación que apasiona a Sergio Ramos. Diserta sobre tempus fugit y carpe diem, a la andaluza, sobre el poco tiempo que hay para disfrutar de lo bueno, que el cree haber conseguido. Compara sus 100 internacionalidades, logradas a los 26 años, con los 34 que ha necesitado Carles Puyol. "Y en una etapa muy buena de mi vida, como profesional, en el meridiano de mi carrera para poder seguir sumando y seguir creciendo también". Aquí pillo mi segundo cabreo, y solo han transcurrido 2 minutos del podcast. ¡En una etapa muy buena profesional! Siento la necesidad de tuitear acerca de la conveniencia de que alguien le haga un croquis al central para explicarle como está siendo su temporada actual, con fallos garrafales que están costando goles, expulsiones por doquier y chiquilladas en el vestuario y en el despacho de Florentino Pérez, que están convirtiendo en una olla a presión el club.

Todo el primer tercio de la corrida colectiva trato acerca de los atributos de Sergio ramos, de sus frutos varoniles, en el sentido que le da a esta expresión Miguel Hernández en su famoso soneto. Lama nos informa que Ramos "tiene en la parte baja lo que tienen los toros, y yo lo que tienen en la parte alta". Guasch se apunta al bombardeo y, tras ser presentado, confiesa que "con esos toros que hay ahí quisiera ser vaca". Lama subraya con el Stabilo verde fosforito: "Ser cubierto, ¿no?". Guasch se mantiene firme: "Ser cubierto como van a cubrir el Berbabéu". Y burla burlando, la conversación avanza por derroteros  gratos para el invitado: 1) Su debut con La Roja, en Salamanca, contra los chinos, sustituyendo a Míchel Salgado. Oímos su voz al ser entrevistado tras ese partido, y Lama apunta que la cambiado la voz, que ahora es más viril. Sera que la testosterona de esos cojones tan elogiados es bombeada a todos los rincones del cuerpo como es debido; 2) La gran cantidad de trofeos ganados con La Roja. El quiere más, apunta, porque no hay que estancarte. Guasch bromea con que sólo le falta el Gamper para tener todos los trofeos; 3) Sergio Ramos reconoce que la Champions League es una espinita que tiene clavada, pero que como alzar una Copa del Mundo no hay absolutamente nada; 4) Y con la narración de su gol, a lo Panenka, se cierra el círculo de este primer tercio, y se retoma el tema con que se inicio: Los huevos de Ramos. Que "son cuadrados", apunta alguien. Hexagonales, para expresarlo en términos geométricos. Como unos dados de póquer, trucados para obtener en todas las tiradas un seis doble. Te la puedes jugar con Ramos, ese es el mensaje que nos quieren transmitir, por sus huevos.

El segundo tercio es más breve. Tras poner brava su soberbia toqueteando sus genitales, al más puro estilo de los mamporreros, entes de que se convierta en gayola lo que se pactó antes de traspasar la puerta, lo enternecen haciéndole hablar de su familia. De su madre. De cómo lloró su padre tras lograr el pase a la final de la Eurocopa, con aquel penalti prodigioso, todo sea dicho. Haciéndole oír la felicitación de su sobrina por  sus 100 internacionalidades. "Soy muy niñero", nos dice Ramos. Y le creemos. Los niños suelen estar a gusto con otros niños. Su hermano René, que está en el plató, y al que Lama embadurna de jabón de los tobillos a la coronilla. Afirma que jugando al fútbol es el bueno de los dos, que Ramos a su lado es un tronco. El chaval trata de poner cordura "El bueno es el que está a mi derecha, yo sólo era un aficionado". Pero Sergio anda bien surdido de soberbia para abastecer a los dos y nos dice que René era muy buen pelotero, tal vez por la genética heredada de su padre. Aunque era un poco problemático, siempre acababa peleado con alguien. Y en la telegráfica entrevista  que le hace Lama a René el discurrir por la familia retorna al seno materno, hablando del pollo en salsa que prepara la buena mujer y es el plato preferido de Sergio. Dos círculos completos hemos recorrido en los dos primeros tercios, cuando Paco González rompe el ambiente distendido e inaugura las negociaciones.

Paco González toma la palabra. Ha estado muy callado hasta ese momento. Pero ahora hay que hablar de lo importante. Y lo hila muy bien, como si hubiera un guión y fuera de Robert Bolt. "Ya que has hablado del pollo en salsa, quisiera hablar de un 'pollo' que has tenido este año". Perfecto encadenado, como los de David Lean, para quien trabajaba el propio Bolt. "Tú que vas a ser el número 1 ó 2 de la historia del fútbol español, en número de partidos y títulos ganados con la selección, para que te meterás con el lío de los árbitros". Lo primero de todo es rescatar a Ramos para el Buenismo, ese fútbol de catequesis, del padre Pep, curita progre, de los buenos modos y la posesión, no sólo del balón sino de la verdad absoluta, que es lo que te trae la ayuda divina, léase arbitral y estamental. "¿Te merece la pena eso?". Y Ramos apela a la adrenalina, a lo que le bombea de los dados, al full de honestidad y hombría. Miguelito insiste en ese sendero: "Con Luis Aragonés algún rifi-rafe tuviste. Con Mourinho, he leído, he escuchado, que alguno también. ¿Con Vicente Del Bosque has tenido algún mal rollo, algún enfrentamiento?". Tiene que refrendar el modelo de profesional que propugna el paradigma actual del fútbol, besar el anillo papal, prometer guardar las formas, la liturgia. Nada de broncas arbitrales, que de eso nos encargamos nosotros. Nada de renegar de los modelos de conducta, que a este lo pusimos nosotros, y si te portas bien verás que somos una magnífica agencia de colocaciones. Y Ramos balbucea una contestación. Quiere su trato, pero quedar bien de cara a la galería, que no se diga que reniega de nada ni de nadie. Con todas las discusiones, que siempre se han conducido con respeto, ha aprendido algo. Una vez que la de Özil es el número 8, que cantaban el Monstruo de las Galletas y Coco en Barrio Sésamo. Pero con don Vicente jamás ha discutido. ¿Quien podría? Sólo el Real Madrid, que es una cueva de trogloditas y regala insignias de oro y brillantes que valen menos que lo que se "saca" con los anuncios de Danacol. Cuidado con el colesterol, Sergio, que con barriguita éstos no te dejan acceder al paraíso de lo que inventan para ese dorado Matrix que se programa en las ondas y en las hojas de los periódicos.

"¿Quien acojona más en un cara a cara, Mourinho o Luis Aragonés?", es la pregunta distendida de González para que se relaje, después de los dos sorbos amargos de "paradigma" que aun tiene en la boca y no ha deglutido. "O Ramos", completa Lama, que no puede dejar de toquetear los dados de póquer, parecen su talismán, y los vuelve a meter en el cubilete para hacer otra tirada. Ramos apela a la sabiduría de ambos entrenadores. Son enciclopedias del fútbol de los que siempre se aprende. "Temor ninguno, pero respeto siempre. Máximo". Pero no es eso lo que ellos quieren escuchar. Nos enteramos de que a González quien más acojona es Aragonés. Entonces oímos la voz de Lama. le han puesto el toro en suerte y lleva la muleta en la mano. En la siniestra, que lo suyo es todo siniestro, sobre todo cuando trata de utilizar un tono de voz inocente, como en este momento: "Entonces, lo de Mourinho es verdad que has discutido con él, ¿no?". "No, no, yo no he dicho eso". Hay risas generalizadas, incluso carcajadas. ¿Ha hecho algún gesto significativo el entrevistado? Lama, improvisa dubitativo, mientras trata de mantener a ralla su regocijo: "Pero, cuéntame, cuéntame... No son leyendas urbanas... Tú tienes, lo que antes narraba en el partido, para decirle al entrenador, cuando consideras que se equivoca, respetablemente...". Lo de Lama es genitofilia, desde luego, querencia por los huevos de Ramos, no puede dejar de hablar de ellos. "A lo largo de mi carrera lo he hecho con todos los entrenadores. Debatir. Discutir. Pero siempre...". Ramos no quiere personalizar, se resiste a centrar el debate en Mourinho. "Pero con Mourinho lo hiciste, ¿no?". A Lama se le da una higa lo que quiera Sergio, por muchas gayolas en la puerta que le lleve ya hechas. O quizá precisamente por eso, para ver que su trabajo da frutos, y no solo del tipo de los que rimaba Miguel Hernández. "Lo he hecho... casi con todos". Ramos ha estado a punto de decir que no ha habido excepciones, pero se ha acordado a tiempo de la sacralización en antena del Marqués de Carabás, que se está poniendo las botas con tanta publicidad que le hacen para que él a su vez pueda ganarse las habichuelas con la publicidad. "¿Y luego te has sentido perseguido por Mourinho por decirle las cosas a la cara?". Y aquí llega uno de los momentos cruciales de la velada. La respuesta, elusiva, sí, pero clara y contundente, equivale a como si ramos firmase en la primera hoja del contrato que le proponen: "Esa pregunta no es para mí. Pasopalabra". Hay una carcajada, nerviosa y de timbre agudo en alguien, parece que Paco González.

Y, de repente, es un suma y sigue. Parecía un circuito angosto, pero Lama ha encontrado el carril de adelantamiento para poder sobrepasar las defensas, la renuencia de Ramos a hablar de su entrenador. Y se le pone delante con un golpe de volante a lo Fernando Alonso. La entrevista está ahora al rojo vivo, como los colores de Ferrari. "Y, por ejemplo, tema Özil, el de la camiseta, ¿te arrepientes o no?". "No, no, para nada. Y lo expliqué en su día, que no formaba parte de un pulso con Mou". Un pulso no, una partida de póquer de dados. Y la mano siempre gana, debería saberlo Ramos, no porque tenga los dados más grandes o más cuadrados, sino porque ha de haber quien dirija los grupos, en especial si sus integrantes son propensos a desperdigarse, a sacarlos del cubilete para mostrárselos a Lama. "Es uno de esos jugadores que tal que llegan uno sabe que tiene un feeling diferente, y me volqué con él, se hizo vecino mío. Tuvimos una relación de hermanos, compañeros. Y, pues, en su día ví que lo estaba pasando mal por... ciertas cosas... en general", dice ramos refiriéndose a Özil. Y Paco González, que lleva callado un rato, ve otra el momento de centrar las cosas en lo que le importa a la COPE, el momento para arrancar la verdad de cuajo. La que propugna la línea editorial de la emisora. Y tras bromear con que hubiera usado una camiseta usada de su compañero para la reivindicación del alemán, entra en materia: "Una de las cosas que más admiro de tí es que, tendrás los pollos que tengas, tú demuestras tu personalidad, pero luego, en público, nadie te puede decir que le ha dicho nosequé a Mourinho. Le ha respetado siempre". "Siempre", conviene ramos, "Y yo creo que eso nunca puede faltar". "Sí, pero al revés no ha sido", afirma González. Y añade cínicamente: "Y no te quiero meter en el trapo". Pero ramos es toro agradecido para el torero y el mamporerro, y vuelve a coincidir con el de luces: "Ya, ya, ya. Pero cada uno tiene sus formas, su estilo...". Ramos en ese momento es un toro entregado, al que se le pueden pasar la mano por el lomo sin problema, al que se le pueden coger los dados de póquer para hacer un llavero. Tras admitir antes que se ha sentido perseguido por Mou, admite ahora que se ha sentido insultado por él en público. Y como su coeficiente es el que es, calzado con mocasines o descalzo, seguramente cree que con toda su verborrea ha ocultado lo esencial de la entrevista: Que ha vuelto a ser él, y no el otro, quien ha invadido el terreno de su entrenador, para vejarlo a la vista de todos.

No creo que sea casual que Larrañaga, el director nominal del programa, decida que la pausa publicitaria llegue en ese momento, tras humillar Ramos la cerviz sin saberlo. Hay que madurar el remate de la faena. Queda lo importante, lo que les ha reunido a todos, firmar un acuerdo tácito entre las partes. A la vuelta, Lama se ocupa de un fleco pendiente. Le dice, enardeciendo la parte de él que tan bien responde a los estímulos, lo valiente que es, como ha podido cerrar la boca, pero la forma en que se ha jugado la cara por sus compañeros. Le señala como portavoz del grupo, aunque la labor le haya perjudicado muchas veces. Y Ramos entra al trapo de nuevo, arrima las napias a la muleta y diserta de las enseñanzas de su padre, de lo noble que es como persona, de su sinceridad, de su valentía, de como suele hacerse portavoz de los débiles, de quienes le cuentan sus cuitas en el gimnasio y le obligan a partirse el pecho en su nombre. Pero, añade: "Pero no soy Robin Hood, no me gusta colgarme medallas...". No, no las necesita, las lleva tatuadas en la piel. Y parece ser que es por genética, ya que tanto insiste en mentar a su padre. Que las lleva dibujadas y son visibles claramente cada vez que se muestra en cueros, tal como es -y que es más a menudo de lo que quisiéramos, para evitar expulsiones, por ejemplo-, como el código de barras que luce Hitman en la calva. Sólo que el lo lleva en una de las caras de sus dados de póquer. Es ahora cuando, preguntado por Lama, Ramos deja claro su disgusto por las palabras de Mou tras el encuentro en Old Trafford. Cuyas razones él cree evidentes, sin percatarse de que ello constituye un agravante para quien señala con su confidencia, aunque él use el adjetivo como atenuante de su culpa por indiscreción.

Guasch le pregunta por la marcha de Mou, qué cree que pasara. Pero claudica de antemano, confesando que no cree que le conteste. Y Ramos, en sobre aviso, escapa más o menos airoso del lance, aunque en ningún momento hace alusión a sus deseos personales. El bueno de Tomás es peor torero que González y menos retador que Lama, que pregunta a Ramos si se irá si se queda Mou, si se irá algún compañero. "Tengo contrato en vigor" y "Allá cada cual", son sus desganadas respuestas. Un poquito de ese salero andaluz tampoco habría venido mal, algo de entusiasmo que contagiase a la afición. Pero Ramos solo se apasiona cuando el tema de conversación es él mismo. Vuelve a ser González quien le saca "lo mejor", desde el punto de vista de los anfitriones cuando Lama plantea el tema de su madridismo, que el jugador confirma -madridismo y sevillismo, que rebaja nuestra euforia, aunque es en parte lógico-: "Y cuando salíó lo de la comida de las primas y tal, ¿leiste Twitter aquellos días? Porque había unos cuantos... Yo creo que son más de Mou que del Madrid y es algo extrañísimo. Decían que no se podía tolerar, cuando ya había habido un desmentido de Florentino, que los jugadores son los que mandan. Como si salieseis sólo a empatar". "Si, bueno, pero hay muchos fanáticos por ahí...". Tercer momento cumbre de la velada que en este tercio de toreo con muleta. Que, tras escuchar por tercera vez, me dan ganas de clavarle al toro que los tiene cuadrados tres pares de banderillas de fuego. Por torpe, por falta de intelecto, por dejarse arrastrar al terreno que se les antoja a los periodistas con un simple enseñarle el trapo. Reniega de su afición en Twitter que, mal o regular, fue la que los defendió la temporada pasada cuando todos se colgaban de la chepa del equipo para frenar su avance militar por La Liga.

Y llega por fin el momento de la rúbrica, de estrechar las manos para sellar el trato. Lama es quien hace de notario, citando primero a los testigos que, junto con él, forman la parte contratante de la primera parte. "Tomás, Paco, Joseba, no sé. ¿No os da la sensación cuando oís hablar que habla el capitán". Los demás firman sin mirar la letra chica. No tiene misterio puesto que el trato lo han redactado ellos. "Te lo iba a decir", dice González. "Capitán del Madrid", exclama jovial en segundo plano Gasch. "Y no estoy desmereciendo a Casillas...", redondea Lama. No poco. Lo mismo el de Móstoles recorre su último trecho por la ruta blanca y, además, que les importa ya con todo el rendimiento que le han sacado al pacto que firmaron con él hace dos años. Y es aquí cuando me entran las dudas acerca de la total inocencia de Ramos, porque le ofrecen la capitanía del Real Madrid y el exige la de La Roja. "Hay capitanes que están para la fotito y llevar el brazalete y otos verdaderamente capitanes", nos dice Ramos. ¿Cómo Iker los primeros y como él los segundos? Apuesten que los dados ruedan sobre el tapete que cubre la mesa. Y los allí presentes fingen rendirse a sus pies. Le dicen que el viernes será capitán de la Selección Española. "Si Alonso no juega", puntualiza Miguelito. Y es este el momento más siniestro de la entrevista, donde queda todo claro. Le están ofreciendo el mismo trato que a Casillas hace un año: Que anteponga la selección a su club, que reniegue de su entrenador, por activa o por pasiva, que ellos ya se encargarán de crear el clima de opinión para que sea todo lo que sueña de su profesión y mucho más. A Casillas le ahorraron el debate de la titularidad, le desbrozaron esa jungla tupida que era la competencia de Valdés tras renegar de los suyos y abrazar el dogma. Lo de Ramos es más fácil. Le basta con lucir el llavero, las medallas tatuadas y los brazaletes. Todo se andará y se logrará todo. Que del Bosque es de los suyos y, si no se aviene a razones, se apela a su superior en el escalafón de mando, esto es, Xavi, y Santas Pascuas.

Y tras garantizarle lo que exige, le piden las contrapartidas, que elogie a todo lo culé habido y por haber en la selección, que haga una declaración de cariño a lo blaugrana. Quizá en u gesto de humor retorcido, le pregunta si Piqué es su preferido de todos ellos, y él hace saber que lo es Busi. "El día de mañana los niños van a querer ser a nivel defensivo como Carles [Puyol]". "Le sorprendería a mucha gente lo bien que me llevo con Piqué [el que se reía de él el día de la celebración en el Puente del Rey, en Madrid]". "Busi, Andrés... Es que me llevo bien con todos". "Con Valdés hicimos muchas migas en la Eurocopa [El que afirmó en una rueda de prensa que no tenía amigos en el Madrid]". "[Si pudiera fichar a alguien del Barça] Me llevaría a unos cuantos. Por necesidad me llevaría a Busi, para que Alonso descansara un poquito". Con estas y otras manifestaciones de este tenor Ramos celebro su particular día de la Diada. Y bien contentos debieron quedar sus compañeros de vestuario, sobre todo Khedira, Modric y Essien. Que lo que dice Mou es ingratitud, pero lo que dice él son huevos a la flamenca.

El resto de la entrevista fue un desfilar de amigos y conocidos. Incluido CR7, aunque él en espíritu. Del que se hizo saber que es gran amigo, que son los dos como uña y carne. La prensa quiere a Ramos en ese futuro Real Madrid que están preparando, sin Mou y sin Florentino, pero con Cristiano. Aunque hayan estado casi tres años vilipendiándole y negándole todo, el crédito como profesional, y hasta el respeto. Muchos amigos hablaron de Ramos, y este se fue adormeciendo con los vapores de los elogios. Para no darse cuenta que, como él creía, no era un toro indultado, sino que le arrastraba la reata mulillas de camino al lugar de despiece. Dos días lleva indignado el madridismo, al menos buena parte de él, con Ramos. Pero vendría después. Antes, a disfrutar los últimos piropos, los últimos tocamientos de Lama bajo la mesa, el coro de arcángeles reunido para ser banda sonora de sus 100 participaciones con La Roja.

Y la pregunta que nos hacemos hoy es, al menos yo, hasta que punto Ramos fue consciente de lo que allí ocurrió. Pienso que él se siente soldado veterano de tercio viejo, que se sintió durante la entrevista como García de Paredes en Garellano, defendiendo el puente con hombría evidente, sin percatarse que los franceses le llegaban en tropel disfrazados de colegas y mamporreros. Que mientras le toqueteaban el llavero ganaron la otra orilla para ensuciar una vez más el madridismo. ¿Hasta qué punto estuvo avisado de lo que ocurría? ¿Cuál es exactamente su cociente de inteligencia? Difícil saberlo sin realizarle el test de Raven. Está claro que él y nosotros no coincidimos en cuanto a lo que es evidente y lo que no. Tampoco Relaño nos lo aclara, que prefirió hablar aquella misma noche del cociente intelectual de Benzema, ni hoy, cuyo discurso se ha centrado en lo polémico de las declaraciones de Mou, como si los tontos fuésemos nosotros. Es cierto que la expresión de Karim en la fila de jugadores franceses es muy curiosa, que lo de Ramos fue sonido y no imagen, pero creo que quien quedo cuestionado aquel día fue el de Camas y no el de Lyon. Pero ya sabemos cómo funciona esto: Que no cante la Marsellesa supone un escándalo para la prensa patria, la española me refiero, y que Ramos cante La Traviata apenas deja un titular en los periódicos.

PD: A la tarde del día siguiente se cerraría el círculo del todo con estas manifestaciones de Busquets: "Yo también ficharía a Sergio Ramos para el Barça". Parece que desde Barcelona también se suman al trato. Arbeloa y Alonso se quedan cada vez más aislados, que es de lo que se trata.

También Juan Carlos Rivero acepta el trato en la parte que le corresponde. Acepta a Ramos como animal de compañía de la prensa, con su brazalete al cuello, o al brazo si se empeña. Titula su artículo con un "Ramos capitán", y nos regala algunas perlas cultivadas, con descaro, como esa en la que afirma que "Ninguno de los dos tiene en el periodismo más amigos que los demás", refiriéndose a Iker y Sergio. Y quizá haya que darle la razón, que habiendo tratos de por medio es mejor no involucrar a las amistades, porque acabas perdiendo a los camaradas y la hacienda.

martes, 19 de marzo de 2013

El Fútbol y sus aledaños (121) - El león de Comarre


El león de Comarre

Cuando me he decidido por fin a escribir este artículo he caído en la cuenta de que voy a cumplir con él un encargo que me hicieron hace relativamente poco. El encargo me lo hizo mi amiga @dnazproject, y fue el de escribir una crónica del Real Madrid en clave de relato de Ciencia Ficción. Esto en principio no hay intención de que sea una crónica, aunque yo nunca sé a ciencia cierta dónde arribaré cuando comienzo a transitar una cuartilla del blog, pero algo de ciencia ficción tendrá, como se verá enseguida. Mi amiga, en una de sus identidades, es una extraterrestre de la raza de los bionautas. En la otra una experta en ciencia ficción, también escritora del género, y cuya pareja sentimental es un fantástico blog que cuida con sumo cariño y un mimo exquisito. (Sí, C., hay demasiadas discusiones, enojos y peleas entre vosotros dos como para no adivinar la existencia de una cierta tensión sexual no resuelta. Un día bromeé sobre la ambivalencia en el género sexual del blog y me dejaste claro con demasiada prisa, con una celeridad muy sospechosa, de que era inequívocamente varón. Pero, voy a dejar este asunto secundario aparte, que la idea de partida era que te sintieras contenta con estas líneas, no que te enojaran por inmiscuirme en tu vida privada.)

"El león de Comarre" es un fantástico relato de Arthur C. Clarke, mi escritor preferido en la época de mi vida en que fui sobre todo lector, y aficionado casi radical a la ficción especulativa. Se trata de una novela corta, cuya imagen especular es otro relato largo del escritor inglés: "A la caída de la noche". En EE.UU., que es un país civilizado, no como el nuestro, existen innumerables revistas literarias, que se venden sin pudor en los kioskos y tienen clientela suficiente para perpetuarse. Revistas de creación literaria, me refiero, no de crítica de libros o de debate cultural, que suelen atender en especial a los intereses empresariales, los de las editoriales con las que existe algún grado de consanguineidad. Los números de las dedicadas a la publicación de relatos de ciencia ficción, en concreto, suelen articularse en torno a una novela corta, que ocupa buena parte del ejemplar. Que se completa con narraciones de menor extensión y las secciones habituales en una revista de género. "El león de Comarre" fue editada por Luis de Caralt, creo recordar, dentro de un tomo dedicado a recopilar narraciones sueltas de Clarke. No daba por extensión para completar un libro. Pero no importaba, porque cada relato de este autor, extenso o breve, trae la maravilla de lo extraño al lector, humaniza algo de lo que no es completamente ajeno. desde un punto de vista en el que no solo cabe el asombro, sino también lo emotivo. En este relato Clake nos habla de una humanidad enfrentada a su ocaso, a su extinción tal vez. La totalidad de los escasos individuos que componen la sociedad han desertado de la realidad, viven inmersos en realidades virtuales hechas a la medida y deseos de cada uno, ajustadas a sus aspiraciones como un guante a la mano. ¿Quién quiere sufrir cuando es innecesario? ¿Hasta qué punto lo que percibimos como real lo es, y no una mera impostura o una manipulación de nuestros propios deseos? Hay tantas excusas para desertar, es tan grande el premio por hacerlo, que apenas caben reproches que hacer a los protagonistas del relato. Sí, es un planteamiento con un parentesco más que evidente con el de la saga Matrix. Con la salvedad de que Arthur C. Clarke escribió "El León de Comarre" en los años 40, cuando el PC ni siquiera era una alocada idea en la mente de algún visionario. HAL 9000 -cuyo nombre de pila, dicen, es una referencia a IBM, por ser sus letras componentes correlativas en el abecedario-, con su forma parsimoniosa de hablar, aun tardaría dos décadas en nacer, también en las imaginaciones del propio Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick. Clarke lo fue realmente. Parece un milagro, pero tiene una explicación. Al menos una sistemática. Arthur C. Clarke fue uno de los precursores de la idea del radar, en cuya creación participo, enrolado en la RAF durante la Segunda Guerra Mundial. También fue el creador del concepto de satélite de comunicación. Que llegó a patentar, pero a cuyos derechos renunció en un acto de extrema generosidad con sus semejantes. Ya era rico, o lo sería al menos, gracias a su literatura. Aunque de no haberlo hecho habría llegado a ser disparatadamente rico.

El protagonista de "El león de Comarre" es despertado por la maquinaria que supervisa el funcionamiento de la pequeña ciudad de los hombres, que mantiene operativos los habitáculos de animación suspendida donde residen los escasos seres humanos que pueblan el planeta. Hay un problema grave al que la maquinaria no sabe enfrentarse y que requiere de la opinión de un humano y de su participación en la puesta en práctica de la solución. Y nuestro protagonista despierta a un mundo que no es el suyo, a una realidad virtual que nosotros llamamos vida, con toda la extrañeza, dolor y perplejidad que ello supone. Porque en la que ha tenido siempre por su vida real es feliz, tiene una existencia plena de significado y satisfacción. Ha de enfrentarse tras abrir los ojos a conceptos que no conocía, como dolor, incertidumbre, tristeza y frustración. Me gustaría seguir explicándoos el relato, no tengo ningún escrúpulo en destripar finales. No en balde me tengo por escritor en un acto de desfachatez y arrogancias supremas. Si no es mi historia, me vale la de otro cualquiera para matar mis ansias de narrador. Pero mi última relectura de "El león de Comarre" data de hace décadas y mis recuerdos de los pormenores de la trama son casi nulos. Pero no es el desenlace de la historia lo que me interesa exponer, aprovechar para mis intereses, sino su planteamiento.

Yo, como tantos otros piperos del madridismo, he vivido en una realidad virtual durante buena parte de mi vida como aficionado. Una realidad que nos traía tantas satisfacciones, tantas alegrías, que era de insensatos, tal vez incluso de masoquistas, siquiera cuestionarla. Hace unos pocos años el agravamiento del problema, que lleva latente en realidad muchos más, fue como una sacudida en el entramado de la maquinaria que nos mantenía ajenos a los hechos reales que importan a nuestro colectivo. De un tiempo a esta parte el problema amenaza con subvertir la naturaleza del club, con convertirlo en un segundón, en un enano entre gigantes que aun crecen todavía y, lógicamente, quieren desquitarse tras tantos años de postración. Siempre he creído en la máxima de que es más importante merecer algo que lograrlo. Ya sé que no parece una sentencia propia del decálogo del buen madridista. Lo importante es ganar, nos dicen. Y es cierto. Pero hay algo antes que eso incluso: Merecerlo. Y no hablo de ética. Si no se cumple este requisito se puede lograr también si los astros se alinean de la manera correcta. Michael Chang ganó una vez Roland Garros y dos años después era un curioso recuerdo en las mentes de los aficionados. Tenista atípico y de origen asiático, flor de un día, que ganó el torneo porque tenía calidad suficiente, pero que no lo mereció tanto como otros contemporáneos suyos, que si supieron instalarse en el éxito. Merecer es lo que te asegura una trayectoria, con altos y bajos, con momentos de plenitud y otros de lucha sin fruto, aunque con la conciencia tranquila. Dicen que lo único que la adormece y la hace callar es el cansancio de haberlo intentado. El Real Madrid ganó la Séptima porque lo merecía. Sí, en un momento de conjunción astral adecuada también, pero tras otros momentos en los que también estuvo cerca. Incluso más próximo al logro. Pues bien, creo que el problema del que hablo va en detrimento de nuestros merecimientos, que amenaza con encanijarnos como institución. Que pone a los rivales en situación de paridad cuando no de privilegio.

Ese problema no es otro que las luchas de poder por la jefatura de clan madridista. Algo que apuntaba de forma velada en mi anterior escrito. Hay agentes nuevos de la sociedad que optan a esa jefatura, o que luchan en beneficio de terceros. La prensa es uno de ellos. En otros tiempos, en mi niñez, lo hablaba con alguien hace un momento en Twitter, con @albertofdezbart, la prensa deportiva, As y Marca, para que nos entendamos, tenía como objetivo entretener, sin molestar a nadie, distinguiendo entre los conceptos de rival y enemigo, sin atender a facciones dentro del madridismo. Vale, es posible que el problema ya estuviera larvándose entonces, aunque lo dudo. Era una prensa más ingenua, que prefería exponer a adoctrinar, en la que el artículo rey era la crónica del partido de la víspera. Crónica en la que podías recrearte si había sido una victoria, o averiguar las explicaciones si se trataba de una derrota. Era una prensa que no confundía la mala leche con la inteligencia, en que los futbolístas no eran sistemáticamente escarnecidos para disfrute de lectores ávidos de conocer la comicidad en las miserias del prójimo. Bastaba con preferir a sus mejores para saldar cuentas con los peores. En aquellos tiempos era menos posible fenómenos como Roberto Palomar, Diego Torres, que viven para reirse de la desnudez de los demás, como chiquillos que acaban de descubrir sin querer a sus padres en la ducha. Una desnudez a menudo inventada por sus mentes calenturientas de adolescentes periodísticos. También el último Segurola, el que se vistió con la sotana y subió al púlpito a arengar a los aficionados, de una u otra confesión. A los madridistas para amenazarlos con los fuegos del infierno mourinhista, a los que nos hacemos acreedores por nuestros pecados, cometidos en esta permanente borrachera de barra de bar que es Twitter. Son mañas de una prensa reclutada para satisfacer unos ciertos intereses empresariales. Que se traducen en la práctica en la preferencia de aquel presidente, más colega, en vez de este, más independiente y sensible a las presiones, de este modelo de organización del club, que mira más por sus propios intereses, que sobre aquel otro, en el que a los parásitos les es más fácil libar en la sangre fresca de su huésped.

Pero, no seamos ingenuos. Si las superpotencias mediáticas amenazan con convertir el madridismo en un paisaje postapocalíptico; si en el pasado ya tuvimos tres años de total sequía por sus manejos, tras los cuales el mar fue como suspirase y llegó la primera lluvia, el primer trofeo de la era Mourinho; en este mundo, a medias devastado, también se producen luchas de poder entre los que han sobrevivido a la época de ignorancia para despertar al problema. El madridismo son partidas armadas que recorren el páramo aun en la fase de reconocimiento del terreno. Sin un estado que imponga su voz, la población ha tenido que tomar las riendas de su destino y empieza a cubrir el territorio en busca de la forma con la que poder satisfacer sus necesidades. Pero ejércitos holmistas tratan de imponer también sus reglas, más propicias, en su opinión, para poder devolver la civilización a la sociedad madridista. Los carteros transmiten simplemente la información, sin discrepar demasiado de las doctrinas dominantes. Se vuelven a recorrer los antiguos senderos, los que llevaban tiempo sin ser transitados, tratando de transmitir la verdad. Pero la verdad no es como polvo de oro, que no mancha, que solo enriquece. Es como el polvo del camino, que tras estar suspendido en el aire, al alcance del oído de todos para poder ser escuchada, vuelve a depositarse en el suelo, en las cunetas de las carreteras, y con las primeras lluvias se vuelve fango. Habrá de suspirar el mar, y los cielos también, y hacerlo más hondo, para que unas lluvias torrenciales laven todo el barro acumulado en las rutas que ahora se abren de nuevo.

No, no estoy propugnando una guerra. En realidad no se lo que propongo. Solo digo que añoro mis tiempos de feliz pipero, cuando mi existencia madridista se limitaba a gozar de una realidad virtual que solía ser generosa conmigo, más que con los integrantes de otras aficiones al menos. Ví con mi padre en la TVaquella final contra el Liverpool. Y con mis amigos de mis tiempos de estudiante aquella semifinal contra el Eindhoven. No, no todo fueron alegrías. Pero éstas superaron a las tristezas con creces. Aquella realidad virtual, acrítica, que creía en la inocencia del deporte, al menos al nivel de la masa social de un club, en la que estaría incluida la prensa afín, al menos antes lo estaba, era mucho más satisfactoria que esto. ¿Cómo no voy a entender a quienes defienden en un acto de ceguera voluntaria a Casillas? Yo lo hice con Raúl, cuyo ensombrecimiento final me causa tanta amargura. Esta lucha me cansa, lo digo en serio. Añoro aquellos tiempos en que los héroes eran estatuas de bronce, inamovibles, perennes, sólidas, no maleables a las manos que trataban de moldearlas a sus gustos, no seres de carne y hueso, como ahora, que aspiran a superarse, y en el intento nos contagian su sueño por un instante, pero con un después claro que traerá consecuencias si se pospone. Añoro aquel fútbol sin recovecos, sin ángulos muertos, sin zonas de sombra, donde el sol siempre estaba en el cenit y había que taparlo con la palma, a modo de visera improvisada, para poder ver en todo su esplendor y calidad de detalle el remate de volea de Zidane en Glashgow. Pero ya no puedo volver a mi habitáculo a soñar que la vida es como yo la prefiero, una continua y excitante aventura, una interminable jornada de caza en busca de la captura del león de Comarre. Especimen glorioso, ser casi mitológico, de piel dorada, que los cazadores blancos denominan a su modo y capricho, en su jerga particular, como Copa de Europa. Y, si me han obligado a despertar, ya sean las partidas que recorren el páramo y que me quieren a su lado -un lado que es el de todos o el suyo solo, es algo que está por ver-, las circunstancias adversas que nos obligan a que las prestemos atención por sí solas o la simple y aciaga casualidad, pienso, lo medito con calma demorando la respuesta todo lo que puedo, que quizá entonces sea imprescindible despertar del todo.

sábado, 16 de marzo de 2013

El Fútbol y sus aledaños (120) - The Postman


The Postman
(Artículo editado originalmente en el Blog: El Minuto 7)

Es un texto que recordamos vagamente, sólo algo mejor en su contundente última frase. Incluso Kevin Costner, en la película un actor profesional, aunque actúe sólo a cambio de la voluntad de sus espectadores, titubea al recitarlo sobre el escenario improvisado en mitad del poblado. Y cada vez que lo hace una anciana le hace las veces de apuntador, y el cambia la palabra que ella le cita, como faro para que vuelva a la ruta correcta, por otra más o menos equivalente, en un juego que solo ellos dos entienden, porque en su mundo el autor del texto hace tiempo que fue olvidado, y con él su obra. Lo niños ríen al escucharle, más por el énfasis que pone en lo que dice, por sus muecas y bromas de mimo, que por el texto en sí, que seguro no entienden. Porque si lo hicieran sentirían más terror que alegría, llorarían en vez de impregnarse los unos a los otros de alborozo, como se impregnan las flores unas a otras de polen cuando sopla el viento para preñarse de esperanza de futuro. Kevin Costner es como la brisa que por un momento agita sus monótonas vidas sin horizonte. Vida que la muerte espera cosechar con su guadaña más pronto que tarde. Recita de forma accidentada el texto y el mundo se dibuja ante nosotros, los otros espectadores de la escena, como una mentira a ratos convincente, a ratos cómica, e incluso bufa, pero que al fin y a la postre apenas aporta información útil a nuestro desorientado sentimiento: "La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él; es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada". No, no recuerdo el diálogo del mulo. Aunque me parece que en esta escena de Macbeth no tiene diálogo, sólo presencia y una espada de plástico empuñada por el hocico.

En "El mensajero del futuro", Kevin Costner es un marginal, alguien que ha elegido vivir al margen de la sociedad, la poca que queda tras una guerra nuclear que lo ha devastado todo. En la incipiente sociedad que renace, débil y dispersa, que ha retrocedido hasta el medievo, o puede que más atrás, él no encuentra su sitio. Sólo tiene tratos con las gentes para aprovisionarse de lo que no puede procurarse por sí mismo. Es un personaje muy parecido al protagonista del film "Waterworld", que también interpreta, y que habita un escenario que parece el negativo del de "The Postman". Héroe a su pesar, ni siquiera sabemos el nombre del personaje, de donde surgió, cual es su pasado. Es un hombre sin equipaje alguno, cuya presentación, al inicio de la película, recuerda mucho a la de Travis Henderson, el protagonista de "París, Texas".

Una vez sabemos la identidad de los actores protagonistas, cuyos nombres se nos facilitan en grandes letras rojas sobre fondo completamente negro, la música de la banda sonora, compuesta por Ry Cooder, cambia su ritmo, justo cuando se nos indica el nombre del film. Entonces vemos una imagen área del desierto del sur de Texas. La cámara parece vagar por el vasto escenario sin rumbo, mientras los acordes de guitarra de la melodía que escuchamos parecen imitar los lamentos humanos. La cámara vaga por el desierto, lo sobrevuela, acomodando el encuadre al tamaño del lugar, hasta que de forma aparentemente casual, tras una colina, encuentra una figura humana y entonces busca un primer plano. Es Travis, que se para al sentirse observado, si diría que por nosotros. Vestido de forma incongruente, con una gorra de beisbol para protegerse del sol, calzado con unas zapatillas de deporte, pero con traje y corbata. Hay polvo acumulado de muchos caminos en las solapas de la americana. Tiene la mirada extraviada, como si no la tuviera fijada en este mundo sino en otro, tal vez interior. Los movimientos de su cabeza semejan los del águila que le escruta desde lo alto de un crestón cercano. Tal vez Win Wenders quiera destacar que es su instinto animal lo único que habita su alma en ese momento, despojado de cualquier sentimiento humano. Luego sabremos que lleva años en paradero de desconocido, que huyo de la civilización tras sufrir un grave trauma personal. Ahora, al agotarse toda el agua que porta, que lleva en una garrafa de plástico, decide mirar por fin lo que le rodea y regresar de nuevo con los seres humanos.

Arranque de la película "París, Texas", de Win Wenders
Banda sonora de Ry Cooder

Seguramente sea este el arranque de un film que más me haya impactado nunca. Durante años supuso, y aun lo es ahora, un misterio fascinante que reta la lógica, pero que, por su poder evocador, no puede desdeñarse, aunque parezca incongruente. ¿Ha vagado Travis, como la cámara que nos lo presenta, solo por el desierto durante esos años en los que ha estado ausente? No lleva ningún equipaje, pertenencias; se diría que ni siquiera porta en la mente pensamientos humanos cuando la cámara se le acerca. La botella de agua será desechada sin más en cuanto compruebe que se ha agotado su contenido. Como los años pasados en soledad se desechan sin más cuando decide acercarse a las personas de nuevo. Venir de la absoluta nada. Volver con quienes le quieren. Esa es la historia, que luego el cineasta alemán resuelve con más o menos pericia narrativa, pero este comienzo es poderoso, tiene algo de parábola, de narración mitológica que desafía la lógica, donde los personajes y los hechos alcanzan la talla de arquetipos. Travis decide volver al mundo de los vivos, y ni siquiera estamos seguros de que sea una decisión consciente, de su lado humano. Una necesidad animal, la sed, le devuelve a la ruta de la civilización, a donde existen historias que contar; porque la suya en el desierto parece, lo intuimos, ha carecido de sucesos que puedan ser narrados. Caminar sin rumbo durante años no tiene planteamiento, trama ni desenlace.

El recorrido de Mourinho fue el contrario al de Travis, vino de la civilización, del fútbol británico e italiano, para ingresar en ese desierto que era el Real Madrid hace tan solo tres años. Cuesta creerlo, pero es así. Sólo con números era capaz de organizar su predecesor una defensa coherente para su propia persona, para su labor al frente del equipo. Ya se sabe lo que se dice de quien decide ser su propio abogado defensor, que tiene un necio por cliente. Números que eran como palabras necias, porque no importa cuan buenas sean las cifras que uno exhiba si hay quien puede mostrar unas mejores. El que comenzó a caminar Mourinho cuando decidió abandonar la civilización del fútbol era un desierto, sobre todo de esperanza. Era el madridismo una nación sólo con enemigos y con rivales triunfadores a los que debía rendir pleitesía. La sed se adivinaba en las caras de los aficionados, una sed de años y sin cantimplora. Mourinho abandonó un territorio en el que los títulos eran el fruto de la tierra, por otro donde los suelos ni siquiera estaban roturados para recibir la simiente de la cosecha futura. Fue a recalar a un club sin proyecto, sin expectativas, sólo con pasado. Espectacular, pero inútil, por muy inmediato que pudiera parecer según algunos puntos de vista benévolos. Pero tan bien es cierto que su nuevo ámbito estaba a plena luz y que tampoco tenía límites. Solo los de la imaginación, los de la falta de fe en uno mismo. Un escenario de color claro cercano al blanco inmaculado manchado por el esfuerzo, la auténtica cultura del madridismo, su estilo, el largo recitado de más de cien años de su anciano señorío. Una americana manchada de polvo y calzado inadecuado para las grandes ocasiones, eso es lo que vestía el Madrid cuando Mourinho le encuadró con su cámara para contarnos la historia de un reencuentro, la del club merengue con lo que le es más querido: El triunfo.

Cuando Costner nos presenta a su personaje por primera vez ni siquiera tiene nombre, un apelativo con el que poder llamarle. El apodo por el que le conoceremos finalmente, "El Cartero", lo adquirirá a mitad del metraje. La mula que va con él lleva sus escasas pertenencias y le proporciona su única compañía. También vaga por el desierto, como Travis; cerca de la frontera de la civilización -la que queda-, para poder acudir a ella cuando la necesita. Pero, al contrario que Travis, no se ha desnudado de su humanidad. Cuando sea capturado por los holmistas, y en su primer rancho sea retado a matar el hambre con el guiso del que ha sido su único amigo durante años, abandonaremos todas las dudas. Es el temor lo que le obliga a alejarse de sus semejantes. El temor a que le duelan los lazos humanos. Es una renuncia a lo que puede ser, a sus capacidades, la cobardía del que llegará a ser héroe a su pesar. La mujer que ama primero le desprecia, por su forma de encarar la vida. De no encararla en realidad. Luego le odiará por amarlo a pesar de ese desprecio. Y después por sentir que traiciona a su esposo muerto, que murió en un acto de valentía; sin fruto alguno, como si fuera la prueba irrefutable de lo que sostiene quien ahora le ofende con su amor correspondido. Odia su egoísmo, el de quien no quiere dar lo que tiene, que es mucho, imprescindible para sus semejantes: La esperanza. "Tú nos has llenado los bolsillos de esperanza", le dirá el día que se rinda en su lucha interna con lágrimas en los ojos, el día que decida amarlo, ya no sólo por lo que pudiera ser sino por lo que ya es gracias a ella.

Es seguro que alguno de los que ahora reniega de él en el vestuario -pudiera ser que todos ellos-, llorará arrepentido el día de su marcha, antes de que Alfredo Relaño cacaree tres veces en sus editoriales, saludando al alba de un día al fin sin Mourinho. Es curioso que el periodismo, que tanto se regocija al mezclar la psicología del portugués en los análisis futbolísticos que hace del equipo blanco, que suele argumentar que sus decisiones sólo se basan en sentimientos, siempre vergonzantes, y no en razonamientos, eluda realizar un análisis certero, siquiera creíble, de su personalidad. Profundamente humano, hasta en sus errores, como demuestran todos los indicios a los que se quiera prestar atención, tantas manifestaciones favorables de los que fueron sus discípulos en la profesión, Mou, The Postman, vino a los Restaurados Estados Unidos del Madridismo a traernos esperanza, tras tanta humillación y oprobio. La del madridismo ha sido una historia de ruido y furia narrada por un periodismo que hace tiempo que ha enloquecido y que ya no significa nada para la causa, que sólo trata de devorar sus propias entrañas, dando diariamente a su menguante clientela una ración creciente de absurdas y coléricas mentiras. Es un mal actor que se pavonea durante una hora en el escenario de Twitter y luego se olvida, porque ya nada sustancial puede contarnos. Un rato estuvieron Relaño, Maroto y el de la moto -el que se tira de ella con cada exclusiva-, es decir, Manolete, paseando sus cuerpos serranos virtuales ante los tuiteros madridistas, ante veteranos y noveles -incluso ante alguna jovencita, a la que el más deslenguado de todos ellos le tiro descaradamente los tejos-, y luego se fueron por donde vinieron, esto es, a la nada. Si alguno de ellos, o de la gente de su tropa, llegó a pensar por un momento que la alternativa a Mou, o sea, sus carcasas hueras y sus miserias plenas, podría alguna vez resultarnos atractiva, preferible en el peor de los casos, como mal menor, es que realmente la historia oficial del madridismo ha tenido por cronista todos estos años, por monologuista sobre las tablas, a un auténtico necio.

Mourinho nos trajo esperanza, una razón para desestimar el miedo, el que atenazaba a los jugadores en el campo y a los aficionados en las gradas. Miedo que alguien disfrazó de señorío aplaudiendo al rival una tarde aciaga. Y no fue fácil. Trajo la esperanza pero también la lucha. Porque nada se consigue sin pelear. Sólo la rendición asegura nuestra hora de recreo. El primer encuentro fue una derrota bien dolorosa, pero luego se dejó de ceder terreno, primero, y luego llegaron los triunfos. También en Twitter. Murinho es el mensajero del futuro, de lo que está por llegar, si los holmistas de la prensa no nos imponen antes su punto de vista de lo que es la civilización madridista. Cualquiera de nosotros vale más que su general, Bethlehem, es lo que viene a decirnos Mourinho, parafraseando al cartero; porque el general sueña solo con una guerra a la altura de sus méritos, un editorial que al escribirlo le encumbre a costa de hacer escarnio de Mourinho, al que ve como su igual y en el que vislumbra gloria si logra derrotarlo. Los directores de medios son como vendedores de fotocopiadoras, porque tratan de vendernos el mismo diario con las mismas mentiras todos los días del año. Mourinho decidió optar a la jefatura del clan, hacer saber su propia opinión de las cosas, imponerla en nuestras mentes a la que nos ordenaban creer los periódicos, y no se lo perdonan. Y mientras se bate cuerpo a cuerpo con ellos, en rueda de prensa o sin siquiera hablar, sólo retándoles con su mera existencia, le siguen minusvalorando. A pesar de lo logrado. A pesar de que lo que fuera desierto hace tiempo que es un vergel. A pesar de habernos colmado de esperanza los bolsillos. Porque creen que lo conocen, que no tiene nada por lo que luchar, que un día se marchara sin despedirse, y que eso le traerá la derrota, la de todos nosotros que le apoyamos.

Pero ya es tarde, es imposible hacer tabula rasa. El servicio postal crece por si solo en la red, transmitiendo el mensaje de esperanza a todos los rincones del madridismo. Ahora todos formamos parte del servicio postal. Por más que silencien a alguno de nosotros, con un desprecio, con un bloqueo, habrá quien ocupe su lugar de forma inmediata. Y también habrá quien abra nuevas rutas constantemente. Ayer Twitter bulló por la iniciativa de una web madridista que ni siquiera conozco, que jamás había oído nombrar. Impusieron su iniciativa de promover un HashTag, #Relañato, que llegó a ser Trending Topic. La sorpresa de saber que hay camaradas en la misma lucha en rincones en los que jamás hemos estado, en momentos que parecen tan aciagos, es la misma que la del jefe postal Ford Lincoln Mercury cuando en el momento previo a ser fusilado estrecha la mano de un compañero que jamás vio, del que nunca tuvo noticia, pero que es su igual y transita su misma ruta y su misma causa. Sin duda es la escena más emotiva de la película. Y ayer pareció tan real que me siento como el personaje de una epopeya.



PD: La película narra los supuestos acontecimientos de un futuro, el del momento en que se rodó, fechado en 2013. Y comienza con el relato de la hija del cartero, que explica como su padre le habló una vez de "un invierno que duró tres años". Diría, lo siento en los huesos, que es el que estamos a punto de superar.

viernes, 15 de marzo de 2013

El Fútbol y sus aledaños (119) - Paso libre a Pepe


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"El hijo de Zidane" amenaza a Pepe
Diego Torres
El País - Madrid - 09/03/2013

El gran nivel de Varane crea un problema a Mourinho, que busca darle más minutos al central portugués, su defensa favorito, hoy titular ante el Celta en Balaídos

La silenciosa desaparición de Zinedine Zidane del organigrama del Real Madrid, en el verano de 2012, tuvo una repercusión tan exigua en los medios de comunicación como rotundos fueron los anuncios de su ingreso un año antes en calidad de director de fútbol. El rastro más visible que dejó el francés de su paso por Valdebebas fue un mulato espigado, de aire severo, que siempre iba tras Lass Diarra y Karim Benzema, y al que José Mourinho, el mánager, llamaba peyorativamente “el hijo de Zidane”. El muchacho de 18 años se llamaba Raphäel Varane y estaba a punto de iniciar una de las carreras más vertiginosas que se recuerdan en el eje de la defensa del Madrid.

Un partido contra el City, tres partidos contra el Barça y dos contra el United han convertido a Varane en un central de referencia en el fútbol mundial. Elástico, veloz, intuitivo y resuelto, el futbolista ha disipado todas las dudas en la hinchada y ha hecho sentir a sus propios compañeros que a su lado Pepe, el abnegado Pepe, solo puede ser un meritorio. La irrupción ha sido tan repentina que ha desconcertado al propio Mourinho. Preocupado ante el desplazamiento del hombre que mejor representó sus ideas en la última línea, desde hace semanas el mánager le da vueltas a las distintas posibilidades de la defensa como quien manipula un cubo de Rubik. Su alineación ideal siempre incluye a Pepe. Hoy en Balaídos le hará jugar de inicio bajo el argumento de que Varane se ha ganado un descanso.

“Seguro que el equipo que salga contra el Celta será un auténtico equipazo”, dijo ayer Karanka, en calidad de portavoz de Mourinho. “Ha habido jugadores como Varane, Ramos o Coentrão que han jugado los últimos tres partidos seguidos, y han sido partidos que requieren un gran desgaste. Se merecen descansar. Y aparte tenemos otros jugadores que merecen jugar”.

Instruido por los sermones de Lass y prevenido por la actitud distante de Zidane, que acabó marchándose por desavenencias profundas con el mánager, Varane contempló a Mourinho con la misma cautela con que Mourinho lo contempló a él. Los jugadores dicen que para el jefe el central era una especie de enchufado. Alguien que, además, inspiraba sus celos profesionales. Ni lo representaba Jorge Mendes, su agente, ni él había pedido su fichaje. La contratación de Varane, del Lens, en 2011, fue iniciativa exclusiva de Zidane. Que solo costara diez millones de euros añadió una carga de suspicacia en Mourinho, que desde que llegó al Madrid hizo gala ante el director general corporativo, José Ángel Sánchez, de poseer un ojo clínico privilegiado para detectar oportunidades en el mercado. Los más de 100 millones de euros que costaron los fichajes de Modric, Di María y Coentrão no son exactamente un aval. Ahora en Valdebebas dicen que al mánager le desagrada que se sepa que él no ha sido el autor del fichaje más rentable del club en las últimas décadas.

Mourinho no se fijó seriamente en Varane hasta septiembre, cuando decidió castigar a Sergio Ramos. Del mismo modo que utilizó a Adán para presionar a Casillas, el técnico empleó al francés para desquiciar a Ramos, quitándole de la alineación contra el City en la primera jornada de Champions. Tan asombrosa como la alineación fue la respuesta del novato. Varane completó un partido memorable. Pero volvió al banquillo el fin de semana siguiente y hasta enero solo disputó como titular tres de los 13 encuentros de Liga que se sucedieron, siempre emparejado con Pepe, y con Ramos en el lateral derecho. En el vestuario hay una controversia. Unos dicen que Mourinho le cuidó, dada su inexperiencia. Otros, que procuró borrarle del mapa para despejarle el camino a Pepe. En ese periodo, Albiol y Carvalho gozaron de iguales oportunidades.

Pepe se lesionó en diciembre después de que Mourinho le forzase a jugar con problemas físicos ante el Celta en la Copa y en Málaga en Liga. El mánager se resistía a imaginar un equipo sin Pepe. La lesión del portugués le obligó a decidirse por el central con mejores condiciones en la reserva. Ahí entró Varane, que, con continuidad, se afianzó en el puesto. Ahora parece indiscutible. Tan indiscutible como Ramos, que prefiere no jugar de lateral y le cierra el camino de regreso a Pepe. Todo un problema para el cuerpo técnico, tal y como dejó entrever Karanka: “Pepe es un jugador importantísimo para nosotros, pero está volviendo de una lesión (…) Si hay alguien que ha ayudado a Varane a estar como está ese ha sido Pepe [SIC]. Aquí se ha demostrado que no se juega por estatus, sino que juega el que mejor está”.

Fue el propio Jorge Mendes el que advirtió a Mourinho de que debía moderar sus exhibiciones de favoritismo por los jugadores que representaba para evitar que en Inglaterra se extendiera la idea de que crea clubes dentro de los clubes. De ahí la fingida derogación de la preferencia por estatus, las broncas sobreactuadas a Di María, etc. Más problemas para imponer a Pepe. Nada, en cualquier caso, que la persistencia de Mourinho no pueda resolver.

"La soledad de Varane" - Eleonora Giovio - El País - 2011/07/19

"El hijo de Zidane amenaza a Pepe" - Diego Torres - El País - 2013/03/09

"No defino el papel de Ramos" - Diego Torres - El País - 2012/09/22

"Fuego real para Varane" - Diego Torres - El país - 2012/10/23

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Mourinho castiga a Sergio Ramos
Diego Torres
El País - Madrid - 18/09/2012

El técnico concentra la responsabilidad de la crisis en el central, al que deja en el banquillo

Las dos filípicas de José Mourinho condenando a su equipo, en Getafe y en el Sánchez Pizjuán, tuvieron un destinatario en particular. Fue Sergio Ramos, el segundo capitán del Madrid, acusado por el técnico de no imponerse en Getafe a su marca personal, Alexis, en el 1-1, y de no cuidar su zona en el 1-0 del Sevilla, anotado por Trochowski a la salida de un córner. Esto es lo que interpretaron los jugadores en el vestuario tras la derrota del sábado pasado. Que el técnico no señalaba la culpabilidad de Di María, emparejado en el córner con Trochowski, sino a los guardianes de la zona correspondiente al segundo palo, en donde se situaron de entrada Xabi y Ramos. La diatriba de Mourinho abrió un conflicto interno del que no cabía un saldo edificante. El perjudicado acabó resultando Ramos, removido ayer de la alineación de un partido llamado a marcar la primera parte de la temporada y el camino hacia el título más añorado por la afición. Más que un castigo, la decisión tuvo el tono de una sentencia pública. Eso sí, como explicó Mourinho tras el partido contra el City, los antecedentes de hecho fueron puramente tácticos. “La decisión de no darle la titularidad a Ramos ha sido absolutamente técnica”, dijo el mánager. “¡Futbolística! Sergio es una gran persona y un gran profesional y no hay nada disciplinario en lo que he hecho”.

Mourinho ha concentrado las responsabilidades por la crisis de juego del equipo en Ramos, al parecer, reo de haberse distraído en dos jugadas a balón parado. Quitando al sevillano de la alineación, el mánager envía un mensaje intimidatorio a la plantilla. Es su modo de ejercer la administración deportiva y de gestionar el poder, circunstancias que le han elevado a una posición preeminente en el fútbol mundial.

Si hay un futbolista que ha ejercido la capitanía al viejo estilo ese ha sido Ramos. Jugador bravo, feliz de mandar, frontal, incapaz de maniobrar por la vía diplomática, recuerda a Fernando Hierro. El defensa ha sido el más destacado en el grupo que ha cuestionado a Mourinho. A nadie en la plantilla le ha resultado agradable la discriminación que ha hecho el entrenador entre los jugadores representados por Jorge Mendes, su agente, y los demás. Nadie aprobó las críticas públicas del técnico a los futbolistas. Pero fue Ramos quien manifestó el malestar con más vehemencia.

Mourinho, que alguna vez intentó seducir al andaluz, pronto comprobó que a Ramos no le interesaba hacer política. La contienda resultó desigual. El jugador se manifestó. El jefe, le tomó la matrícula. Esperó. Ayer, resolvió actuar blandiendo argumentos técnicos sin precisar. “Ramos no ha jugado porque el entrenador ha decidió que no jugara”, dijo. “Estamos hablando de un titular fantástico. Aunque hay expertos en inventar historias, quiero dejar claro que los problemas entre Sergio y yo son cero. Pensé que en este momento Pepe y Varane estaban mejor preparados para jugar este partido”.

El discurso de Mourinho en la sala de prensa del Sánchez Pizjuán, evitando asumir responsabilidades en el gol en contra, fue interpretado por los jugadores, que leyeron entre líneas, como una exoneración a Di María y una acusación a Xabi y a Ramos. “La imagen del equipo es el primer minuto”, comenzó el mánager. “No podemos trabajar más y mejor los balones parados. No podemos. Cada jugador sabe su misión, su posición. Los que marcan al hombre saben quién es su oponente y los que están en zona saben qué zonas tienen que ocupar. Tenemos gráficos en el vestuario… Y el primer córner del partido… gol”.

El presidente no debió de recibir con indiferencia la suplencia de su favorito

La importancia capital de Ramos en la consolidación del equipo que conquistó la última Liga, la jerarquía del central a la hora de brindarle una salida limpia al juego, y su proyección, con 26 años, como el central más completo de la última Eurocopa, no venció el resentimiento de Mourinho. Su decisión de quitarle de la alineación supone una humillación para el jugador y un desafío a la plantilla. Un aviso para quienes no estén dispuestos a plegarse en silencio.

"Mourinho Castiga a Ramos" - Diego Torres - El País - 18/09/2012

"El sacrificio de Ramos" - Diego Torres - El País - 22/09/2012

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El regreso del ‘Chori’
Diego Torres
El País - Madrid - 24/08/2012

Bajo sospecha la temporada pasada, el central Albiol respondió con solidez en el Camp Nou

Raúl Albiol debió suspirar aliviado cuando acabó el primer clásico de la temporada. Su actuación en la ida de la Supercopa, el jueves, puede considerarse como un regreso a la plena actividad después de dos años de postergación, entre el banquillo y la grada. Venía de atravesar un desierto. Sin ritmo competitivo, su actuación contra el Barça inspiraba suspicacias en la afición. Las dudas sobre su respuesta física y su estado anímico eran fundadas. Sin embargo, la respuesta del defensa fue sólida. En el peor de los escenarios, no cometió errores. Se anticipó a Messi cuando el argentino intentó la jugada individual, robó ocho balones y fue capaz de acompañar a Ramos cuando adelantó la defensa al círculo central en la segunda parte, maniobra que en el Camp Nou muy pocos han ejecutado sin sufrir una paliza.

Le llaman Chori y es el típico animal de vestuario. Los entrenadores le aprecian por su disposición al trabajo y es imposible encontrarse con un compañero que no le guarde cariño. Albiol, además de ser un defensa con recursos, es un buen tipo. Capaz de anteponer la amistad a la ambición, cabal y valiente, resulta un caso especial. El grupo de españoles del Madrid, con Sergio Ramos a la cabeza, siente debilidad por el jugador y la empatía se percibe en el campo. En partidos como el de Osasuna en la temporada pasada, o en la última vista al Camp Nou, la defensa madridista se ha coordinado con gran fluidez alrededor de Albiol. Con Casillas por detrás, Ramos a su izquierda, Arbeloa a su derecha y Alonso al frente, la buena comunicación ha compensado con creces la ausencia de Pepe.

José Mourinho le retiró la confianza durante su primera temporada en el Madrid y Albiol pasó de disputar 13 partidos como titular a hacerlo solo cinco en el curso pasado. El técnico decidió darle más carrete a Raphael Varane, de 19 años, que fue titular en siete partidos. La medida generó malestar entre los españoles, que pensaron que un campeón del mundo merecía ciertas prioridades. Mourinho se ha mostrado más receptivo a esta corriente tras la Eurocopa. La buena forma física del jugador ha ayudado al técnico a reconsiderar su postura y a renovarle hasta 2017. Pero dicen en el club que también ha pesado otro factor. Zinedine Zidane es el padrino futbolístico de Varane. Y la relación entre Mourinho y Zidane se ha enfriado notablemente en los últimos meses.

Los precedentes ponían a Albiol ante un compromiso ingrato en la Supercopa. Titular gracias a que Pepe sufrió un golpe en la cabeza, si fallaba, corría el riesgo de que le señalaran como el punto débil del Madrid. Si cumplía con honores, le esperaba el banquillo de todas formas.

Albiol salió airoso del duelo. Fue, después de Coentrão (11) y Ramos (10), el jugador del Madrid que más balones robó. Quizás porque Messi lo encaró más que a nadie, o tal vez por el efecto del tiempo que transcurrió sin competir regularmente, tardó en acomodarse sobre el terreno y reaccionó tarde en un par de acciones puntuales. Tuvo que cometer tres faltas en la primera hora de partido. La tarjeta amarilla que recibió por ello le condicionó en la acción del gol de Xavi. Si le hacía falta a Iniesta, lo expulsaban. Y a Iniesta no había otro modo de frenarlo. Así que, burlado por el regate maestro, se resignó a dejarlo seguir.

En el vendaval ofensivo del Barça, donde no hay defensa que no quede en evidencia tarde o temprano, Albiol se comportó con toda la solvencia que promete su historial. A sus 26 años, en el umbral de su madurez como central, dio la mejor versión de sí mismo.

"El regreso del Chori" - Diego Torres - El País - 24/08/2012

"La apuesta personal de Del Bosque" - Diego Torres - El País - 01/06/2012



La fe de Carvalho
Diego Torres
El País - Madrid - 18/11/2011

Tras dos meses de baja, el central del Madrid vuelve seguro de su importancia en el equipo

Ricardo Carvalho no consigue olvidar septiembre. Empezó el mes abandonando la concentración de la selección de Portugal cuando supo que había perdido la titularidad y lo acabó inscrito en los misteriosos partes de bajas de Valdebebas con un diagnóstico que rezaba "lumbalgia". Entre una cosa y la otra, a sus 34 años, perdió su condición de central de referencia en el Madrid y fue ruidosamente despedido a perpetuidad de su selección. Disputó su último partido de la Liga en Santander el día del empate a cero más raro de los últimos años y en el que Mourinho pidió explicaciones a sus jugadores y ellos se le revolvieron para exigirle un cambio de método y actitud. El miércoles pasado, dos meses después de su exilio entre las camillas de la enfermería y las máquinas del gimnasio, se volvió a saber de Carvalho. Le vieron dando vueltas al campo, al trote. En el vestuario creen que está listo para viajar a Mestalla. Dicen que tiene fe en la palabra de su entrenador.

El mensaje que Mourinho trasladó a Carvalho hace dos meses, cuando le dolía la espalda, fue nítido. Según fuentes de la plantilla, le comunicó que se recuperase tranquilamente. Que no había necesidad de precipitarse. Que lo más oportuno era oxigenar al grupo con la participación de todos los jugadores en los partidos para que todos tuvieran minutos y estuviesen contentos. Que cuando llegasen los partidos decisivos volvería a jugar.

El regreso del mejor defensa portugués de las últimas décadas anuncia un inesperado dilema para su entrenador, Mourinho. ¿Cumplir su palabra y devolverle el puesto o dejar las cosas como están, con Ramos comandando la zaga y Arbeloa como lateral derecho? Desde que Carvalho dejó de jugar, el Madrid ha completado su mejor racha de juego con Mou al frente. Lo dijo ayer Cristiano: "Estamos entreteniendo a la gente. Ahora jugamos bien al fútbol y eso es lo más importante".

Siete encuentros de la Liga y dos de la Liga de Campeones que se tradujeron en nueve victorias y un despliegue ofensivo y defensivo casi perfecto. El promedio de goles en contra es inferior sin Carvalho (0,7 por partido) que con él (0,9). Las estadísticas mejoran, aunque para que los datos fuesen verdaderamente significativos sería preciso contrastar a la nueva defensa frente a rivales de más entidad. La visita a Mestalla de mañana servirá para medir la excelencia de este Madrid tanto como el nivel de un Valencia en plena regeneración.

No hay nadie mejor que los compañeros para juzgar a un futbolista. El retrato que ofrecen de Carvalho es el de un central sabio y un hombre honrado que no participa de camarillas de ningún tipo. Se lleva tan bien con los españoles como con los portugueses.

Fichó por el Madrid gracias a una mezcla de dos cualidades: su eficacia en el campo y su amistad con el agente Jorge Mendes, que, a su vez, representa a Mourinho. El técnico le quería para controlar con gente de su confianza la zona más sensible del equipo: las puertas de la portería.

A Mourinho le gusta establecer lazos de complicidad con sus jugadores. Considera que contar chistes a la plantilla en las sobremesas resulta tan necesario como promover en el grupo una fe ciega en sus decisiones. Sin embargo, son intereses estrictamente profesionales los que unen al entrenador con el jugador más veterano de su línea de cobertura. Hace años que Carvalho y Mourinho tuvieron un roce que marcó su convivencia: el día que el jugador anunció que dejaría el Chelsea si seguía en el banquillo. Sucedió en la primera temporada del técnico en Londres, la 2004- 2005. Las cosas comenzaron a enturbiarse cuando Mourinho empezó por alinear a Terry con Gallas en el primer partido de la Liga, frente al Manchester United. Como se sintió injustificadamente marginado, Carvalho acabó por anunciar en público que, si no jugaba, se marcharía a otro club. Mourinho lo interpretó como una deslealtad. Tras escuchar el reproche del técnico, Carvalho le advirtió de que él solo debía lealtad a sus amigos y a sí mismo y que si él había fichado por el Chelsea no era para pulir el currículum a la sombra del mejor entrenador de todos los tiempos, sino para jugar al fútbol. Desde entonces ambos se respetan a una distancia prudencial. La relación se sostiene gracias a la intermediación constante de Mendes.

Pocas veces una lumbalgia ha postrado a un jugador dos meses seguidos. Este es el caso de Carvalho, de quien sus colegas observan que ha preferido alargar su rehabilitación con un asombroso sentido de la prudencia. Ahora vuelve. Confía en que el técnico no le va a fallar. Pero en el vestuario no están tan seguros. Ven a Mourinho en una encrucijada: para cumplir con Carvalho precisa desencantar a los españoles, mover a Ramos al lateral y dejar fuera a Arbeloa. Es decir: las tensiones parecen inevitables.

"La fe de Carvalho" - Diego Torres - El País - 18/11/2011



Pepe, el blindaje de Mourinho
Diego Torres
El País - Madrid - 12/02/2013

El técnico madridista recupera a su mano derecha en un sistema defensivo que considera clave en el cruce

José Mourinho lleva semanas preparando este día. Ponderando, imaginando, calculando cuál es la mejor manera de organizar a los seis hombres que formará entre el centro del campo y la defensa para desactivar el ataque del Manchester. Solo un hecho inesperado, el formidable partido de Varane en el clásico de Copa, el 30 de enero, le ha llevado a considerar nuevas posibilidades. Dicen en Valdebebas que lo primero que hizo el técnico, tras comprobar la repercusión que había tenido la actuación del francés, fue mandar a Pepe a acelerar su recuperación. El 1 de febrero, exactamente un mes después de su operación de tobillo, Pepe salió a correr por primera vez. El lunes 4 sus compañeros le vieron, asombrados, incorporarse al entrenamiento con balón. Estaba lento, fuera de forma, apresurado, esforzándose por romper los límites que le ponía el cuerpo. Con 29 años estos límites son más visibles y la puesta a punto se alarga. Pero Mourinho le necesitaba. Le quería para hoy porque para el mánager era urgente que su brazo derecho custodiara los accesos a la portería de Diego López.

Asegurada la presencia de Pepe en el centro de la zaga, y comprobado en cada entrenamiento el excelente nivel de Varane, ahora la plantilla se pregunta algunas cosas. ¿Romperá Mourinho la pareja Pepe-Ramos para desplegar el dúo Pepe-Varane? ¿Trasladará a Ramos a la banda prescindiendo de su fiel Arbeloa? ¿Se atreverá a dejar a Ramos, el capitán, y su mejor defensa, en el banquillo? ¿Se meterá en otro lío? La mayoría se inclina por apostar a que Ramos jugará, pero no tiene claro en qué puesto. La mayoría del vestuario también pronostica un partido de desgaste, de rigor táctico, de más precaución que atrevimiento. Si el Manchester sale a tener el balón, cosa rara, mejor.

Hay tres cuestiones que concentran la atención de Mourinho por encima de todo lo demás, cuando se trata de preparar partidos importantes. Primero, la lealtad de sus hombres. Segundo, el análisis del juego ofensivo del adversario con el fin de explicar a su equipo cómo neutralizarlo. Tercero, la creación de señuelos para que el rival se adentre en terreno del Madrid con el balón controlado, propiciando el error, el robo y el contragolpe. En resumen: que en el plan del mánager el ataque es una consecuencia de la defensa. Defienden todos para que algunos intenten hacer goles. Lo básico es no encajarlos.

Florentino Pérez se desencantó con Mourinho el día que el Madrid quedó eliminado de la Champions ante el Bayern (2-1). El empate (2-2) contra el Dortmund en la pasada liguilla no hizo más que ahondar en una apreciación arraigada en el palco del Bernabéu: después de dos años y medio de labor, el mánager no consiguió que el Madrid, con el presupuesto más elevado de la historia, consiga imponerse con un mínimo de claridad en la Champions. De los 10 encuentros europeos que el equipo ha disputado desde 2010 contra adversarios que aspiran al título (Barça, Milan, Bayern Múnich, Borussia y Manchester City), ha ganado tres, perdido tres y empatado cuatro.

Hasta ahora, los planteamientos de Mourinho, centrados en la organización sin el balón, no han dado frutos en los momentos culminantes de la Champions. En los últimos tres años el único precedente de una eliminatoria a doble vuelta con un candidato al título, jugando la ida en casa, es la semifinal contra el Barça en 2011. Ese día el Madrid salió a jugar con Pepe, Khedira y Alonso en el medio campo. El Barça ganó por 0-2.

Ante el Manchester, más que nunca, el trivote parece una opción innecesaria. Por lo demás, Mourinho prepara el enfrentamiento sin cambiar de idea. A la organización defensiva como prioridad ha sumado la selección de los futbolistas más leales a su persona, incluso por encima de criterios de calidad.

La postergación de Marcelo en lugar de Coentrão en el lateral izquierdo es el caso más evidente. Marcelo se reincorporó con sobrepeso tras las Navidades, después de dos meses en reposo para curar la operación de un pie. Los médicos aclararon al mánager que el jugador se cuidaba pero que su metabolismo no le ayudaba, y que no ganaría condiciones hasta que no jugase. Varios miembros de la plantilla opinan que Mourinho pudo dar minutos progresivamente a Marcelo en varios partidos resueltos (dos veces en Mestalla, contra el Getafe y el Sevilla) para que recuperara la forma pero, sin embargo, le mantuvo apartado. En el vestuario se recuerda que una de las causas de la eliminación ante el Bayern el año pasado fue la suplencia de Marcelo en la ida en Múnich.

"Pepe, el blindaje de Mourinho" - Diego Torres - El País - 2013/02/12

Paso libre a Pepe
(Artículo escrito con la colaboración de @DiosaMaracana)
(Artículo editado originalmente en el Blog: Madridismo Subversivo)

Estimados lectores, queridas lectoras, para leer este artículo es necesario previamente haber saboreado lo publicado por Diego Torres sobre los centrales del Real Madrid, en distintos artículos: "El hijo de Zidane amenaza a Pepe" (9/3/2013), "Mourinho castiga a Sergio Ramos" (18/9/2012), "El regreso del ‘Chori’" (24/8/2012), "La fe de Carvalho" (18/11/2011) y "Pepe, el blindaje de Mourinho" (12/2/2013). Pero si no tenéis tiempo, no os preocupéis, que iremos desgranando, de seguidas, lo esencial. Pónganse cómodos y disfruten de la lectura:

Dentro del comando creado por el Grupo PRISA para desestabilizar al Real Madrid, al que ocasionalmente se unen otros periodistas con cometidos menos específicos, quien quizá tenga una asignación de tareas más clara es Diego Torres. Pudiera ser que parte de esas tareas se las haya asignado él mismo, pero ya se vio en un artículo anterior de este blog, referido a los ataques a Mourinho tras la que algunos llaman Semana Fantástica del Real Madrid, vimos que el reparto de las misiones es bastante coherente, sin duplicidad de esfuerzos. Entre esas tareas que creo que son competencia de Diego Torres en el organigrama del citado comando, destacan dos. La primera, compartida con otros periodistas, es tratar de desacreditar a Mourinho, sin sacar a colación la figura de Florentino Pérez, que sólo es citado por el argentino en sus artículos ocasionalmente, aunque, eso sí, siempre de forma negativa. La segunda, la de rebajar el nivel de alegría, la temperatura emocional, por así decir, del madridismo. Si la atmósfera está fría o templada, trata de dar motivos para juzgarla como negativa, de hacer ver a los aficionados que su club es una zona catastrófica, víctima de un huracán llamado Mourinho, y no por capricho. Sí resulta caldeada, trata de rebajar la euforia, convirtiendo los motivos de alegría en motivos para la angustia, y tratando en todo caso de que las cosas que van bien no se puedan computar como aciertos del entrenador de Setúbal. Así, si la semana pasada puso peros a las alegrías que habían traído las buenas actuaciones de Modric y Diego López en Old Trafford, ésta el objetivo es deshinchar la auforia desatada por la irrupción de Varane en la élite futbolística. No quiera Dios que haya un madridista despistado por ahí que piense que la vida es bella, siquiera en instantes puntuales, y menos por la actualidad de su equipo.

Y el asunto de Varane entronca con uno de los grandes temas de Diego Torres, el de los centrales del Real Madrid. Asunto mollar, y no sólo para este periodista, sino para la prensa madrileña en general. Son muchos los temas secundarios que engloba éste: la marginación de Albiol; los "maltratos psicológicos" a Carvahlo; el favoritismo con Pepe, de la famosa guardia pretoriana; la sofocación de la revuelta de los capitanes. Tema jugoso que es un universo en sí mismo, que tiene infinidad de facetas y vericuetos, de recodos en el camino donde tender la celada a Mourinho y despojarlo de todo su crédito para desnudarlo ante los aficionados. Es este tema a Diego Torres lo que el Bosque de Sherwood a Robin Hood: un territorio umbrío cuya geografía domina y en el que se siente a gusto, protegido por la floresta ante los ataques frontales del enemigo.

Pero no es oro todo lo que reluce, si es que hay algo que reluzca en la prosa de Diego Torres. Este reinventarse todos los días la leyenda, este encajar las piezas nuevas que van surgiendo del puzzle, hace imposible no caer en incongruencias, las ingenuidades y contradicciones; por mucho que se abuse del recurso de atribuir las tesis a "los compañeros" del jugador cuya situación se analiza o a “los empleados” del club, pero nunca sin personalizar. Hasta 9 artículos diferentes, que aluden a la totalidad de los centrales de la plantilla, he encontrado sobre los affaires relacionados con el puesto de central en el Real Madrid. Y eso sin haber realizado una búsqueda exhaustiva. Sabe Dios la hemeroteca que habría creado si hubiera peinado toda labor de Diego Torres en el diario El País. Así que es tema recurrente, que repite una y otra vez con ligeras variantes, cromáticas o de tratamiento, más o menos ajustado al asunto -como si estuviera diseñando una serie de sellos, se me ocurre-. Como casi todos los que trata este señor, por otra parte.

Los madridistas más o menos veteranos seguramente se sorprenderán, como yo desde luego, de que sea posible que en la situación actual del equipo alguien se las ingenie para convertir el puesto de central en un problema; que simplemente se atreva a intentarlo. Si hasta esta temporada eran los puestos del medio campo la obsesión del madridismo -no me atrevería a asegurar que los de la portería y la delantera no sean problemas pasajeros-, durante muchísimos años lo fue el puesto de central. Si ha existido un puesto maldito para el Real Madrid ha sido ése. No me extrañaría que fuera el puesto en el que más dinero se haya invertido en fichajes, con una rentabilidad paupérrima. Y no es de extrañar. El puesto de central es realmente expuesto en el Madrid dada la idiosincrasia del equipo. La afición tiende a tener poca "devoción" con los centrales aseados, capaces de solventar problemas, pero que son incapaces de iniciar la jugada. Un central que abuse del patadón es raro que sea  bien visto en el Bernabéu. Pero los errores se pagan peor. Con el equipo generalmente muy adelantado, a menudo cogido a contrapié en el contraataque, los centrales suelen verse muy exigidos, y es raro el partido, por muy plácido que transcurra, en que no se vean en un par o tres de situaciones harto apuradas. Y si con la falta de calidad se es poco paciente, con los errores en la zaga no hay perdón, porque suelen acarrear el gol en contra, o en propia puerta que es peor.

Tantos años penando por la falta de buenos centrales, que resulta muy sorprendente que la sobreabundancia actual Diego Torres nos la quiera hacer ver como un problema. De ahí que eche mano del recurso de los favoritismos y las fobias. Si no sería imposible. Ramos y Pepe llegaron a ser considerados el año pasado por la prensa, de forma casi generalizada -y ya sabemos que el defensa portugués no es precisamente uno de sus favoritos, que los elogios ha de ganárselos a pulso- como los dos mejores centrales del mundo. A esta situación casi idílica se suma ahora la irrupción de Varane que, con su actual progresión, no tardará en discutirles a los dos teóricos titulares ese título honorífico. Así que estamos en vías de tener quizá los tres mejores centrales del mundo mundial en nuestra plantilla. No sería descabellado esperarlo. Pues, da igual; al señor Torres le parece una catástrofe de proporciones bíblicas, producto de las actitudes satánicas del entrenador madridista.

Y no, no es nada fácil conseguirlo. No ya tres sino siquiera uno. Tantos son los centrales que hemos visto fracasar. Tantos los prototipos ensayados. A la calidad había que sumarle temperamento. Lo de crucificar a la gente no es afición de ahora, la prensa lo viene haciendo desde que yo recuerde. Y en el puesto de central solía haber presa segura. Solían afianzarse en el puesto a la larga los que aguantaron el chaparrón inicial, que no acostumbraba a ser inferior al par de años. Lo lograron, sin ir más lejos, el actual segundo entrenador, Karanka, y su paisano Alkorta. Como sobrio nos describe al primero la página web del Real Madrid. Vino del Athletic, precisamente para suplir a Alkorta, que retornaba a su tierra por razones familiares, justo tras haber superado la novatada y empezar a afianzarse en el puesto. Alkorta pasará a la posteridad, entre otras cosas menos desairadas claro está, por haber sido el defensa al que Romario dribló con la primera cola de vaca que se vio por estos lares. Casi nada. Pues, a pesar de eso, del descrédito aparente que eso supuso, de la rechifla generalizada, logró hacerse sitió, en el equipo titular del Real Madrid y en el corazón del madridismo. Ambas cosas bastante complicadas. Por todo esto sorprende la irrupción de Varane, su seguridad, su aplomo, su confianza en sí mismo, que le lleva a tomar riesgos, a fiarse de sus facultades físicas cuando parecen mal dadas, a sostener la carrera de Messi y superarle incluso, a arrebatar el balón a los delanteros contrarios siendo último defensa y en plena área propia. No es sólo su calidad y su fuerza, es lo rápido que ha madurado y sin apenas titubeos o pasos atrás. Pues, olvídense, todo esto a Diego Torres le parece un grave problema.

El problema que representa Varane, según Diego Torres, es triple y alambicado. Supone tres aspectos en uno, que se enroscan en torno a un eje común: la irrupción del muchacho prácticamente de forma inopinada, para crear una auténtica trenza de tres tiras, que es un adorno precioso y sugestivo en el discurso de Diego Torres:

1.- En primer lugar estaría la amenaza que su irrupción significaría para Pepe, uno de los enchufados de Mourinho, inmerso en la fase final de la recuperación de su lesión -es decir, en situación delicada-, cuando empieza a contar con minutos de juego. El ascenso de Varane "ha hecho sentir a sus propios compañeros que a su lado Pepe, el abnegado Pepe, solo puede ser un meritorio", nos dice Torres. Es curioso que el periodista argentino descarte la posibilidad de que se trate también de una amenaza para Sergio Ramos, que sus compañeros no recelen de su suerte también. Quizá sea porque el de Camas es menos abnegado y suela ir más a su bola. Ya se sabe: encarándose y espetando quejas a su entrenador; eligiendo su propia indumentaria para los partidos, por ejemplo, una segunda camiseta con el número y el nombre de otro; renegando del puesto de lateral derecho, que se supone que es para lo que se le fichó, cogiendo un buen berrinche cuando se le alinea en ese puesto; actuando en los córner según le place, no como se ensayó en los entrenamientos; tomando las mínimas precauciones cuando ya ha sido amonestado en un partido; encarándose con el árbitro, que él se basta solo para poner a quien sea en su sitio, para que lo expulsen cuando se le necesita como el comer; renegando del puesto de lateral derecho, que se supone que es para lo que se le fichó, cogiendo un buen berrinche cuando se le alinea en ese puesto; tomando las mínimas precauciones cuando ya ha sido amonestado en un partido; eligiendo su propia indumentaria para los partidos, por ejemplo, una segunda camiseta con el número y el nombre de otro; largando en zona mixta para reavivar los fuegos que parecía que empezaban a extinguirse; actuando en los córner según le place, no como se ensayó en los entrenamientos. Es, desde luego, menos abnegado que Pepe, y quizá pudiera ser eso lo que explicara la omisión. Pero no, es maldad mía, la razón es otra. Si planteo la posibilidad es porque de hecho hay precedentes en este sentido en la magna obra periodística del señor Torres para El País. En el propio artículo los resume: "Mourinho no se fijó seriamente en Varane hasta septiembre, cuando decidió castigar a Sergio Ramos. Del mismo modo que utilizó a Adán para presionar a Casillas, el técnico empleó al francés para desquiciar a Ramos, quitándole de la alineación contra el City en la primera jornada de Champions". La idea la desarrolla en profundidad “Mourinho castiga a Sergio Ramos”, “El sacrificio de Sergio Ramos”, “No defino el papel de Ramos” y “Fuego real para Varane”, el primero del 18/09, los dos siguientes del 22/09 y el último del 23/10, todos del año pasado. Pero las matemáticas son claras: siendo dos los puestos de central, si en el escrito que estamos analizando en detalle citara ambos asuntos, la marginación de Ramos -tema de fondo, siempre presente- y el freno en la progresión de la titularidad de Varane, ¿qué problema tendría Pepe para ser titular? Hasta podría compartir esa situación de privilegio con Albiol, el cuarto en discordia, o con Carvalho a quien prometiera Mou darle más minutos en el campo, según el argentino.

2.- En segundo lugar estarían los celos que el acierto en el fichaje del joven francés, provocarían en Mourinho. Traspasado a la disciplina blanca por apenas 10 millones, que ahora parece poca cosa por el rendimiento que empieza a sospecharse que puede dar el chaval. Sería éste un gran triunfo para Zidane, su valedor, con el que se supone que Mourinho andaría en pleitos permanentes, rencillas y rencores continuos. El ego que el señor Torres le atribuye al entrenador portugués es casi del mismo calibre que el del periodista, al que no en balde se le apoda en Twitter como "Ego Torres". Y es que, además, Varane no formaría parte de "la cuadra" de Jorge Mendes. "Ni lo representaba Jorge Mendes, su agente, ni él había pedido su fichaje. La contratación de Varane, del Lens, en 2011, fue iniciativa exclusiva de Zidane", nos aclara al respecto. El agente portugués es para Diego Torres algo así como el gran búfalo blanco de la manada madridista. Si lograra abatirlo, y cree haberlo hecho a lo largo de estos años, traería la hambruna para la parroquia blanca. Ciertas obsesiones e insistencias sólo pueden explicarse desde el territorio de los mitos...

3.- En tercer lugar estaría el precio, ya indicado, del fichaje. 10 millones, por una joya que ha costado tallar apenas un par de años, gracias a un soplo de Zinedine, frente a "Los más de 100 millones de euros que costaron los fichajes de Modric, Di María y Coentrão", todos ellos reconocidos "tuercebotas". Que ya sabemos, por un artículo reciente, y se analizó entonces, que el fichaje de Diego López no puede atribuirse a Mourinho. Ha sido barato, unos 3 kilos nada más, y acertadísimo. Tanto, que parece cerrar una crisis en la portería blanca que ya dura dos años, ergo no puede atribuírsele al manager general, que pasaba por allí mientras se decidía el asunto, quizá llevando "cafeses" a los que tenían que tomar la decisión de buscar sustituto al lesionado Casillas. Mourinho, nos revela Torres, habría lardeado "ante el director general corporativo, José Ángel Sánchez, de poseer un ojo clínico privilegiado para detectar oportunidades en el mercado" y, claro, que se le escapara esta perla negra de Varane no sería el mejor aval para tal afirmación. "Ahora en Valdebebas dicen que al mánager le desagrada que se sepa que él no ha sido el autor del fichaje más rentable del club en las últimas décadas". Y digo yo que alguna responsabilidad habrá tenido como manager general, aunque sea la de aceptar la sugerencia de Zidane, que habría actuado como ojeador. O, lo mismo, esta labor también la ejerce Mourinho normalmente, no sea que algún trabajador del club le pise el próximo acierto. Una de dos, o el club vive bajo el yugo de Mourinho, que hace y deshace a su antojo, con carta blanca otorgada por el presidente, o es el último mono y ni siquiera tiene voto en los fichajes.

Respecto a Albiol, nos dice Torres que "Raúl Albiol [...] nunca ha sido santo de la devoción de Mourinho". Con esta frase lapidaria comienza su artículo "La apuesta personal de Del Bosque", del 12 de junio de 2012. A pesar de no gustarle, Mourinho no puso obstáculos a su reciente renovación. Claro que es posible que también en este asunto al entrenador no se le hubiera tenido en cuenta, siguiendo la lógica del periodista argentino. La apuesta a la que se refiere el título es, lógicamente, el propio jugador valenciano, al que habría convocado el seleccionador para la Eurocopa de selecciones a pesar de no ser titular en su club. Choca que entre las razones que se citan para justificar esta decisión de Vicente del Bosque esté su "salida de balón", que en el Real Madrid suele limitarse al patadón a donde salga, a poco que se vea apurado. El central tiene otras virtudes, pero la de saber iniciar la jugada no sería la que la mayoría de la gente destacaría primero. En opinión de Diego Torres, Albiol se habría visto "relegado a un papel terciario en el Real Madrid, solo utilizado cuando las urgencias le reclamaban o cuando su técnico apelaba a raíces de otra cepa". Ignoro que pretende decir con la última frase, de qué cepas nos habla el periodista. Tal vez se refiera a las nacionalidades, porque sabida es su preferencia por los portugueses, está en el decálogo del buen anti-mourinhista, su preferencia por los portugueses.

En el artículo escrito pocos meses después, recién iniciada la presente temporada, titulado "El regreso del Chori", en alusión a la vuelta a la titularidad de Albiol, cuyo apodo en el vestuario sería el que se menciona, se entra más en profundidad en los problemas entre el jugador y Mourinho. Sería Albiol muy querido por todo el mundo dada su extrema bondad. Torres nos lo describe de una forma que se hace difícil resistirse a sus encantos: "Capaz de anteponer la amistad a la ambición, cabal y valiente, resulta un caso especial". Aunque no son los encantos personales los que deberían determinar quienes juegan, sino los futbolísticos. "El grupo de españoles del Madrid, con Sergio Ramos a la cabeza, siente debilidad por el jugador y la empatía se percibe en el campo". Choca que Diego Torres segregue por nacionalidades y se centre únicamente en los españoles. Pero hay que recordar que en aquellos tiempos una de las teorías preferidas de la prensa era la formación en el vestuario blanco de grupos en función de las nacionalidades, siendo la de los portugueses la del gang de los chicos malos, los enchufados y los secuaces de Mou. Un poco más adelante va más allá y hace esta curiosa afirmación: en determinados partidos "la defensa madridista se ha coordinado con gran fluidez alrededor de Albiol. Con Casillas por detrás, Ramos a su izquierda, Arbeloa a su derecha y Alonso al frente, la buena comunicación ha compensado con creces la ausencia de Pepe". Lo primero que provoca su lectura es cierta nostalgia de aquellos tiempos en que Arbeloa y Alonso no estaban señalados aun por la prensa por su supuesto mourinhismo, pero esto ahora no es objeto de este artículo. La comunicación a la que se refiere no queda clara si es mental, la compenetración entre gente que se conoce mucho, o a la lingüística. En ninguna de las dos opciones se entiende que Pepe estuviera en desventaja en el colectivo, porque es tan antiguo en el club como muchos de los citados, o incluso más. Y en lo que se refiere al uso castellano tampoco creo que pueda haber muchas quejas.

A pesar de ser "el típico animal de vestuario. Los entrenadores le aprecian por su disposición al trabajo", por su sociabilidad, según Torres su inclusión en la plantilla siempre obedece a los caprichos de Mou, que obra por descarte, es decir, lo alinea para eludir la opción de Varane y viceversa. "José Mourinho le retiró la confianza durante su primera temporada en el Madrid {...] El técnico decidió darle más carrete a Raphael Varane, de 19 años". La medida soliviantó el núcleo carpetovetónico del vestuario, que no habría visto con buenos ojos que Mourinho diera prioridad al pipiolo sobre el valenciano. Se habló sobre esto largo y tendido en su momento. Y lo único que sirvió fue para que una parte de la afición también se irritara con Albiol, por entrar en el grupo de los preferidos de la prensa (no por méritos, sino por su condición de español, campeón del mundo y europeo). El problema se solucionó por sí solo en cuanto Mou decidió castigar a Zidane indirectamente a través del central francés.

Sobre Carvahlo, Diego Torres escribio en El País un artículo harto curioso el 18 de noviembre de 2011. Se trataría de un jugador, según el periodista, que no entra a formar parte de ninguna camarilla, que se trata con todos, incluso con los españoles. Sin embargo, en su contratación habría sido determinante la identidad de su representante, portugués por más señas, por quien ya sabemos que el argentino siente verdadera obsesión, a veces se diría que incluso más que por el entrenador del Madrid: "Fichó por el Madrid gracias a una mezcla de dos cualidades: su eficacia en el campo y su amistad con el agente Jorge Mendes, que, a su vez, representa a Mourinho". Este segundo factor no solo sería definitivopara su llegada, sino también para su permanencia, como veremos a continuación. Las relaciones entre central y entrenador se enturbiaron en el Chelsea cuando Mourinho empezó a mostrar preferencia en las alineaciones por Terry y Gallas, y Carvahlo empezó a jugar menos. Tras recriminarle al entrenador por su situación personal y ser acusado por éste de deslealtad, el central le habría hecho saber a Mou que "él solo debía lealtad a sus amigos y a sí mismo y que si él había fichado por el Chelsea no era para pulir el currículum a la sombra del mejor entrenador de todos los tiempos, sino para jugar al fútbol. Desde entonces ambos se respetan a una distancia prudencial. La relación se sostiene gracias a la intermediación constante de Mendes.". Si Mourinho fuera el “caudillo perseguidor”, como lo define Torres, no se explica cómo no echó a Carvalho ante semejante falta de respeto a su jefe y al club que lo había contratado. Como quiera que esto ocurriera en 2005, se concluye que los dos portugueses mantienen una relación tensa desde hace 8 años, auspiciada por su agente común, que actuaría permanentemente como mediador de paz. Se hace complicado aceptar este estado de cosas como posible: pensar que si la situación era tan crítica en potencia, Mou aceptara la llegada de Carvalho al Real Madrid. ¡Qué digo aceptar, pedir a Carvalho! Torres nos explica este aparente dilema de la siguiente manera: "El técnico le quería para controlar con gente de su confianza la zona más sensible del equipo: las puertas de la portería". Y lo hace a pesar de haber dejado clara la desconfianza del técnico en su lealtad absoluta. Según Torres: "A Mourinho le gusta establecer lazos de complicidad con sus jugadores. Considera que contar chistes a la plantilla en las sobremesas resulta tan necesario como promover en el grupo una fe ciega en sus decisiones". Resulta grotesca la explicación. En todo caso, nos parece que lo que quiere dar a entender es que no existe un trato humano real con los jugadores, que los lazos de amistad o complicidad se crearían de forma artificial, forzada, incluso interesada. Parece que lo habríamos entendido bien por como concluye el argumento de la vis cómica del entrenador, centrándose ya en Carvalho: "son intereses estrictamente profesionales los que unen al entrenador con el jugador más veterano de su línea de cobertura" Hay interés no por las personas sino por lo que se puede obtener de ellas. Dicho así, como lo describe Torres, casi se diría que Mou es un psicópata incapaz de sentir empatía por sus semejantes, a los que vería como objetos a propósito para sus fines. Aquellas lágrimas compartidas con Materazzi, en este caso nada de chistes ni risas, seguramente serían fingidas también, y con vistas a una posible incorporación del italiano a alguno de los equipos. Le sobraba juventud. Además, quién sabe, en su currículo está el haber sacado de quicio a Zidane. He ahí un nexo de unión entre ambos que podría aun tener frutos por cosechar. Y seguramente el que varios jugadores de la plantilla actual lo traten de “Daddy”, es para cuidarse en salud ante una posible reacción del psicópata Mou, sea cual sea.

Nos queda analizar a Pepe. Bueno, al señor Torres, se entiende. El pasado mes de febrero, el día 12 concretamente, se publicó en El País un artículo referido a este jugador. En su comienzo, el periodista argentino nos plantea una situación que ya conocemos, pero con otros jugadores (Sahín, por ejemplo). Mourinho habría forzado en exceso a Pepe en los primeros entrenamientos tras su lesión. En el caso del jugador turco para hacerle recaer de su lesión. Algo que también habría provocado con Pepe, según Torres, aunque sin intención, más bien temeridad, al hacerle jugar lesionado en el mes de diciembre. Pero esta vez la prisa vendría propiciada por la irrupción de Varane y el temor del técnico a que su favorito, su alter ego dentro del campo, se viera desplazado por el francés. Torres nos describe uno de los entrenamientos de Pepe de esta manera: "El lunes 4 sus compañeros le vieron, asombrados, incorporarse al entrenamiento con balón. Estaba lento, fuera de forma, apresurado, esforzándose por romper los límites que le ponía el cuerpo. Con 29 años estos límites son más visibles y la puesta a punto se alarga". Es casi una auto-cita de uno de sus artículos sobre el calvario de Sahin en el Real Madrid.

En el artículo sobre Pepe hay un párrafo muy interesante, y sumamente pertinente con el tema que se trata en este artículo, en el que el señor Torres indica cuál cree que es el ideario futbolístico de Mourinho. Lo extracto casi íntegro porque es sumamente revelador: "Hay tres cuestiones que concentran la atención de Mourinho por encima de todo [...] Primero, la lealtad de sus hombres. Segundo, el análisis del juego ofensivo del adversario con el fin de explicar a su equipo cómo neutralizarlo. Tercero, la creación de señuelos para que el rival se adentre en terreno del Madrid con el balón controlado, propiciando el error, el robo y el contragolpe. En resumen: [...] el ataque es una consecuencia de la defensa. Defienden todos para que algunos intenten hacer goles. Lo básico es no encajarlos". Este decálogo, de solo tres puntos -ya sabemos la pobreza intelectual del portugués en cuanto a cultura futbolística-, habría provocado el desencanto de Florentino Pérez, según el periodista. Ya sabemos que la del hartazgo del presidente con su entrenador es una opción que hay que mantener constantemente viva, en coma si fuera menester, para poder reanimarla y utilizarla en un momento dado que convenga o no haya otras opciones para poder desestabilizar. "Florentino Pérez se desencantó con Mourinho el día que el Madrid quedó eliminado de la Champions ante el Bayern [...] contra el Dortmund en la pasada liguilla no hizo más que ahondar en una apreciación arraigada en el palco [...] el mánager no consiguió que el Madrid, con el presupuesto más elevado de la historia, consiga imponerse con un mínimo de claridad en la Champions" Mourinho". Para Diego Torres, es uno de los pilares de su ideario, uno de los rasgos fundamentales de ese universo paralelo que ha creado para hablar del Real Madrid, Mourinho está como loco por marcharse, tanto que le suplica constantemente a Jorge Mendes que le encuentre equipo, al tiempo que Florentino Pérez sólo piensa en deshacerse de él. Y es una situación que dentro de poco cumplirá 3 años de edad. Tres añitos, ya una mocita. La suficiente edad como para que pueda hablar por sí sola, y decir que es siquiera absurdo plantearla. ¿Si se junta el hambre con las ganas de comer, por qué el presidente no se ha merendado aun al manager general? Dicho sin retórica: ¿Si tan claro tienen ambos que el entrenador debería marcharse, por qué no lo hace? ¡Ah, ya me acuerdo!: Porque ningún equipo de Europa quiere a un entrenador que ha ganado tres Copas de Europa con tres equipos distintos. Si fueran doce, todavía habría una explicación, aunque muy sui generis, por aquello del mal fario que acarrea el número 13.

Visto lo anterior, pueden extraerse las siguientes conclusiones de las afirmaciones de Diego Torres en sus artículos para El País:

1.- El puesto de central es vital para Mourinho al basarse su ideario en la fortaleza defensiva.

2.- El Real Madrid probablemente sea el equipo que mejor tiene cubierto ese puesto en el mundo, al contar con los considerados por muchos como los dos mejores centrales del mundo, Sergio Ramos y Pepe; una de la mayores promesas actuales en el puesto, Rafael Varane; un campeón del mundo y doble campeón de Europa con su selección, Raúl Albiol; y un veterano ilustre como quinto en discordia, Ricardo Carvalho. Con todo y con eso, Mourinho estaría insatisfecho con lo que dispone. Sólo sería de su agrado Pepe. Con el resto estaría descontento. Más por razones personales que futbolísticas.

Porque, todo hay que decirlo, los argumentos futbolísticos brillan por su ausencia en los artículos de Diego Torres. Todas las afirmaciones se basan en cuestiones personales, atienden a los pecados capitales, que habría cometido en su totalidad Mourinho, o casi, durante su desempeño como manager-entrenador. Ira, por ser propenso a las broncas, que habría tenido hasta con sus más allegados. Envidia, por no tolerar el triunfo de los demás, por ejemplo, el de Zidane. Soberbia, al quererse atribuir aciertos que no le corresponden para poder presumir ante Ángel Sánchez. Pereza, por su escasa preparación de los partidos -robar y correr, es como Relaño describe su visión del fútbol; además, los que corren son otros, el está cómodamente sentado en el banquillo-. Gula, al haberse merendado a todos los que ha podido y está preparando el banquete para devorar a los que tiene en la mira. Avaricia, de títulos, se entiende. Y lujuria, aunque aquí paso palabra, aunque se me ocurren algunas bromas sobre el particular que quizá le sirvieran a Mou para sus ratos de sobremesa con la plantilla, que ya sabemos que es la base angular, según Diego Torres, de la preparación psicológica del grupo (que los piropos con los que inicia “No defino el papel de Ramos” debió haber sido un desliz imperdonable).

Con Ramos habría una desconfianza total, siendo como es uno de los amotinados del vestuario. Albiol, se nos dice, nunca ha sido del agrado de su actual entrenador. Con Carvalho se agriaron las relaciones cuando ambos militaban en el Chelsea. Finalmente, con Varane el problema sería que su éxito iría en contra del prestigio del entrenador, alimentaría sus celos con respecto a Zidane y el miedo a que Pepe se viera desplazado. Hasta tres razones desaconsejan la titularidad de Varane y ninguna de ellas sería futbolística. Es un buen ejemplo del terreno en el que suele moverse Diego Torres.

3.- La elección de los centrales titulares en un partido siempre obedece a razones en negativo. Es decir, una vez determinado si Pepe puede o no jugar, porque para él se reservaría siempre un puesto -aunque los últimos partidos desmientan esta afirmación, vamos a darla por válida para establecer la conclusión-, el otro se determinaría por descarte. Es decir, eliminando aquellos que no conviene que jueguen o que estén circunstancialmente castigados. El impartir correctivos es uno de los hobbies favoritos de Mourinho, que no es sino una estricta gobernanta, al estilo de la señorita Rotenmeyer, según el señor Torres, y no una parte sine qua non de su trabajo.

4.- En este orden de cosas, el crecimiento de Varane habría sido posible gracias a los castigos infringidos a sus compañeros. Habría logrado crecer como jugador a costa de los minutos sustraídos a Albiol y Ramos cuando éstos han sido marginados por Mourinho. Da igual que se nos diga en el artículo que escribe Eleonora Giovio,  y no solo ahí, que Varane habría sufrido una depresión al no contar para su entrenador.

5.- Hay verdadera obsesión -no exclusiva de Diego Torres, también en otros periodistas-, en mostrarnos a Mourinho como un personaje con excesivo poder dentro del organigrama del club (criticable en el portugués, nunca en otros entrenadores; como Cruyff en el Barça, por ejemplo). Al que le gustaría ejercerlo de forma arbitraria y caprichosa. No en balde el periodista argentino suele usar más el término mánager que el de entrenador al referirse en sus artículos a Mou (y, serán cosas mías, pero hasta me parece notar cierto retintín en el tono de la redacción al incorporarlo a una frase). Sin embargo, decisiones importantes parecen escaparse al control del portugués, como la elección del sustituto de Casillas durante su lesión o el fichaje de Varane.

Hay que reconocer que Diego Torres ha logrado crear un entramado ideológico que parece coherente si se mira desde cierta distancia. Es un paso adelante en la guerra contra Mourinho, respecto al locutor que vocifera delante del micrófono acusaciones al portugués que se le acaban de ocurrir. Para que nos entendamos, Diego Torres sería algo así como la "digievolución" de un Manolo Lama o un Roberto Morales. Hay detrás de los artículos del periodista argentino muchas horas de trabajo para planear las estrategias, para ensamblar unas invenciones con otras y lograr engastarlas en el entramado general. Todo eso, a cierta distancia, con los ojos entornados para vencer la miopía, puede hasta resultar convincente. Pero si uno se acerca, si se vuela a ras de suelo sobre sus párrafos, no digamos si se hace uso de la lupa, se desvanece y quedan patentes las contradicciones, los argumentos raquíticos, algunos hasta anoréxicos, las infantilidades y los agujeros en el techo que provocan goteras. Cada día que pasa considero lo que hace el señor Torres como periodismo de ficción; o de realismo mágico en honor a @DiosaMaracana. Que hasta sería buena literatura narrativa si aprendiera a redactar algo mejor. Como Relaño, por ejemplo, que sólo se ventila 3 párrafos en cada sentada. Pero es que él es jefe, ¡qué demonios!