martes, 14 de junio de 2016

Rescate de Twitter (27) - Vivian en la ópera

Vivian en la ópera

1.- Siempre he detestado cordialmente la escena de la ópera de "Pretty Woman". Sí, yo también me reí con el chascarrillo de Julia Roberts.

2.- Incluso en el enésimo visionado. La vieja pregunta a Vivian si le ha gustado la obra, y ésta responde feliz que se ha meado en las bragas.

3.- No es por la morosa traducción que comete un error adrede para evitar una referencia sexual en una película sobre prostitutas y clientes ??

4.- No, no es por eso. Es por la expresión autosatisfecha de Richard Gere cuando dice "Ha querido decir que le embriaga la música de Verdi".

5.- La reacción de Julia confirma su teoría, expuesta cuando van camino del teatro, yet privado mediante. La representación es en la otra costa.

6.- Si la ópera gusta a quien la escucha por 1ª vez, dice, la amara toda la vida. Si no solo podrá llegar a apreciarla con el tiempo.

7.- Es una de esas mentiras, yo lo juzgo así, que por atractivas estamos dispuestos a creer enseguida. Que además incitan a otras mentiras.

8.- Uno se siente tentado a aclarar a quien vio la película con nosotros que nos encantó Turandot la primera vez que la oímos en el Teatro Real.

 9.- Pero no es cierto, y no solo porque jamás hayamos pisado el Real. Simplemente no es verdad que educar el paladar no sea importante.

10.- Recuerdo que cuando era joven mi respuesta a la pregunta tópica sobre que obra salvaría en un hipotético incendio en el Prado.

11.- era que una casette de "Las Cuatro Estaciones" de Vivaldi. Entonces no existían los DVD, eran como mucho un sueño en la mente de Steve Jobs.

12.- Mi respuesta era un forma provocativa de dar a entender que la pintura me interesaba bien poco, que solo amaba la música clásica.

13.- Nada había en el Prado, decía mi tesis, que me llamara lo suficiente la atención como para arriesgar la vida tratando de salvarlo.

14.- Tampoco era eso. Recuerdo que estaba facinado por el "Saturno devorando a sus hijos". La versión de Goya. La de Rubens la desconocía.

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15.- Creo que si me fascina tanto este cuadro es porque su carga emotiva está implícita y es evidente desde la primera mirada.

16.- Un corazón vago para la pintura como el mío bbtenía una enorme recompensa al escaso esfuerzo que estaba dispuesto a inventir para entender.

17.- Nada me parecía tan vivo y luminoso en todo el museo como los ojos muertos y apagados de Saturno mientras mastica a sus vástagos.

18.- Solo estaba dispuesto a perseverar con la música clásica. Cuando creí dominar la obra de Beethoven  me aventuré en empresas más arduas.

19.- Stravinsky me costó lo suyo, incluso Rachmaninov y Paganini, que ahora me parecen tan evidentes. Pero supe aprender porque quise hacerlo.

20.- No es cierto que haya que tener dotes innatos o una sensibilidad especial para amar un determinado arte. Ayuda pero no es imprescindible.

21.- Dicen que el único logro de Carlos II durante todo su reinado fue convencer a Lucas Jordán de que viniera a España a trabajar para él.

22.- Luca Giordano, napolitano y discípulo de José Ribera, a su vez discípulo de Caravaggio, estaba considerado el mejor pintor del mundo.

23.- Algo sabría de su oficio y es seguro que estaba dotado para él porque era capaz de pintar con ambas manos a la vez con un pincel en cada una.

24.- El rey le enseñó su colección de pinturas, repartidas por los reales sitios, heredas por su padre Felipe IV y por su bisabuelo Felipe II.

25.- De todo lo que vio le llamó más que nada la atención "Las Meninas". Exclamó al ver el lienzo: "Esta es la teología de la pintura".

26.- Quería decir que era el tratado definitivo sobre el arte de la pintura. Que Velázquez hablaba su misma lengua y que lo hacía como su maestro.

27.- Desde entonces muchas generaciones han tratado de desentrañar el espíritu y el misterio de esta obra dándonos las bases para conocerla.

28.- Si es verdad eso que dicen de que se odia lo que se desconoce, por fuerza ha de serlo también que es difícil no amar lo que se comprende.

29.- Y a veces la comprensión llega solo cuando los ojos se han cansado de mirar para poder analizar, y se cierran rendidos por el esfuerzo.

30.- En no sabría decir cual visionado de la película "El Dorado" de Hawks, quizá el décimo, reparé en un diálogo entre James Caan y John Ford.

31.- Mississippi (J. Caan) alcanza a Thorton (J. Wayne) en su cabalgata hacia el Dorado, pueblo del que es el Sherrif Robert Mitchum.

32.- Se han conocido la noche anterior en una fonda junto a una encrucijada de caminos y Thorton le ha salvado la vida a Mississippi.

33.- "¿Cómo sabías que iba hacia El Dorado?", pregunta Wayne. "Imaginé que iría allí al saber que su amigo el Sherriff estaba en un apuro".

34.- "¿Y cómo supiste que es amigo?". "Vi la expresión de su cara cuando le dijeron que se ha vuelto un borracho". "Chico listo", concluye Wayne.

35.- Ni que decir tiene que en el undécimo visionado del film estuve especialmente atento a la escena de la fonda mejicana.

36.- Y es cierto que Wayne tuerce el gesto cuando escucha al pistolero que va camino de El Dorado a matar al sheriff que ahora es un borracho.

37.- Pero también que Caan está en ese momento justo a sus espaldas y que no puede verle la cara. Ay, el chapucero encanto de Hawks.

38.- A veces se ama las cosas por sus imperfecciones. No todos podían ser John Ford. A Dios gracias porque entonces sería una perfección tediosa.

39.- Siempre digo a aquellos que me acompañan al Prado que lo 1º que hay que aprender, también lo más difícil, es a detenerse ante cada cuadro.

40.- Individualizar la obra, dedicarle todo el tiempo del que seamos capaces, como si fuera la última que fuéramos a contemplar.

41.- Hay que resistir la seducción de esa voz dentro de nosotros que nos dice: "Ya lo has visto todo, ya comprendes todo. Pasa a la siguiente".

42.- Siempre que se vuelve a ver un cuadro, siempre que se vuelve a ver una película, que se escucha una melodía se repara en cosas nuevas.

43.- El amor no es más que un continuo reencuentro, una razón que se añade a las que ya creíamos suficientes para ese sentimiento.

44.- La Ópera no es santa de mi devoción, probablemente porque la he catado poco, porque casi siempre está escrita en idiomas que desconozco.

45.- En lo que se parece a la clásica, que es mucho, cuando el idioma no es problema (obertura, suite, coros), es susceptible de mi afecto.

46.- Creo que es lícito preguntarse si Vivian (J. Robets) mojaría también las bragas si escuchase "Doña Francisquita" del maestro Amadeo Vives.



47.- A mi no me cabe la menor duda. Su canción del ruiseñor es amor a la primera nota, salvo que uno sea sordo del corazón.

48.- Pero aquello que no es tan evidente, o para lo que estamos menos dotados, también merece nuestra atención, nuestro tiempo.

49.- Aunque solo sea porque normalmente el gozo tras la comprensión suele ser directamente proporcional al esfuerzo invertido para alcanzarla.

50.- El lado oscuro es más rápido, más fácil, aparentemente más fuerte. Luke, no te dejes seducir por el reverso de la fuerza.

51.- No caeré en la tentación de desconfiar de la capacidad de Vivian para entender una ópera italiana. Si al menos fuera de Bizet, en francés...

52.- Pues eso, que yo también me enamoré de Vivian hace 100 visionados de "Pretty Woman" y hasta la anduve buscando por la calle Montera.

53.- Lo que se llega a prender es posible que algún día lo llegue a olvidar la memoria pero jamás el corazón.

54.- Cultura es todo aquello que perdura en n uestro interior cuando hemos olvidado todo lo que hemos aprendido, decía mi padre.


jueves, 7 de abril de 2016

El Fútbol y sus aledaños (193) - Tú a Boston y yo al Bernabéu

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Tú a Boston y yo al Bernabéu

Por cierto, nunca sé si Bernabéu se acentúa o no. A mi me lo pide el cuerpo y por eso le pongo tilde, pero quizás me equivoque. Habrá que esperar a que venga @AlexCibernetica a corregirme para saberlo.

Hay una cínica teoría muy extendida entre el madridismo podcastero según la cual la actual degradación del madridismo, que ello dan por hecho y yo circunscribo en todo caso solo a Twitter, se debe sobre todo a que la gente se ha vuelto demasiado fan de determinados jugadores y antepone su bien al del equipo. Además de cínica es una teoría errónea como trataré de argumentar. Pero para no dejarme nada en retaguardia, que ya se que este va a ser un escrito claramente invasor y que puede que no guste a nadie, intentaré primero explicar que entiendo por madridismo podcastero.

Toda generalización acarrea injusticia. Suelo hacerlas en Twitter y suele ser algo que se me acaba reprochando tarde o temprano en lso debates, en especial cuando la parte contraria se queda sin argumentos. Opinar sin generalizar es posible pero es algo muy tedioso, no tanto para quien argumenta como para quien atiende a razones. Por poner un ejemplo, a ver si se me entiende, cuando estudiaba entomología en la universidad la descripción de cada orden de insectos suponía enumerar sus caracteres comunes, que no solían ser mucho. Las definiciones cuanto más prolijas menos exactitud tienen. Luego, daba igual el libro que utilizases para aprender, las excepciones por lo común ocupaban más espacio en el capítulo que las generalizaciones, aunque éstas fuesen bastante comunes y muy útiles para poder clasificar con precisión a la inmensa mayoría de las especies pertenecientes al orden. Los dípteros, moscas y mosquitos para entendernos, el orden de insectos más fácil de identificar, se caracterizan por poseer un solo par de alas, siendo lo más común en los insectos tener dos pares. El otro la evolución los transformó en balancines para aumentar la destreza en el vuelo de los individuos. Las filigranas que traza en el aire una mosca, la caapcidad para girar o quedarse parada en pleno vuelo se las debe a los balancines. Esto es así pero si nos empeñamos seguro que encontraremos una infinidad de dípteros con dos pares o ninguno. Algunos dípteros que se disfrazan de voraces avispas para ahuyentar a sus potenciales depredadores, uno de los ardides más ingeniosos que uno puede observar en al naturaleza, se identifican fácilmente como lo que son a pesar de su lograda apariencia, si se cuentan las alas de que disponen a través de una lupa. Si digo que prefiero las morenas a las rubias, incluso las morenas de piel no ya de cabellos, mentiré apenas, aunque mañana mismo le pediría matrimonio a Scarlett Johansson si supiera que tendría la más mínima posibilidad de que tuviera la paciencia suficiente para escuchar la totalidad de mis balbuceos. También si afirmo que prefiero el cine americano al francés o italiano, aunque esté de acuerdo en que hay que dar de comer aparte a André Techiné, Eric Rohmer, François Truffaut o Vittorio De Sica. Opinar es generalizar. Opinar acarrea injusticia, pero no tanto porque se generalice sino porque es un acto cargado siempre de subjetividad. La ciencia no opina, diagnostica y también se equivoca a veces y, por suepuesto, aspira a la generalización absoluta. Si no se permite generalizar un debate ágil es imposible. Odio a Canelita salvo los lunes por la mañana, cuando más lejos está la siguiente jornada, te dirá un mourinhista. No distingo a una sudafricana de otra, salvo a Patsy Ketsit de Charlize Theron, te dirá un racista.

Por madridismo podcastero entiendo aquel que se sustenta en páginas webs con la actualidad del equipo como principal temática. Sus individuos son fácimente distingibles aunque la lupa pueda depararnos a veces sorpresas y, por supuesto, haya quien se disfrace. En los círculos de podcasteros suele ser muy apreciado el ser hater de algún jugador del Real madrid, y hablo de web madridistas. Si no se es hater es que uno no tiene carácter. Y como los jugadores mouriñizables cuentan con el inconveniente de que criticarlos acarrea las iras del resto de pandi, es mejor cargar tintas contra los sospechosos habituales. Ya sabemnos quienes.

Vamos a ver, el madridismo siempre ha sido muy fan de sus jugadores. Siempre los ha tenido en un pedestal. Es lo lógico y lo sano. Lo enfermizo es la imagen especular, el odio sistemático de algunos a determiandos jugadores, que se convierte en marca de agua de su cuenta de Twitter, odio que se transparenta en todo lo que tuitean cuando hablan de fútbol. Juanito también tenía partidos horribles. Años después de que se solventase el problema entree llos nos enteramos que Stielike y él estuvieron muchos años sin hablarse, los primeros con ambos compartiendo vestuario. Y ello porque el alemán le reprochaba al malagueño que su egoísmo, sus ansias de lucimiento personal, le habían costado la final de la Recopa que el Real Madrid le disputó al Aberdeen en 1983 sobre el campo embarrado del Goteborg. Era fácil que a Uli se le indigestase una derrota. En el día que debió de ser el más feliz de su carrera profesional, el día que disputó una final de un mundial de selecciones, además en su casa, en el Bernabéu, era un espectáculo verle abroncando a sus compañeros cada vez que los italianos marcaban un gol. De aquel titánico cabreo nos enteramos en tiempo real porque fue más que eidente, del que le distanció de Juanito tardamos años porque en aquellos tiempos a la gente lo que le interesaba del fútbol era el fútbol en sí y no los corilleos. Por supuesto que el ambiente en el vestuario es relevante, pero el Barça ganó el triplete el año pasado con un equipo que no se hablaba con su entrenador salvo para hacerle rechifla. A lo mejor Luis Enrique tuvo menos ego que Mourinho a la hor de tener que lidiar con un vestuario rebelde, y no digo que su actitud fuese más rentable pra su equipo o más ética por ello.

El madridismo podcastero es de la opinión de que empieza a ser preocupante que haya madridistas que no toleren que a su jugador preferido se le llame Judas, lorzas, cortito de meninges o pesetero y se pongan como fieras cuando oigan estos o parecidos insultos. Cada vez que oigo este pueril argumento no sé si reirme de la patochada u ordenar a Guderian que arrase Polonia con sus divisiones Panzer, porque a veces uno tiene la sensación de que algunos podcast se editan en Cracovia. La web El Diario de Mou está realizando periódicas encuestas desde hace un tiempo a conocidos tuiteros madridistas, siendo una de las preguntas recurrentes del cuestionario precísamente ésta, si debe causar alarma este supuesto fenómeno emergente. Es curioso como los más veteranos confiesan que esa ha sido en realidad su actitud antaño, quizá corregida o matizada ahora que somos más sabios y hateamos con más destreza. Es lo esperable. Si a uno le mueve la pasión por el Real Madrid es inevitable que sienta pasión por sus jugadores. Un club de fútbol está compuesto por personas, es algo que no entiende algunos. Entre estas personas hay un reducido grupo de privilegiados protagonistas a los que les cabe el honor de defender el escudo en el campo, siendo el resto meros espectadores, aunque su labor sea también importante. Da pereza tener que explicar lo elemental. ¿Cree alguien acaso que quienes estábamos en el Bernabéu aquella tarde ayudando al equipo a remontar un 5-1 adverso cosechado en el Rheinstadium ante el Borussia Mönchedgladbach habíamos gastado un ápice de energía durante la semana previa en denigrar a los jugadores? San José, Camacho, Maceda y Salguero era la defensa que se había dejado meter una manita, lo indico por si alguien se ha quedado huérfano de madridista a quienes hatear o quiere ampliar el negocio con más franquicias. El mourinhismo afirma que el club está por encima de cualquier persona y eso les permite dar rienda suelta a su sed de odio: a los jugadores que son carne de limpia y a los aficionados, que son una panda de piperos afiionados a la ópera. Despersonalizar el club me parece un error. No se pueden amar las abstracciones por mucho que uno se empeñe.

No, lo novedoso de estos tiempos no es que haya quien idolatre a determinados jugadores. Yo lo hice en su día con Stielike, Butragueño o Roberto Carlos y, en menor medida, con otros jugadores que ahora son tabú: Sanchís, Valdano o Santillana. Calla, que a este último se le ha vilipendiado y rehabilitado en una operación relámpago que duró apenas dos días. No, loq ue s nuevo y muy perjudicial es que haya profesionales del hateo, auténticos fanáticos del odio personalizado, capaces, por ejemplo, de invernar en Twitter durante meses en espera de que llegue un mal partido del jugador que detestan, o de perseguirlo hasta el extranjero con tal de volverlo a ver tropezar, hasta Lisboa, pongo por caso. Y en este fenómeno es principal precursor y difusor el madridismo podcastero. Claro que soy injusto al decir esto. Generalizo, ya lo creo que sí, lo reconozco. Pero os desafío a que encontreis media docena de podcast que luzcan dos pares de alas. La mayoría se dedican a picar las pieles que intuyen finas, casi siempre por mera diversión, para ver omo al víctima se rasca, no tanto para procurarse el sustento, aunqu también o para alimentarse de las cagarrutas de los jugadores. Excepciones, muchas. A @LebusinnesCat le fichó Madridismo Subversivo para poder contar con la opinión de un casillista, un Marhuenda en La Secta rodeado de podemitas sería al imagen, y acabó siendo tan hater como el que más. Lo malo se contagia más fácilmente que lo bueno, tampoco se le puede reprochar mucho. El caso es que apenas se le oyó rechistar cuando @TonyMontana espetó a voz en grito que había que exterminar a todo ese madridismo gilipollas, en referencia al pipero medio, al que se suponía que representaba precísamente @LebusinnesCat. Yo sí repliqué, en Twitter, porque entre esa gente que quería exterminar este botarate hay gente con la que si es un gozo charlar sobre fútbol, y acabé a tuitazo limpio. Dios nos libre de los intelectuales en el fútbol y de los que llaman tonto al prójimo mientras se hurgan con el dedo en la nariz.

No sé quien lo reconocía el otro día que los podcast tenían más descargas cuando pierde el equipo. En uan entrevista de El Diario de Mou lo escuche seguramente. Que no digo que no sea lo que el público demande. El odio se contagia más facilmente que el cariño y todo Twitter hateando es una sentencia de contagio seguro si uno se adentra en él en determinados días. El día que el Madrid ganó en Lisboa la Décima, por cierto, con el consurso estelar del número uno en la lista de más buscados por el FBI actualmente, esto es, Canelita, me prometí a mi mismo que jamás volvería a compartir con mis followers la que es una de mis mayores pasiones: El Real Madrid. En mis primeros años de tuitero prefería ver los partidos en la pantalla del PC a verlos en el televior para poder así tuitear mis sensaciones y compartir penas y alegrías con el resto de madridistas. Qué tiempos aquellos en que el hater era una simpática rareza. Pero la afición madridista en las redes sociales se fue avinagrando, y no por culpa de los que se denominan vulgarmente como mojabragas sino por culpa de los haters profesionales, de esos a quienes no le sacas un elogio a su jugador "predilecto" así se fundan los casquetes polares y la playa se nos coloque en Atalaya del Arcipreste, en plena Mancha, o la Luna se desplome sobre nuestras cabezas, como temían Astérix y Obélix. Antes haters que sencillos, porque apalizar jugadores suele ser su marca de fábrica. Sin la fusta en la mano son menos y no interesan. Al menos eso piensan ellos. En el descanso de la final de la Champions me asome a Twitter y lo que leí me espantó. Me dio la sensación de que el madridismo se había vuelto loco por la ira. Ni siquiera la victoria finbal aplacó los ánimos. Si algo no le perdonan a Ramos algunos es que fuese más desicivo en la consecución de la Décima que Bale, el jugador actual mouriñizable por experiencia. repasen al lista de los que siempre se libran y verán como son todos mouriñizables: Modric, Bale y Arbeloa. La lista es cortísima y en eso reside el drama: Odiar a los jugadores no es la excepción sino al norma. Así no se puede llegar ni a la esquina. Y auqnue se pueda no apetece el viaje.

Ayer pensé que tras el piquerazo del sábado el ambiente podría ser otro, más propicio a compartir el partido on los que se supone que son los míos. Rompí la norma que me había impuesto hace dos años y me asome a Twitter. Al cuarto de hora ya estaba arrepentido. Mi mejor aportación fue tuitear que veía a Benzemá de dulce. Supongo que salí vivo porque quizá le caigo bien al dios ballena. Tras darme un tiempo para relfezionar, tras una separación de casi dos años, he decidido pedirle el divorcio al madridismo tuitero. Ellos a Bostón, a estudiar a Harvard, que hay mucho superdotado mental entre ellos, y yo al Bernabéu, a  animar como se ha hizo siempre, mientars el Madrid fue grande, desde el cariño a las personas, las que corren sobre el césped y las que comparten grada, no desde el desprecio. Ah, y el próximo martes remontada en un campo repleto hata el terxcer anfiteatro de piperos. Citen, citen, como diría el bigotes. Los haters mejor que se queden el casa afilando los cuchillos, que ya los usaran si acaso para cortarse la venas tras la victoria con gol de Ramos a pase de Marcelo. La viva imagen del infierno para un mouriñista. Auqnue casi cualquier otra asociación posible les parecerá igual de aberrante.

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