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lunes, 29 de abril de 2019
El Futbol y sus aledaños (209) - Como ranitas en la nata
Como ranitas en la nata
No hace mucho me han prestado un libro. Había oído mencionar al autor, pero desconocía su obra. Argentino. Terapeuta. Si hubiera que forzar las cosas para ponerle etiqueta, actividad para la que nunca nos faltan las ganas, porque si hay algo que le aterrorice al cerebro humano son los vacíos de opinión, la pobreza de adjetivos, tener la sensación de que no es capaz de atrapar a algo o a alguien dentro de una categoría, tópico, estereotipo o juicio de valor, diría que es un libro de autoayuda. Y es arriesgado, porque en caso de acertar con mi proposición sería el primer título que habría leído del género.
"Déjame que te cuente" está lleno de micro relatos, cada uno de ellos con una enseñanza, una moraleja o el planteamiento de un tema para la reflexión. El caso es que uno de esos cuentos me viene al pelo para explicar lo que creo que Zidane significa para el Real Madrid. Se titula "Ranitas en la nata". En diminutivo, porque por una de esas cualidades mágicas del lenguaje, más bien ilusionismo que magia, las ranas dejan de causar aversión a quienes sienten rechazo por ellas si el diminutivo acompaña al sustantivo que alude al nombre común de la especie. Quien haya visto una ranita de san Antonio, en las albercas de Extremadura hay muchas, a buen seguro que no habrá podido evitar esbozar una sonrisa cargada de ternura. Son diminutas, de una aparente fragilidad que asusta y preocupa, livianas como sámaras o vilanos, y cuando saltan son capaces de trazar arabescos en el aire con su cuerpo. Me conviene, porque en mi particular versión del cuento las ranitas simbolizan el madridismo.
Erase que se era dos ranitas atrapadas en un tazón de nata. No sabemos cómo llegaron allí, el relato no lo explica. Si se extendiese en los antecedentes y multiplicase y recargase las explicaciones se correría el peligro de que el relato de micro pasase a convertirse en macro. El caso es que la nata, esto lo pongo yo de mi cosecha, es un líquido demasiado espeso y, por ello, las ranitas en vez de flotar y nadar se hundían hacia el fondo del recipiente, como si se tratase de arenas movedizas. Y no había nadie que desde fuera del tazón les pudiera arrojar una liana, como en las películas de Tarzån, o les pudiera facilitar una vía de escape con, qué sé yo, un cubierto, un colador para los posos del té o cualquier otro elemento del menaje de la cocina con las dimensiones adecuadas, a la misma escala que los animalitos atrapados. ¡Ay, si hubiera sido agua. Ni siquiera habría sudo necesario un rescate o que las ranitas hubieran sabido nadar a crowl para poder salir airosas del trance, ya que son seres anfibios capaces de respirar mientras bucean. Las dos ranitas pataleaban en el espeso caldo buscando en balde un asidero en el abismo blanco, como el coyote cuando persigue al correcaminos más allá del borde del precipicio, una rugosidad en el fluido, lácteo sobre el que poder ejercer palanca e impulsarse más allá de la superficie de la mini piscina. "Es inútil", dijo de repente una de ellas, "no quiero pasar mis últimos instantes de vida angustiado y sufriendo, luchando en balde contra un destino inexorable, prolongando una agonía con final conocido. No hacen falta spoilers". Bueno, a lo mejor fue menos pomposa en su parlamento, pero a estas alturas ya sabemos todos que soy ciertamente rococó y si he dr adaptar un relato va a ser para dejarle mi impronta, para complicarlo, recargarlo y espesarlo, lo cual no va a venir del todo mal, como veremos enseguida. El caso es que la ranita que se dio por vencida en cuanto dejó de patalear se hundió hacía el fondo del recipiente. Entonces su compañera dijo: "Siempre hay hueco para la esperanza por pequeña que sea mochila que portemos a la espalda y por muy abarrotada de problemas previos que ya la tengamos". ¿A quién se lo decía si se había quedado sola? Pues supongo que a nosotros, pues tras quedarse sin compañera para el dúo de natación sincronizada, allí no había nadie más. Así que pataleo y pataleo, y cuando creyó que ya no quedaban más fuerzas, siguió porfiando y porfiando, moviendo las patitas frenética, hasta lograr convertir la nata en mantequilla, tras lo cual pudo alcanzar el borde del tazón patinando con sus piececitos de dedos palmeados. Si a alguien se le ocurre un cuento con una moraleja más mourinhista y espartana, que me lo diga. Hasta el final, vamos Real, que el fútbol es mantequilla batida con el sudor de la frente y no margarina barata.
Y creo que la enseñanza de esta parábola va más allá de vaticinar la existencia siempre de algún resquicio, alguna grieta en la pared de lo inexorable si se persevera. Lo que puede haber tras la espera es en cambio de paradigma, una evolución en las leyes que rigen las circunstancias. Algún día la segunda ley de la Termodinámica dejará de ser una sentencia de muerte para el universo. Lo inexorable dejará de serlo sin previo aviso. Por lo que parecerá al principio un guiño del destino, un inmiscuirse los dioses en los asuntos de los aqueos y troyanos, pero que luego, analizando de cerca, con lupa, se evidenciará como elemental. ¿Cómo es que no nos había ocurrido todavía? La nata volviéndose mantequilla, y ya nada volverá a ser lo mismo, a significar lo de antes. Del postre con fresas habrá que retrotraerse al desayuno con tostadas. El mundo de reseteará y hasta existirá la posibilidad de repetir el día en Punxsutawney desde el canturreo del gallo en adelante. Si las ranitas del cuento somos los madridistas, tanto los que siguen pataleando en las gradas, como los que lo hacen en las redes sociales o empijamados ante el televisor, creer en Zidane es lo que hace factible salir patinando de esta encerrona hasta otro trébol de Champions. Ya lo hizo antes, ya convirtió la nata en mantequilla, ya consiguió una vez alterar la mecánica de fluidos, hacer malabares con los números hidráulicos, hacernos cabalgar sobre la cresta del torbellino, que practicáramos un fútbol leonardesco, sorteando los resaltos, evitando las pérdidas de carga en el fluir de la plantilla, los golpes de ariete de la prensa cada vez que se abre con prisa un periódico deportivo corriendo el riesgo de reventar las cañerías, sin que amainase el caudal de los logros.
Haber fichado a Zidane, que más que el hijo pródigo es como el padre que se fue al estanco a comprar tabaco y vuelve a casa nueve meses después como si nada hubiera pasado, y aunque no reconozca al nuevo retoño, la última temporada, no obstante le dará su protección. Su vuelta permite voltear la tostada para untarla con mantequilla por el lado de la rebabada que sabemos que no se estrellará contra el césped tras la caída, contraviniendo la ley de Murphy y todos los corolarios de los que nos infirma puntualmente la prensa a diario. Apenas ha llegado y ya se ha producido un vuelco en la situación. Lo que parecía inamovible ahora gira como loco alrededor de su eje, sin momento de inercia, como un patinador cuando recoge los brazos. Isco vuelve a meter goles. Marcelo y Bale vuelven al once titular sin que parezca descabellado. Brahim se convierte en alternativa creíble. Los pitos de desesperación del Bernie se convierten en aplausos esperanzados de un futuro a muy largo plazo -hablar de la temporada que viene es como hablar de la generación de Spock, Kirk y Obi Wan-. Alba Carrillo anochece como tema de cotilleo. Hasta Navas vuelve de entre los muertos después de que hayan arreglado el fax, para llevarnos en volandas hacia nuevas victorias cómodamente ubicados sobre las palmas de sus manoplas. Seguro que M'Bappé está ahora más cerca de los predios de Concha Espina.
Somos como ranitas chapoteando en la nata, pugnando por variar la textura del presente para que en vez de bucear en un fracaso albo sean posible caminar sobre el mar blanco y podamos hacer progresos hacia la orilla de la gloria. Vale que es el color correcto y que el amarillo dorado en que podemos trocarlo se parece al de la segunda equitación del Barça, pero, a fin de cuentas, ¿qué se puede improvisar que lleve nata, aparte de unos fetuccinis o una salsa carbonara? La mantequilla marca la senda de la cocina francesa. Adiós de nuevo al aceite de oliva que proponía Benítez, primero, y más tardea Lopetegui. Ya llevamos cuatro en los últimos tiempos y se presenta la oportunidad de lograr la quinta estrella Michelín. Bon apetite, señores. Pero dejen sitio para el postre, que las 13 primeras solo han sido los entremeses.
Postscriptum: Esta chorrada se me quedó traspapelada hace unos días en el proceso de acceder al blog. En realidad se me perdió con un pendrive que extravié en la biblioteca y he tenido que volver a redactarlo. Quiero pensar que en el primer intento había mayor calidad literaria y bastante más coherencia. Seamos benévolos y pensémoslo todos. El caso es que han pasado, ¿cuánto?, ¿un par de semanas quizá?, y la nata aún no se ha espesado ni una pizca. Nos acaba de noquear el Rayo y solo el hecho de que lo haya hecho en una tarde-noche en que todo el país estaba con la cabeza en otra cosa nos libra del escarnio público. ¿Se ha disipado el efecto Zidane tan pronto, apenas con el primer trago? ¿Nos ha servido Floper una cocacola sin gas porque la botella que ya estaba abierta? Lo tengo dicho, las bebidas con burbujas no hay que comprarlas en botellas de dos litros. Da igual, a estas alturas creer es lo único que nos queda. Por si acaso yo voy a seguir pataleando. Aunque solo sea porque se nos echa encima el momento de la operación bikini.
jueves, 28 de marzo de 2019
El Fútbol y sus aledaños (208) - Zizou en Farsalia
Zizou en Farsalia
Lo cuenta Julio César en sus memorias de la guerra civil. Al acabar su arenga a las tropas, con el ejército de Pompeyo desplegado y aguardado en lontananza, un centurión de la Décima, veterano de Hispania y Las Galias, le repicó, casi insolente al silenciar con sus gritos el último eco de sus palabras y malograr el clímax logrado a base de retórica castrense: “César, al caer el día, ya estemos vivos o muertos te sentirás orgulloso de nosotros”. Y se cumplió el vaticinio. Cristino, que así se llamaba el lenguaraz, fue uno de los primeros en caer al formar parte de la vanguardia, del grupo escogido de legionarios que primero percutió contra las avanzadas pompeyanas y logró abrir brecha en las filas enemigas. Siempre he fantaseado con la idea de que algo parecido le hubiera contestado Ramos a Zizou desde el interior de aquel círculo de personas que dibujaba el contorno de un corazón, tras su charla motivacional en el césped de un silencioso San Siro, la víspera de la batalla.
Algo de salvador de la república tiene Zidane en su retorno a los predios de Concha Espina, aunque tampoco nos vaya a importar en exceso que en vez de democracia nos trae un imperio. “Y va a seguir, y va a seguir, la dictadura del Madrid”, cantaba un Raúl cuasi adolescente en el banquete de celebración de su primera liga. Ya lo hizo una vez Zidane, traernos un imperio, digo, y como Lucio Cornelio Sila, al que le gustaba que el apodaran Félix, Feliz, porque cifraba en la buena suerte todos sus logros, decidió abandonar la escena política en la cúspide de su poder. En la colina Capitolina de Valdebebas vuelven a verse sus ademanes elegantes. Árbitro de la moda, como César, de quien se decía que vestía la toga con mayor distinción que nadie, verle entrenar con la plantilla nos hace dudar de la racionalidad de su retirada como jugador. En sus paredes, para ayudar a sus jugadores a practicar el remate, hay más clase futbolística que en un centenar de videos de Youtube sobre Pelé, Laudrup o Maradona. Nadie ha vestido como él una bota de fútbol con toque de balón con tata elegancia como él.
Clases medias contar élites, équites contra senadores. Es difícil siempre alcanzar el equilibrio de fuerzas en una plantilla, conciliar tantas ambiciones, a menudo contrapuestas y que a veces pugnan y reman en sentidos contrarios. Lo personal contra lo colectivo, es el vicio en el que fácilmente cae todo grupo y contra el que ha de luchar primero todo gestor de plantillas si quiere lograr objetivos. Baste que llegue César, sumo pontífice, para que Marcelo e Isco se pongan a entrenar como mandan los dioses. Júpiter y su rayo certero, Apolo y su elocuente lira. Volverán a tronar y a declamar las divinidades del fútbol. Cómo César, Zizou hizo de las clases populares, de la segunda unidad, su principal argumento para alcanzar el poder, para conquistar la esquiva liga, más elusiva y difícil de apresar que el rey Yugurta.
A todo esto, las tropas habrán de estar acantonadas en sus cuarteles de invierno hasta septiembre. El ocio y la falta de objetivos en cada jornada son los principales enemigos del militar, lo que antes acaba con la cohesión de un ejército. Fue precisamente la Décima, ya te vale Crastino, la legión que se amotinó mientras aguardaba para embarcar en los muelles de Brindisi, para acudir a la cita en Farsalia, para partir rumbo a Tesalia, el reino de Aquiles y los Mirmidones. Estaban hartos de tanta contienda, de tantas campañas lejos de casa. Ya solo querían un pedazo de tierra que poder considerar como propio, en el que poder usar la espada como arado y no como arma. César los reunió en el muelle y les dijo: “Así que es eso, qué queréis licenciaros. Pues sea, en mi mano está concedéroslo. Con efecto inmediato ya no sois soldados de la Décima sino ciudadanos”. Cuando aquellos hombres, curtidos y endurecidos hasta la firmeza del diamante tras una década de luchas atroces en Las Galias (dicen que en Alesia perecieron más de un millón de almas), se dieron cuenta de su error de cálculo, que se les había ido la mano con su farol, algunos hasta lloraban a lágrima viva, como niños a los que se les retira la teta. No hay un después tras haber servido en las legiones de César. Enseñadle a Varane como labra su terruño Özil en su nueva patria. Por cierto, ¿en qué equipo lo hace? Creo recordar que se fue al Arsenal, pero al poco se lo tragó el anonimato. Más que tierras de labranza resultaron ser arenas movedizas. Su fútbol parece haberse silenciado desde que partió de Brindisi. Enseñadle a Rafael como destripa terrones por su banda Di Maria en el PSG, otro veterano de la Décima que se avino a convertirse en ciudadano. Tanto esfuerzo para acabar cada año eliminado de la Champions. Al menos aquí se partía trabajaba como un poseso con un desenlace que merecía la pena. Hacedle escuchar al central los lamentos de James para que deje de joder la marrana vía AS y Marca. Ya, de paso, invitad a la audición al agente de Bale, también admirador de la novia de Porky. ¿Qué les diría Zidane a su plantilla en la charla sobre el césped la noche de la víspera de la final? ¿Qué podían perder la tarde del día siguiente y sentirse orgulloso de ser jugadores profesionales o ganar y convertirse en legionarios madridistas? Ay, Stielike, que poco que te faltó para lograr los galones de centurión cuando te enfrentaste a las tribus britanas.
El norte de Italia, lo que entonces se conocía como La Galia Cisalpina, fue el feudo de César, el inagotable vivero donde reclutar hombres para sus legiones y donde recabar los apoyos políticos más leales. Por eso rima que el primer gran éxito de Zidane tuviera lugar en Milán. Luego, al año siguiente, no le pesaría su pasado turinés en Cardiff lo más mínimo ante la Juventus. El fútbol es la continuación de la política con otros medios y vistiendo con ropa del Decathlon, aunque a Zizou nunca le veamos que se quite el traje. Allí, en San Siro, fue su primera arenga en vísperas de la gloria, recibida por toda la plantilla con el corazón desplegado como una antena, como delataron las cámaras cenitales. Después vendrían País de Gales y la lejanía Ucrania. Ni el propio César llevó tan lejos los estandartes del senado del pueblo de Roma. Puntos sobre un mapa de campaña trufado de banderitas verdes que indicen victorias (En Real Madrid TV “Madridistas por el mundo” va por su segunda temporada). La primera vez vino, vio y venció, y no debe ser casualidad que su primera víctima en la fase de eliminatorias fuese la Roma. Apenas si tuvo que alzar la voz para que su juego se hiciera oír en toda la Cristiandad, y aun en las tierras del Sultán de Quatar. Hubo más sonrisas que palabras, tanto en el vestuario como en la sala de prensa. Éstas últimas quedaron para que las malgastaran sus enemigos, que siempre los hay para todo lo que sea madridista, y que, aunque porfiaron con denuedo en los argumentos, se quedaron paulatinamente sin discurso, a medida que las Champions caían inexorablemente tras cada equinoccio de primavera. No estaban los astros por dar la razón a los vaticinios de los más agoreros. Esta vez al venir, atendiendo a las súplicas del pueblo romano, esto es, las de Floper, fiel portavoz del sentir madridista, o eso creen él y sus infiltrados en Twitter, ha de traer una mirada menos complaciente, menos amistosa con propios y extraños, con aliados y adversarios. Lo primero que habrá de discernir es cuánto hay de sinceridad o no en la fidelidad que le proclaman sin ningún empacho algunos en estos días de advenimiento. Zidane es al Real Madrid lo que el Pentecostés al Culto Católico.
Cierto es que a quien se le amotinó la Décima fue a Marco Antonio y no a César, que quienes se han dejado ir en la voluntad del esfuerzo lo han hecho mientras estaban Julen o Solari, pero tal vez Zizou deba llevar la añagaza hasta sus últimos consecuencias y convertir en ciudadanos a unos cuantos legionarios blancos pasados de rosca. Es momento de traspasos y cesiones. Tal vez a Bale le vendría bien labrar algún campo en la Apulia o la Campania. En Britania si prefiere, pero en ese clima infernal la fruta madura más trabajosamente. Tal vez Kroos deba cruzar de nuevo el Ring, ahora en sentido contrario, una vez que en esta orilla no parecen quedar campiñas por saquear. Tal vez Varane deba darse él mismo ese homenaje que dice la prensa que le encabrona no haber recibido de la Casa Blanca por su mundial (como para esperar que Flopper haga gestos desde el ala oeste), tomarse un año sabático sin finales ni títulos. Hay que ver lo que cansa alzar copas cuando no te puedes acodar en la barra del bar, que se lo digan sino a James o a Sneijder. A Zizou le queda mucha labor ingrata por hacer, pero sabemos que la hará sin que se le despegue la sonrisa de los labios.
Para incitar a Pompeyo a luchar, algo a lo que rehusaba con tozudez al pensar que el paso del tiempo sin acontecimientos obraba a su favor, César se alejó voluntariamente tierra adentro de sus ya escasas bases de avituallamiento. Quería hacer creer a los senatoriales que su ejército estaba maduro para la derrota final, que era fruta en sazón presta para ser recolectada del árbol. A pesar de contar con menos de la mitad de efectivos que su ilustre adversario, fue capaz de sustraer cohortes de aquí y de allá de entre sus legiones para formar una reserva con la que evitar verse superado por los flancos por el enemigo. A la hora de la verdad fue el sacrificio de Cristino y sus compañeros, quien sabe si en el minuto noventa y tres de la batalla, lo que decantó la balanza en aquella jornada, lo que abrió una herida en la piel del ejército pompeyano, que pronto devino en una hemorragia de bajas. Tampoco parece que sea este el mejor momento para el madridismo. Hasta en la sección de basket a veces se diría inminente que vayamos a ser flanqueados por los rivales. El actual panorama sería preocupante si no hubiéramos visto renacer de sus cenizas una y otra vez a la grey blanca. Esto de resucitar de entre los muertos ya casi se ha convertido en un trámite burocrático que solventar con estricta periodicidad. Hasta hemos tenido más de un perito en lunas y en solventar este tipo de escenarios catastróficos. Estoy pensando en Molowny o Boskov. Bien pudiera ser que Zidane se convirtiese en el nuevo Molowny. Aunque la toga sea una prenda sin mangas tampoco me parece mal plan.
Por favor, Zidane, ten sumo cuidado en tu nueva etapa en el vaso de la licuadora de entrenadores que es el banquillo blanco, elige con sumo cuidado tus aliados. César en Farsalia perdonó la vida a los supervivientes del ejército pompeyano y, ya ves, entre quienes se le enfrentaron y vivieron para contarlo estaba el vástago de su ex amante Servilia, su hijo adoptivo Marco Junio Bruto. Más tarde diría en letales circunstancias. “¿Tú también, hijo mío?”, y no alcanzamos a entender que le extrañaba tanto si siempre se encontraba aquel mozalbete engolado y pretencioso entre quienes querían hacerle daño a su mentor. No te fíes de James si te lo traen de vuelta, ni de los que alaban tus bondades personales en los periódicos del enemigo, como si en vez de su entrenador fueras el padre Mundina y en vez de fútbol estuvieran hablando de quien les enseñó a cultivar geranios y podar setos de rododendro. Que no te impresionen las jaculatorias y los responsos de Navas cuando alude al trato que le dispensas en comparación con el que le dispensaban otros. Duro es decirlo, pero Courtois es mejor portero que Keylor, aunque sea tonto y lleve a Alba Carrillo y a alguna otra colgada de su longilínea chepa. A su regreso a Roma, César hizo del perdón su estrategia preferida en el debate político. Buscó la reconciliación como cura para las heridas de la guerra civil y un día un grupo de condonados a la pena capital le cosieron a puñaladas en las escalinatas del Senado. Caer ensangrentado a los pies de la estatua de la estatua de Pompeyo pareció una broma de mal gusto premeditada para vestir de burla el magnicidio. No te fíes ni siquiera de Papá Nöel Floper. A Rodrygo lo iba a traer de todas formas, aunque no hubieras regresado. Y Hazard debió de haber venido hace tres copas de Europa, para que se hubieran podido convertir en la media docena y haber batido el record de orejonas consecutivas, para que la sala de trofeos se nos hubiera quedado pequeña, incluso tras ser ampliada con la excusa de ponerle una techumbre al Bernie con tejas para la lluvia. Peores chaparrones ha aguantado el vetusto edificio.
Zidane, fíate de mí y no et fíes de nadie. Cuando al equipo le van regular las cosas el entrenador de convierte en un náufrago del Indianápolis, con tiburones blancos nadando bajo el agua y rozándole los pies mientras los mueve para no hundirse. Es lo que pasa por transportar en secreto un arma de destrucción masiva, pensada nada menos que para perpetuar la hegemonía del Madrid. Menuda bomba atómica es esa con la que poder arrasar Hiroshima y Nagasaki. Te deja a expensas de que cualquier submarino japonés que navegue en silencio de sónar, pueda partirte el casco de la nave por la mitad y que todo se convierta en vías de agua imposibles de atajar. Un “Torpedorrr”, como diría Chiquito de la Calzada, es lo que era James con su perpetuo descontento.
jueves, 7 de marzo de 2019
El Fútbol y sus aledaños (207) - Aquí mi fusil, aquí mi pistola
El fin de un ciclo llamado Cristiano Ronaldo
Alfredo Relaño /Diario AS / 7 de marzo de 2019
Tras el 1-4 ante el Ajax, primera caída del Madrid en la Champions tras 1.011 días como campeón, corrió una sentencia bien traída: fin de ciclo. El fin de un equipo que ganó tres Champions seguidas, cuatro en cinco años, algo sólo superado por el propio Madrid, en los lejanos años de Di Stéfano, que lideró cinco títulos consecutivos. Sí, se acaba el ciclo. Pero para mí se acabó, así lo presentí, cuando Florentino prescindió de Cristiano en su deseo de ahorrar para el tuneado del Bernabéu, su capricho otoñal, y desde su ilusa convicción de que 'sus' Benzema y Bale valdrían para hacer lo que hizo Cristiano Ronaldo, al que nunca sintió. Se lo encontró ya fichado por la directiva anterior.
Hoy presentamos un informe de cómo el Madrid ha sido el club número diecisiete en inversión en plantilla en estos años. Muy lejos del Barça y del Atlético, pero también de muchos otros. Ha comprado, pero ha vendido, entre otros, a Cristiano, y por un precio menor, a cambio de ahorrarse su sueldo. Y lo que ha comprado no le está sirviendo. El último fichaje lustroso de Florentino, otrora un Rey Midas que lo mismo traía a Figo que a Zidane que a Ronaldo o a Beckham, fue James. Ahora trae jugadores de tipo medio, como Vallejo, Theo, Ceballos, Odriozola, Mariano, de ida y vuelta, Brahim, o algunos más prometedores, como Isco, Asensio y Vinicius. Anteayer sólo fue titular éste. Varios estuvieron en la grada.
También fue titular Courtois, que va por otro renglón, el de la inexplicada desconfianza de Florentino hacia Keylor. No fue De Gea, por el fax, no fue Kepa, por Zidane, al final fue Courtois. En fin, esto ha sido la demolición de un doble buen equipo de hace dos años, cuando la 'Unidad B', ¿recuerdan? goleaba por toda España. Desde ese cenit ha habido un proceso de estropicio cuyo principal hito fue largar a Cristiano sin reparación ni aproximada. Lo importante es hacer del Bernabéu una especie de arca de Noé futurista, en la que un día puedan huir de este planeta acosado por el cambio climático los aporófobos del palco de Florentino, con sus mayordomos y allegados, que hay muchos.
Uno da tiros, la otra consuela
La portada de hoy de AS me ha hecho rejuvenecer 5 años, me ha hecho recordar los tiempos en que yo también protegía el muro, cuando escribir sobre el Madrid tenía un propósito. La columna de Relaño me ha transportado directamente a las junglas de Nam, cuando todo lo que teníamos era lo que compartíamos con el camarada en la trinchera, cuando cada madrugada cavábamos para construir una línea de defensa con la que contener los ataques matutinos de las primeras ediciones de los periódicos. Puede que sea el estrés post-traumático, pero desde entonces solo me he sentido seguro cuando he notado el tacto de mi cetme en las manos. “Aquí mi fúsil, aquí mi pistola”, bramaba el sargento de instrucción de “Full metal Jacket”, y ya sabéis como se remataba la coplilla. Ah, entonces éramos la Yihad madridista y bajábamos de las colinas para proteger al club de la cruzada antimadridista, salíamos de la selva, como toda guerrilla que se precie para hostigar a la autoridad en los poblados y asaltar convoys de suministros. Pero luego los primaveros nos explicaron que era mucho más noble, y también políticamente más correcto, apodarse como aquellos esclavistas, machistas, militaristas y genocidas del Peloponeso, como postulaba Arbeloa desde su Twitter, y la cosa dejó de tener gracias, incluso de tener sentido.
Todo pajas mentales, lo reconozco. Pero el titular del diario deportivo de Prisa me ha retrotraído a tiempos más apremiantes, pero también más felices. Le ha hecho perder arrugas a mi pensamiento. Me he visto como D'Artagnan en “20 años después”, con los años encima pero las inquietudes y el compromiso intactos. Aun te queda brío en el brazo, me he dicho, para manejar con destreza y firmeza el florete. Que tenga cuidadito conmigo en Conde de Rochefort y la guardia del cardenal, que hoy me bato junto a los Carmelitas Descalzos con quien sea menester por defender la honra madridista, con extraños o con propios, no hago remilgos. Aporófobos, dices, Relaño, pensando que ningún analfabeto de los que te lee va a entenderte. ¡Cómo si no existiera Wikipedia! Esas tretas cuando solo existían los carruajes de caballos para viajar y había que cagar en un escusado situado fuera de casa. Salvo si eras rey y podías hacerlo en palacio, es decir, en la tercera de tu periódico. ¡Esa lengua viperina, Relaño! Dan ganas de pedirte que te descubras el inicio de la espalda para ver si llevas el tattoo de la flor de Lys, como Milady de Winter. Qué hermosa, pero que venenosa es tu prosa. Tantas ganas tengo de darle uso a las escalinatas de los Carmelitas Descalzos para practicar la esgrima que hasta me atrevo a cruzar aceros con una dama. No hay cuidado, ¿acaso no es el son los tiempos? ¡Paridad también en los duelos, pardiez!
Lo primero que sorprende es que Relaño lleve la cuenta exacta de los días que lleva siendo el Madrid campeón de Europa, 1012 mientras escribo esto. O quizá no. Debe doler cuando eres anti. Como las almorronas. Sobre todo cuando defecas en la hoja de periódico. Creo que el procedimiento es justo el contrario, pero cada maestrillo con su librillo. Debe ser difícil de sobrellevar, hacerte sentir como un galeote en su jaula que va marcando palotes en una pared con un guijarro con punta para saber cuántos días de suplicio lleva y cuantos le quedan de en el penal. Peor, porque la de que el Madrid campeonara era una condena permanente revisable hasta hace apenas dos días. Qué alivio para los pobres de espíritu que Ajax lave más blanco que ningún otro detergente. Todas las manchas del payaso Micolor han sido borradas sin que se estropee el estampado y con un simple prelavado con agua fría. Un cubo entero, en mi caso, aunque reconozco que ya me barruntaba el drama que estaba por llegar desde mucho antes de que los tenderetes de pancartas, bufandas y chuches se instalaran en los aledaños del Bernie. El caso es que el bufón de Prisa, el que más gracia tiene al menos, eso hay que reconocérselo, vuelve a lucir impoluto el traje de cuadros y la flor surtidora en el ojal para quien se atreva a arrimarse para olerla. Cuanto candor y cuanta jovialidad en estas mañanas de lluvias y nubes con la panza oscura que a otros se nos están atragantando tanto. La risa va por barrios, y en la ratonera de Prisa están de guateque ahora que el gatazo de la Champions no está en casa. Por si hay a quien le de pereza trastear en Google, lo aclaro ya: Aaporófobo es aquel que tiene fobia a los pobres. Si la palabreja la incluyes en un artículo en el que se habla de “tunear el Barnabéu” y también de palcos y de dineros para fichajes, lo que tenemos es plutofobia manifiesta, esto es, fobia a los ricos, tan clara en los síntomas que ni a House necesitamos para diagnosticarla. No, no es Lupus, ni algo autoinmune. Es plutofobia de pega, porque ni el Madrid fue nunca el equipo de los ricos, aunque la sala de trofeos parezca Tiffany’s en la Quinta Avenida, ni en Prisa se han saltado una comida desde que Polanco fundó la empresa. No hay más que ver la barriga de Relaño para comprobarlo.
Lo he explicado mil veces (perdonadme la frase manida, pero me mola fingir a que soy columnista de éxito) pero, por lo visto, no estará de más que lo haga otra vez: El Madrid de las 6 copas de Europa, (en blanco y negro, lo que quieras, pero el color plata luce genial con la gama de los grises) se cimenta sobre una idea feliz de don Santiago: Llevar al fútbol a gente dispuesta a verlo de pie. Si el Madrid comenzó a ganar ligas y orejonas fue por lo mismo que La India tiene un programa espacial, porque en la largueza de los números también hay poderío y riqueza. Hasta 130 mil espectadores llegaban a juntarse las tardes de domingo en el templo. Quizá 150 mil los días grandes cuando aún no funcionaban los tornos y era fácil colarse. No sé de ricos que prefieran estar de pie a cómodamente sentados en butacas. Cuando mi padre empezó a llevarme al fútbol las gradas preferentes eran unos poyetes de cemento cuya severidad paliaban, aunque solo muy parcialment,e unas almohadillas, que más perecían hechas para descalabrar árbitros desafectos con la causa que para mullir nalgas. No, a ver, los ricos siempre habían sido los de la otra orilla del Manzanares, ¿me explico? O los que tenían tratos con el caudillo. A Franco le molaban mucho más los usuarios del Tibidabo y avanzar en Diagonal, y también el Atleti, que por algo era un club surgido del seno del ejército. ¿Qué pasó cuando prohibieron las localidades de a pie los aporófobos antimadridistas? Que el Bernie perdió más de la mitad de su aforo, que hubo que fichar a Lamela para improvisar un parche en forma de grada supletoria. Los tópicos, cuando además son falsos, señor Relaño, son doblemente aburridos. Si además se usan con malicia suponen un insulto a la inteligencia por partida triple. Ahora resulta que gastar en fichar era bueno, que ahorrar a la hora de confeccionar la plantilla invirtiendo en I+D+I, algo que asegura prosperidad en el futuro, es algo pecaminoso. Y lo dice alguien que fue plutófobo de conveniencia mientras CR7 estaba en tránsito de venir a los predios de Cocha Espina. A otro perro con ese hueso, mister Relaño, you are lost un traslation in this cueston, ¿You know?
¿Qué Isco, Asensio y Viniscius son prometedores? Pero que ternura da el payaso Micolor. Dele usted tiempo al tiempo, ahora que ha salido al fin del trullo. Lo que yo le diga: La columna vertebral de la selección española y la brasileña si le sumamos al trío Rodrygo y logramos el póker en la mano de cartas. No le digo yo ya si también se vienen M’bappé y Hazard. Acaba usted en el corredor de la muerte de algún penal tejano. No, quite usted, mejor que Floper invierta solo en tunear el Bernie, para que nos quede cuco y hasta los del fondo sur coman canapés en los descansos, para que podamos viajar en la nave espacial a algún planeta donde los aporófobos no se disfracen de plutófobos para disimular la envidia canina por lo que el vecino se gana con el sudor de su frente. Menos mal que solo rompe usted el diccionario buscando palabros con estas columnas matutinas, y que solo han sido 5 años de mala suerte, además con un intermedio para tomar aire nada más empezar el trecho de buceo. Porque si se le ocurre a usted romper un espejo, si las matemáticas no me engañan, que yo también se contar, nos plantamos en la vigésima sin anestesia ni nada. Cuidado con como cierra usted el armarito del cuarto de baño. Mida la fuerza. Tampoco le haga muecas cuando marque Bale, que lo mismo se asusta con su rabia y se nos hace añicos. Para mí que lo de mejorar el estadio, lo cual no es la primera vez que se hace en el Florentinato, es otra idea feliz, pero ya habrá tiempo de comprobarlo. Con Valdebebas, la D y la segunda I del I+D+I, a pleno rendimiento, toca acometer de una vez por todas el asunto de lograr una sede potente para el fútbol, que además permita diversificar ingresos. Son cosas nuestras de los pobres, que miramos la pela por la cruz y la cara sin ser capaces de apartar la mirada.
En fin, que casi se le agradezco esas líneas tan cariñosas a todos los madridistas en su periódico, la portada molona con la yaya Carmena y hasta el informe financiero, porque siempre es una garantía que la auditoria nos la haga el AS. Me estaba enmoheciendo esto de no calentar garita en el muro. Sin el uniforme de camuflaje no era nada. Llegan las hordas tártaras a este desierto de Buzzati que es un Madrid sin objeticos y es pecado no volver a patrullar en la raya. Hasta las pajas en el catre las echaba de menos, mire lo que le digo. Otro día hablamos de Keylor y de CR7, si le parece, que ya tiene gracias que ahora sea usted el abogado de la defensa de uno y otro. Pero “Cosas veredes, amigo sancho, que farán fablar las piedras”, como al As exigiendo fichajes caros y al grupo PRISA criticando las inversiones en infraestructuras. A esta modesta piedra le ha bastado y le sobrado para un escrito con tiros y con consuelo.
miércoles, 6 de marzo de 2019
El Fútbol y sus aledaños (206) - Rescates de twitter (60) - Habrá muchas más mañanas como esta
Habrá muchas más mañanas como esta
1.- Antes del hilo una confesión: Hace apenas un rato me he cruzado por la calle con un tipo que se reía igual que Leo Messi. Palabrita. Era argentino o gilipollas. ¿Las dos cosas? Hombre, tampoco seamos tan ambiciosos.
2.- El resto del camino lo he dedicado a pensar que entrañables figuritas del apocalipsis de san Juan evangelista podría moldear con la plastelina de esa jeta de expresión meliflua y sonrisa bobalicona. Con la terapia he adelgazado como 10 kilos de ira acumulada.
3.- Luego, ya a resguardo de los elementos, sentado en una silla en un lugar seco, en la calma monástica de un lugar consagrado, he apretado un agujero al cinturón y a otra cosa: A escribir un hilo en un PC que no es mío con el águila en el hombro.
4.- Y sin hormigas. O han exterminado la plaga o los holandeses se han llevado la primavera colgada del hombre hacia sus pólders. Así se les derrumben todos sus diques en cuartos.
5.- Si sois madridistas, solo os puedo prometer una cosa: Habrá muchas más mañanas como esta. Así que socorred a los heridos, enterrad a los muertos, cargad con la impedimenta y marchad hacia donde suenan las balas.
6.- Viniendo para la biblioteca ni siquiera se me tenía a capucha sobre la cabeza, me la arrancaba el viento a manotazos. Una lluvia gélida me repiqueteaba en la frente. Hay días que están hechos solo para ser tachados del calendario cuando acaban.
7.- Y es que no ni mucho menos la primera vez que nos eliminan unos donnadies. El Odense en la hora de ramos. El Derby County en a del té con pastas. Todos los pasos del reloj han tenido traspiés accidentados.
8.- Para los que estuvimos en Eindhoven con la 101 aerotransportada, apodada la Quinta del Buitre, para los que caímos desde el cielo en planeadores para luego no poder vadear el río Mosa y ganar la otra orilla, ya no podrá haber amaneceres peores.
9.- Han pasado 30 años y aún recuerdo la luna llena brillando conciliadora en el cielo nocturno de aquella madrugada funesta a la salida de la casa de mi amigo, donde vimos el partido. No poco consuelo para un cáncer
10.- A los guiris del County me llevó a verlos mi padre cuando aún no me afeitaba. Traíamos un 4-0 de la ida y tocaba remontada épica, pero ante unos infelices. Palmamos por el valor doble de los goles en campo contrario. Solo uno bastó, porca miseria
11.- Lo recordaré mientras viva: Con el gol británico, tres diosas rubias (a aquella edad todo lo relacionado con las mujeres me parecía desmesurado), probablemente las novias de los gurkas, comenzaron a gritar como posesas en mitad de un cementerio
12.- A 100 metros de distancia, desde la grada puesta, fui consciente del intimidante poderío del enemigo. Tres mujeres gritonas entre 100 mil varones, mudos aunque hostiles. Entonces en el Bernabéu regía la misma norma, aunque no escrita, que ahora en Arabia
13.- Trenzad escudos, dijeron los nórdicos y nos desbordaron nuestras filas a empellones de riñón. ¿Pero los vikingos no éramos nosotros?, protestaba un señor en la grada desde la más absoluta perplejidad. Pero eso fue otro día, estoy mezclando sin darme cuenta
14.- Y ¿Cómo olvidar la estampa de Mourinho emulando, de rodillas sobre el césped, a los personajes del 2 de mayo? Una derrota del Madrid es el sueño de la razón. Vísperas de mucho, mañanas desangeladas sobre la colina de Príncipe Pío
15.- Pero, seamos claros, ¿qué le podría reprochar a los derrotados? Me enamoré de Modric, carnal y espiritualmente, viéndole perder con el Dortmund. Hasta escribí sobre eso en una mañana de estas a las que alude este hilo
16.- Corría como un poseso todavía cuando el árbitro ya le hacía ojitos al cronómetro. Bajaba en defensa con los pocos superviviente blancos para abortar la última carga de los alemanes, que aprovechaban nuestros huecos atrás.
17.- El centro de gravedad del partido había estado toda la velada alojado en el área rival. Suyo fue el último robo de balón y mientras lideraba el último contraataque expiro la esperanza. Requiescat in pace, Real Madrid
18.- Ni siquiera a Bale, gran atractor de todas las iras, las troyanas y las aqueas impostadas. Ni siquiera él, moraleja andante del relato de cómo no debe comportarse un espartano en Aguas Calientes
19.- Porque, ¿cómo olvidar que fue quien marco el mejor gol de la historia del fútbol vistiendo la elástica blanca? Aun no se nos ha borrado de las retinas. Mucho más rezagada en la memoria queda Eindhoven
20.- No. No nos demoremos en erigir mausoleos a los héroes caídos. No juzguemos a los estrategos derrotaos como hacían los griegos. Dejad que Simónides de Ceos escriba sobre lo que le apetezca esta mañana ventosa.
21.- El fútbol te da revanchas, decía Valdano desde su torre de marfil periodística. Nosotros se la arrancamos al Liverpool. Estocada hasta la bola. Y aunque se la concedimos a Atleti y Juventus, fue solo para rematar faena
22.- No. Esta no es la cola de las plañideras, para eso diríjase usted a cualquier ventanilla del Wanda o a ese negociado donde condecoran y descondecoran a Franco
23.- Pedid doble ración de munición al cabo furriel y al lío, a morder la bala. Mejor redaños que Relaños. Y haced oídos a los que nunca siquiera vieron amaneceres. Pobrecitos ellos que nunca tuvieron mañanas como estas.
24.- Madridista, ve al Bernie y dile a los aficionados que por hacer cumplir las leyes… Ah, no, espera, que así no rima. En esencia: ¿Para cuándo el próximo cruce con el Ajax? Mejor dirimiendo una orejona colocada sobre una mesa en la banda.
jueves, 28 de febrero de 2019
El Fútbol y sus aledaños (205) - Rescates de Twitter (57) - SPQR
SPQR
1.- Prefacio: El hilo que voy a editar a continuación es solo el esquema de un escrito para la serie “El Fútbol y sus aledaños” que no creo que pueda redactar. Otra vez me he enamorado, mecachis, y quien me conozca sabe que eso me deja muy pocos ratos libres
2.- Se hubiera titulado SPQR y hubiera ido sobre el partido de ayer, con más garbanzos y tropezones en el cocido, lógicamente, que los que se van a ver ahora. Los párrafos cunden más que los tuits. Aun así el meollo, el hueso de caña para untar, estará en lo que viene a continuación:
3.- Como repetía una y otra vez en un gag infinito, prolongado con mil variantes, el jefe de la torre de control de “Aterriza como puedas”: Mal día ayer para dejar el fútbol.
4.- Y es que, aunque sé que me hará daño, que debo dejarlo, por mi salud, sé también que este mismo finde volverá a haber un cigarro entre mis dedos y que mis pulmones volverán a llenarse de fútbol
5.- No tuve un buen día ayer, al menos no uno adecuado para dejarse gobernar por los vicios. Hasta olvidé el partido. Cuando lo recordé fue solo para poder tomar pista a mediados de la primera parte
6.- Y lo que vi no me gustó. Vi a un Madrid que se sabía inferior. Y construyo la frase desde su punto de vista, que es el que importa, el único que podía influir en el desarrollo y el resultado del partido
7.- Tal vez debería haber escrito que “se sabía” inferior, porque tal vez esa condición solo estuviera en su psique. En mi opinión así es pero, mi enhorabuena a la campaña psicológica del Barça (sucursales de la prensa capitalina mediante)
8.- ¿Qué es lo que vi? A un equipo desmelenado solo cuando jugaba a la contra, con al menos varios jugadores superlativos (Vinicius, Benzemá, Modric), pero jugando como un equipo pequeño que recibe en casa al líder de la liga
9.- El Madrid tenía interiorizado que ni haciendo el partido de la temporada lograría marcar un gol. Ni provocando una tormenta de ocasiones. Porque estaba en su fatum tener que saborear una amarga derrota
10.- Y llegaron las clamorosas ocasiones de Junior y de Karim, se malograron y luego escampó, como tenía que ser. Es flipante que la revelación de la temporada sea un chaval que luce el dorsal 28 y que apenas tiene edad para votar
11.- Pero lo duro no es eso. Si lo es que hubiera bastado con no encajar para pasar a la final. Pero el Madrid estaba empeñado en demostrar que tenía razón y hasta se metió goles en propia puerta para evidenciar su inferioridad
12.- Hablar de errores arbitrales me parece que no encaja en la narrativa que propuso el propio Madrid. Un penalti quizá dudoso pero a la vista de todos de Semedo a Vinicius. Un emparedado a Vázquez cuando iba a rematar casi desde la raya de gol… Anécdota todo ello
13.- Y en cuanto al posible fuera de juego de Dembelé en el segundo del Barça, imagino que en el VAR se hizo buen uso de la escuadra y el cartabón entre caña y caña porque aun creo en los Reyes Magos
14.- Porque suena obsceno hablar de moviolas en un análisis de la Iliada, que es libro que el Madrid propuso ayer para el comentario de texto. Naves negras ante Troya
15.- En la expresión de las caras de los jugadores madridistas al final del encuentro es lo que se leía: “Mil veces hubiéramos retado a los dioses, como Aracne, Pometeo o Marsias, mil veces hubiéramos mordido el polvo”. Ni una mueca de sorpresa
16.- “Jugamos como nunca y perdieron como siempre, porque ese es el astro de quien se enfrenta a quien es su superior, dibujar una bella muerte sobre el campo de batallas, en todo caso, como la de Ulises ante Aquiles”
17.- Ni siquiera vi excesiva alegría en los culés cuando se felicitaban entre ellos. Messi estaba incluso serio. El Chapi Ferrer hasta se lamentaba de la suerte de Príamo. Les habían subyugado los versos del Aedo
18.- Y tal vez haya de ser que el domingo nuestro cadáver tenga que ser arrastrado, enganchado por los tendones de las corvas, por un carro de guerra tirado por dos caballos parlantes. Propongo a Relaño y a Manu Carreño
19.- Pero no tengo miedo. Ni siquiera estoy preocupado. ¿La razón? Que no somos griegos sino romanos. Y Roma construyó su imperio sobreviviendo a cada una de las catastróficas derrotas que jalonaron su centenaria historia
20.- Incluso Zama, Aquae Sextiae o Calicino se vieron precedidas de aplastantes derrotas, con cargas de elefantes en el primer caso mucho más aterradoras que las de Dembelé, Suárez o Messi. Incluso la caída de Cartago fue el epílogo a una desastrosa campaña
21.- Ramanus Sum. Capitolinos además de capitalinos. Ya vendrá Escipión Emiliano a derribar las murallas de Cartago. La temporadas que viene habrá nuevas legiones desplegadas sobre las planicies de África. Senatus Populusque Romanus. Et Barça delenda est
22.- Post scriptum: Mourinho vuelve a estar libre. La otra vez vino justamente a curar el mal que ayer evidencio el Madrid: Sentirse inferior al Barça
23.- Lo hizo a sopapos. Efectivo pero adictivo. Acabó cogiéndole gusto al sado-Messi y casi le desfigura la cara al equipo, a la cantera, a la afición y al club. Hasta los mourinhistas saben que tengo razón
24.- Después del tratamiento de shock, que obligo a morder un palo para no sajar de un mordisco y tragarse la lengua, vinieron el psicoterapeuta (Carlo) y el sociólogo (Zizou) a devolvernos la paz. A traernos el Nirvana tras el Ragnarok
25.- Incluso se sometió al equipo a quimio y radioterapia. ¡Cuatro Champions, colega, que célula enloquecida sobrevive a eso! Aun así el cáncer se ha reproducido
26.- ¿Aceptaría Mou un contrato por un solo año improrrogable? De otra forma no quiero su mano larga por aquí, rondando el fino y delicado cutis madridista
27.- La vida es un bucle infinito que se repite y se repite y puede que no quede otra que resignarse a discurrir por la cinta de Moebius buscando infructuosamente su final o su comienzo
28.- Pero hay una cosa que consuela: Justo donde la pescadilla se muerde la cola hay un Hierro, un Casillas o un Gento, un Ramos coherente con el ciclo, alzando una plateada orejona
1.- Prefacio: El hilo que voy a editar a continuación es solo el esquema de un escrito para la serie “El Fútbol y sus aledaños” que no creo que pueda redactar. Otra vez me he enamorado, mecachis, y quien me conozca sabe que eso me deja muy pocos ratos libres
2.- Se hubiera titulado SPQR y hubiera ido sobre el partido de ayer, con más garbanzos y tropezones en el cocido, lógicamente, que los que se van a ver ahora. Los párrafos cunden más que los tuits. Aun así el meollo, el hueso de caña para untar, estará en lo que viene a continuación:
3.- Como repetía una y otra vez en un gag infinito, prolongado con mil variantes, el jefe de la torre de control de “Aterriza como puedas”: Mal día ayer para dejar el fútbol.
4.- Y es que, aunque sé que me hará daño, que debo dejarlo, por mi salud, sé también que este mismo finde volverá a haber un cigarro entre mis dedos y que mis pulmones volverán a llenarse de fútbol
5.- No tuve un buen día ayer, al menos no uno adecuado para dejarse gobernar por los vicios. Hasta olvidé el partido. Cuando lo recordé fue solo para poder tomar pista a mediados de la primera parte
6.- Y lo que vi no me gustó. Vi a un Madrid que se sabía inferior. Y construyo la frase desde su punto de vista, que es el que importa, el único que podía influir en el desarrollo y el resultado del partido
7.- Tal vez debería haber escrito que “se sabía” inferior, porque tal vez esa condición solo estuviera en su psique. En mi opinión así es pero, mi enhorabuena a la campaña psicológica del Barça (sucursales de la prensa capitalina mediante)
8.- ¿Qué es lo que vi? A un equipo desmelenado solo cuando jugaba a la contra, con al menos varios jugadores superlativos (Vinicius, Benzemá, Modric), pero jugando como un equipo pequeño que recibe en casa al líder de la liga
9.- El Madrid tenía interiorizado que ni haciendo el partido de la temporada lograría marcar un gol. Ni provocando una tormenta de ocasiones. Porque estaba en su fatum tener que saborear una amarga derrota
10.- Y llegaron las clamorosas ocasiones de Junior y de Karim, se malograron y luego escampó, como tenía que ser. Es flipante que la revelación de la temporada sea un chaval que luce el dorsal 28 y que apenas tiene edad para votar
11.- Pero lo duro no es eso. Si lo es que hubiera bastado con no encajar para pasar a la final. Pero el Madrid estaba empeñado en demostrar que tenía razón y hasta se metió goles en propia puerta para evidenciar su inferioridad
12.- Hablar de errores arbitrales me parece que no encaja en la narrativa que propuso el propio Madrid. Un penalti quizá dudoso pero a la vista de todos de Semedo a Vinicius. Un emparedado a Vázquez cuando iba a rematar casi desde la raya de gol… Anécdota todo ello
13.- Y en cuanto al posible fuera de juego de Dembelé en el segundo del Barça, imagino que en el VAR se hizo buen uso de la escuadra y el cartabón entre caña y caña porque aun creo en los Reyes Magos
14.- Porque suena obsceno hablar de moviolas en un análisis de la Iliada, que es libro que el Madrid propuso ayer para el comentario de texto. Naves negras ante Troya
15.- En la expresión de las caras de los jugadores madridistas al final del encuentro es lo que se leía: “Mil veces hubiéramos retado a los dioses, como Aracne, Pometeo o Marsias, mil veces hubiéramos mordido el polvo”. Ni una mueca de sorpresa
16.- “Jugamos como nunca y perdieron como siempre, porque ese es el astro de quien se enfrenta a quien es su superior, dibujar una bella muerte sobre el campo de batallas, en todo caso, como la de Ulises ante Aquiles”
17.- Ni siquiera vi excesiva alegría en los culés cuando se felicitaban entre ellos. Messi estaba incluso serio. El Chapi Ferrer hasta se lamentaba de la suerte de Príamo. Les habían subyugado los versos del Aedo
18.- Y tal vez haya de ser que el domingo nuestro cadáver tenga que ser arrastrado, enganchado por los tendones de las corvas, por un carro de guerra tirado por dos caballos parlantes. Propongo a Relaño y a Manu Carreño
19.- Pero no tengo miedo. Ni siquiera estoy preocupado. ¿La razón? Que no somos griegos sino romanos. Y Roma construyó su imperio sobreviviendo a cada una de las catastróficas derrotas que jalonaron su centenaria historia
20.- Incluso Zama, Aquae Sextiae o Calicino se vieron precedidas de aplastantes derrotas, con cargas de elefantes en el primer caso mucho más aterradoras que las de Dembelé, Suárez o Messi. Incluso la caída de Cartago fue el epílogo a una desastrosa campaña
21.- Ramanus Sum. Capitolinos además de capitalinos. Ya vendrá Escipión Emiliano a derribar las murallas de Cartago. La temporadas que viene habrá nuevas legiones desplegadas sobre las planicies de África. Senatus Populusque Romanus. Et Barça delenda est
22.- Post scriptum: Mourinho vuelve a estar libre. La otra vez vino justamente a curar el mal que ayer evidencio el Madrid: Sentirse inferior al Barça
23.- Lo hizo a sopapos. Efectivo pero adictivo. Acabó cogiéndole gusto al sado-Messi y casi le desfigura la cara al equipo, a la cantera, a la afición y al club. Hasta los mourinhistas saben que tengo razón
24.- Después del tratamiento de shock, que obligo a morder un palo para no sajar de un mordisco y tragarse la lengua, vinieron el psicoterapeuta (Carlo) y el sociólogo (Zizou) a devolvernos la paz. A traernos el Nirvana tras el Ragnarok
25.- Incluso se sometió al equipo a quimio y radioterapia. ¡Cuatro Champions, colega, que célula enloquecida sobrevive a eso! Aun así el cáncer se ha reproducido
26.- ¿Aceptaría Mou un contrato por un solo año improrrogable? De otra forma no quiero su mano larga por aquí, rondando el fino y delicado cutis madridista
27.- La vida es un bucle infinito que se repite y se repite y puede que no quede otra que resignarse a discurrir por la cinta de Moebius buscando infructuosamente su final o su comienzo
28.- Pero hay una cosa que consuela: Justo donde la pescadilla se muerde la cola hay un Hierro, un Casillas o un Gento, un Ramos coherente con el ciclo, alzando una plateada orejona
miércoles, 13 de febrero de 2019
El Fútbol y sus aledaños (203) - Vae Victis
Vae Victis
Oí hablar por primera vez de las ocas capitolinas en una serie de espías de la BBC de los años 80s, o por ahí. El protagonista, era un ex agente del MI6, veterano del Vietnam. Bueno, de alguno de los vietnames británicos. Qué se yo, digamos que de la rebelión de los Mau-Mau en Kenia o de las guerra de las Malvinas. Hace mucho que la ví y ya no recuerdo los detalle de la trama. Sólo la anécdota de las ocas, que es lo que viene a colación, lo pertinente. El caso es que el prota, un émulo de James Bond en “Nunca digas nunca jamás”, esto es, un héroe legendario -para los que tienen acceso a los informes top secret, se entiende-, venido a menos por causa de los años, vive sólo, en una especie de retiro monacal, en una casa en mitad de la campiña. Sabe que le acechan los enemigos, los fantasmas de su pasado, que nunca dejarán de hacerlo, que cualquier noche vendrá alguien que tratara de colarse en su hogar, pistola con silenciador en mano a tratar de saldarle las cuentas. Y, sin embargo, vive ajeno al estrés en su idílico Shangui-La en mitad del agro británico, con la sola compañía de una bandada de ocas a las que siempre se las ve todas juntas, bien avenidas, la imagen de la familia unida, caminando de aquí para allá sin rumbo fijo por los prados que rodean la casa, con su característico andar vacilante, inestable, trufado de un cómico bamboleo, individual y colectivo, como si estuvieran a punto de caerse arrastrando en su caída las unas a las otras, como un grupo de bolos en el que acaba de impactar la bola arrojada con efecto. Un compañero le pregunta cómo es que vive tan tranquilo, tan despreocupado, con tanto desapego a sus demonios interiores, aun sabiendo que tiene una cita segura con su pasado. Entonces él le habla de las ocas capitolinas. A saber: Tras derrotar al ejército de la república que había salido a su encuentro junto al río Alia, los galos saquearon Roma en el 390 a. de C. Sin embargo, las ocas de la colina capitolina dieron la voz de alarma a los habitantes de escasas viviendas asentadas en aquel cerro y estos pudieron evitar la suerte de sus conciudadanos, refugiarse tras la antigua empalizada que rodeaba el contorno de la coronación de la colina, tras parchearla con lo que más a mano tenían. Sobrevivir en precario no deja de ser poder aspirar a ver la luz de un nuevo día.
La colina capitolina fue el germen de Roma. En su cénit se improvisó el primer fuerte defensivo. La ciudad creció en torno a ella, se desparramó por las vaguadas y las otras seis colinas que había cerca. En recuerdo de aquella terrible derrota, a la que sin embargo pudieron sobrevivir para contarlo, los romanos erigieron un templo dedicado a Juno, la esposa de Júpiter, custodiado ya por siempre por las ocas sagradas. Juno Moneta, la advocación de la diosa, la más antipática, y mira que lo son todas, pero providencial, esa que amonesta cuando ve que nos equivocamos, que advierte del peligro que entraña el error, la vulnerabilidad frente a la inconsciencia. Nuestro amigo del MI6 le explicaba en cierto episodio a su compañero que las ocas son mejores guardianes aun que los perros, porque son hipersensibles a la presencia de desconocidos, porque siempre graznan a coro cuando alguien que no conocen se les acerca. Y en ese momento sabemos cómo acabará el relato de la serie, con una silueta furtiva entrando a hurtadillas en una casa a oscuras en mitad de una noche, para ser emboscado por aquel a quien pretende pillar desprevenido.
Para el madridismo la derrota siempre ha sido una completa desconocida. Jamás se acostumbraron a los rasgos de su geta. ¿Cómo se llama esa enfermedad que padece Brad Pitt, esa que explica el título del primer bestseller que escribiera Oliver Sacks (“El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”)? Prosopagnosia, me apunta Google. Algunos viven tan ricamente casados con el fracaso. Su memoria hasta es capaz de inventarse un romántico noviazgo. El Atleti, por ejemplo. Si al Madrid le rondase la derrota con intenciones matrimoniales lo más seguro es que la colgase en el perchero más cercano. No por nada, sino por causa de una prosopagnosia diagnosticada por House durante un diferencial en una redacción de periódico. Las ocas capitolinas graznaron cuando vieron aproximarse el peligro durante la era Lopetegui. Por eso se oían graznidos cada vez que el entrenador navarro se empeñaba en no convocar a Vinicius, que si no tiene nombre de personaje de una historieta de romanos, que venga Júpiter y lo vea. O Tutatis, porque el asunto en realidad va de galos. Hemos sobrevivido a su saqueo apelando a los antiguos muros, a los rancios valores: compromiso, sacrificio, esfuerzo, y gracias sobre todo a un tipo llamado Pintus, que nadie me puede negar que también tiene nombre de personaje inventado por Gosciny para ser dibujado por Uderzo.
Cierto, si te acuerdas de Karim Benzemá, o de Fabian Causeur en el equipo de basket, incluso de Zizou y Raymond Kopa si nos ponemos en plan nostálgico o en modo NO-DO, ya no se sabe si somos romanos o somos galos. Bueno, entre los cuatro que cito como ejemplo más que galos abundan los magrebíes, pero creo que se entiende lo que quiero decir. Además, es una batalla que doy por perdida: A la selección francesa la denominan como el equipo galo los speakers de la tele y de la radio por más que esté repleta de africanos sub y supra saharianos, de hispanos y hasta de indonesios. Tampoco hay contradicción alguna: El emperador Caracalla extendió la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del imperio y de eso hace ya casi diecinueve siglos. Además, quién gozando de libre albedrío, no siendo esclavo de las modas o las mentiras que graznan las ocas, querría ser de otro equipo. El Real Madrid es el club de los hombres libres, de los ciudadanos del imperio del futbol, que actualmente abarca desde el Pacífico al Mediterráneo y que amenaza con extenderse otra vez hasta el océano que bautizara Vasco de Gama, pero aproximándose esta vez por la otra orilla.
Alguien tan taimado como Benzemá debió de ser el caudillo de los galos, Breno, quien en el 390 hizo capitular a Roma. Sus huestes sometieron a asedio la empalizada de la colina capitolina durante días, hasta que los supervivientes cayeron en la cuenta de que nadie vendría en su socorro, que sin suministros resistir era inútil. Trataron de negociar una rendición honrosa, una que permitiera a la Urb asistir al inicio de una nueva era. Se fijó un precio en oro para el rescate del futuro, que fue pesado con balanza a la vista de todos, en la explanada del foro, cerca de la Rostra, esa especie de púlpito, adornado con los espolones de las naves enemigas capturadas en batalla, donde hablaban los oradores al vulgo. Los romanos se quejaron del uso poco escrupuloso, más bien fraudulento, por parte de Breno de las pesas de plomo en el plato que hacía de contrapeso. Protestaron de forma airada ante el intento de robo, pero en vez de la ira o la crueldad hicieron aflorar en el caudillo galo su cinismo y su vena didáctica, una lección de vida para el futuro. “Vae Victus”, exclamó éste, al tiempo que arrojaba su enorme espada de metal sobre el platillo de las pesas. Las reglas las establecen los vencedores, y por lo que respecta a aquellas leyes que son anteriores al conflicto, tienen la potestad de vulnerarlas.
¡Ay, de los vencidos! No cabe tener clemencia con ellos. No a tuvo Roma con Corinto, a la que arraso hasta hacer aflorar sus raíces, los cimientos de sus edificios. Ni con Cartago, cuyos campos de labor sembró con sal para que sus futuros moradores no pudieran encontrar sustento en su patria. Ni con Numancia, a la que borró de la historia. Ni polvillo de tiza le quedó entre los dedos después de usar el borrador. No la ha de tener, por lo tanto, el Madrid ni con el Ajar ni con el Barça en los múltiples frentes abiertos. Si la vuelta de la semifinal de Copa nos e va a afrontar con una clara ventaja es por un exceso de confianza. Ni una sola vez se oyó graznar a las ocas capitolinas. Ni siquiera cuando Messi entro en la liza como recurso de urgencia blaugrana. Todo parecía tan controlado y en calma. Noche cerrada en Barcelona. Ramos dejó pasar el balón del empate en un gesto de suficiencia No hagas caso, chaval, y dale un morreo en el Hormiguero a Pilar Rubio. Ande usted caliente, ríase la gente. Quizá porque creía que Navas llegaría a tiempo de interceptar su trayectoria. Y éste no se apresuró al ver a una falange completa de gurreros custodiando el poste. Juno Moneta se mantuvo muda durante todo el lance. Ramos abrió los brazos y los puso en cruz en un gesto típico de descreimiento del peligro. Una postura corporal habitual en quien desconoce el lenguaje de las ocas. Apenas tres días después. La hinchada atlética, tan nutrida en el ámbito periodístico, apeló de forma airada a las reglas del vídeo arbitraje, que haberlas haylas, dicen, aunque es cosa que empiezo a poner en duda, porque sus autodenominados intérpretes, sus relatores en el lenguaje monclovita, no hacen otra cosa que rebatirse los unos a los otros. En todo caso, nada sustancial pueden añadir al relato de vencedores y vencidos. La victoria madridista no se explica ni con huevos de oca ni de central uruguayo. Protestaron los rojiblancos antes y después del partido, porque tener por parienta a la derrota es algo que sin duda agria el carácter. En el durante la única respuesta de Solari fue arrojar su espada britana sobre el césped para desnivelar por completo la balanza ante cualquier espejismo de equilibrio. Un 1-2 era poco botín. Había mayor apetencia de oro. Vae Victis.
Courtois, que no es galo, pero casi, que ya sabemos que las tribus que combatió César en Alesia provenían de Bélgica y Helvetia, dice en su entrevista en ABC que el gran error de sus rivales ha sido dar por muerto al Madrid. Lo sabían sus enemigos, y por eso la temían, que la gran virtud de Roma residía en su capacidad de recomponerse desde sus pedazos su ánimo quebrado, que su estrategia más efectiva era su capacidad para poner un nuevo ejército sobre el campo de batalla tras cada desastrosa derrota. Zama es una consecuencia lógica de lo ocurrido en Trebia, Trasimeno y Cannas. Si Breno dejó su tarjeta de visita en las laderas de la colina Capitolina durante su breve verano romano, César devolvió a gentileza cuando recorrió los robledales de las landas para erradicar a los druidas. Fue muchos siglos después, bien es verdad, pero es que sobre los tiempos nada dictaminan los protocolos de la guerra. 37 años tardó el Madrid en descolgar el sombrero tras la derrota del 81. Y fue nuevamente la espada britana la que deshizo el equilibrio. Excalibur se forjó con acero galés en las aguas del Manzanares, que ya no es vega colchonera. Tres veces, al menos, arrojaron los caudillos galos a Excalibur sobre el fiel de la balanza: Sobre la pizarra de Simeone con su mezquino planteamiento lisboeta, locura de Di maría mediante; Sobre los isquiotibiales de Marca Bartra; Sobre la atropellada cabeza de Karius -no echéis la culpa sobre Ramos, que el muchacho ya venía atropellado de casa-. El Real Madrid se permite tener memoria, la atesora como oro en paño porque sabe convertir las derrotas parciales en victorias definitivas.
Si de beneficios extra en la aplicación del VAR, de réditos arbitrales espúrios en definitiva, es de lo que estamos hablando, a nosotros ya nos pueden ir registrando. Que si tiene pelotas que no nos concedieran el penalti que Rauli cometió sobre Vinicius en el partido contar a Real, no hubo güebos para no pitar el que sufrió en el Wanda Metropolitano, o lo que hubo es un exceso de los mismos, pernicioso y obsceno. Es como si el discurso predominante variase a conveniencia, como si fuese maleable cuando del Madrid se trata. Estamos cansados de oír que si a falta es continuada y esta acaba produciéndose también dentro del área, entonces es penalti sin discusión posible. Una verdad diáfana y escueta, perfectamente perfilada, irrompible como el diamante, tan incontrovertible que se diría que hubiera sido dictada por la zarza ardiente para ser añadida como corolario en las Tablas de La Ley, pero que cuando ha de aplicársele al Madrid nos pilla a todos agnósticos. Cuando as criadillas de Jiménez entran en contacto con el actual talón de Aquiles de los anti-madridistas, Vinicius ya se ha adentrado en el territorio vedado para hacer faltas. Es más, si alguien tiene motivos para la queja es precisamente el Club Blanco. Ni la falta sobre Bale antes de la entrada de Casemiro a Griezmann, ni a de Correa sobre Vinicius en el prólogo al gol del francés, son tenidas en cuenta siquiera en el debate. Por no sé qué disquisiciones filosóficas relativas a la forma de aplicar el VAR. Tócate los mondongos, pero no toques a nadie con ellos, sobre todo si son uruguayos. Lo dicho, los arcanos del VAR, por lo que parce, siempre se pueden amoldar a conveniencia para que vayan en detrimento de los intereses de los inquilinos del número 1 de la Avenida de Concha Espina. Mira que el chaval es joven, me refiero al brasileño, a Vinicius Junior, y apenas un recién llegado, pues ya tiene una lista de agravios tan larga que no le cabría a Rain Man en su libreta de espiral con tapas rojas. Y en lo que se refiere al gol de Morata, se trata de mero dibujo técnico, de diédrica, esto es, de abatir planos, trazar paralelas y buscar las intersecciones con las secantes. Por cierto, muy mal Petón al apelar a esa máxima, ahora obsoleta, de que en caso de duda no debe levantarse el banderín. ¿Por qué no cuando el linier del VAR va también provisto de escuadra y cartabón. Te has quedado anticuado, querido. Este señor pierde el oremus cuando el Madrid está involucrado en los temas que trata. Y ya es pena, porque es una analista de fútbol a menudo acertado y por momentos excelso. Pero tiene un problema serio. Es como ser crítico de cine y odiar a John Ford, cómo ser incapaz de decir algo coherente de la obra del director irlandés sin que las fobias le arruinen los argumentos. Óigame es que son 114 largometrajes, un porcentaje significativo de ellos obra maestras y el resto joyería de alta gama. Escuche, es que son 116 años de historia, un porcentaje significativo de ellos como campeón de Europa y el resto campañas en la élite. Puedes clamar contra cualquier cosa, hay barra libre, pero hacerlo contra la geometría o las matemáticas es, además de una imbecilidad, de una insensatez, esfuerzo estéril. Es como predicar en el desierto. Ya puedes ir provisto de megáfono y de un ejército de tertulianos atléticos que no por ello tu discurso se va a ir de modo más nítido, va a sonar más plausible. En todo caso, si no les ha gustado a los Relaños y Petones de este mundo como ha tramitado diligencias el tribunal arbitral, cual ha sido el sesgo en la sentencia, solo me cabe decir, Vae Victis. ¡Ay, de los vencidos! Viven en una luna de miel interminable.
Postcriptum: Lo habéis acertado, las ocas capitolinas son los chicos de la redacción de As. Un final previsible para la serie de la BBC: El Barça entra a hurtadillas en el Wanda, pistola en mano. Ha atornillado el silenciador porque prefiere obrara oscuras. La muchachada de Relaño grazna, el Madrid se alerta y le pone un par. De goles y de lo otro. Luego, cuando llega el amago de reacción, Breno Solari arroja a Excalibur sobre el platillo de los méritos, que ya habrán empezado a racanear los enviados especiales de la prensa deportiva madrileña en el arranque de sus crónicas -da tanto miedito ofender los catalanes-, que habrán empezado a escribir cuando aún no ha llegado el ocaso del partido y las cenizas del rival aún no están frías. Luego es tan fácil como echar la culpa de la derrota a los modos de Ramos.
jueves, 12 de julio de 2018
El fútbol y sus aledaños (202) - Los exiliados
Los exiliados
(Pongo para inspirarme en el CD al que está conectado el auricular un disco de Queen. “Radio Ga-Ga”, producida por Giorgio Morador. Enseguida se va a entender la elección.)
La imagen me la ha proporcionado un libro que ayer saqueé de la biblioteca pública de Cuatro Caminos: “Como se hicieron las grandes películas”, de un tal Alfonso Méndiz Noguero, catedrático de alguna cosa en alguna facultad de periodismo o de imagen de algún sitio de la piel de toro, recuerdo difusamente la solapa. Al principio ha sido como una bocana de frescor en pleno julio, luego la imagen ha derivado en algo que me ha dejado un poso amargo en el paladar. 1924. Un barco con bandera alemana penetra en la bahía del Hudson. Una espesa niebla lo inunda y lo iguala todo en la mirada. En la popa, una figura se arrebuja dentro de un espeso abrigo. Es Fritz Lang, el nuevo genio de la UFA, los estudios cinematográficos auspiciados y amamantados por la ubre nazi. Aventura de forma muy morosa las manos fuera de los bolsillos para colocarse mejor las solapas y proteger mejor así el desguarnecido cuello. De repente una ráfaga de viento procedente de tierra rasga la bruma y deja ver el sky line de Nueva York. Ha sido sin previo aviso, como despertar de un sueño y descubrir que continúa aun cuando tienes los ojos abiertos. El joven director queda extasiado. Llama a gritos a su productor Erich Pommer, que está cómodamente refugiado en un camarote. Ha tenido una idea. Un flashforward del futuro se le ha presentado ante los ojos, de la sociedad mundial y también del cine. “Quiero hacer una película en que la ciudad sea la protagonista”, le dice a su colaborador, y este asiente escéptico, acostumbrado a plegarse a sus huracanados embates como una espiga en medio de una tormenta. Resistencia pasiva para no partirse. Y cuando escucha las propuestas visuales en las que se traduce aquella ocurrencia de su amigo, las exigencias económicas y de producción que suponen, tiene la certeza de que es una locura inviable. Pero tres años después podrá felicitarse por el enorme ascendente sobre él de Lanz, de su capacidad para arrasar con cualquier no que se le oponga, sobre todos los suyos. “Metrópolis” maravillará y escandalizara por igual al mundo. Los americanos la censurarán y mutilaran para su estreno creyéndola una apología del comunismo. Los nazis la adoptarán como su discurso cinematográfico oficial. Siete años después de aquella mañana, Joseph Goebbels recibe a Fritz Lang en su despacho. Al partido no le ha gustado su última película, “El testamento del doctor Mabuse”. Han advertido que es una velada crítica al régimen. Goebbels le explica de forma detallada porque no van a permitir que se estrene. Fritz Lang Teme que lo siguiente que vaya a escuchar sea lo peor, y sin embargo aquel hombrecillo le ofrece a continuación dirigir los estudios con plena autoridad y autonomía. Esa misma tarde tomará un tren con destino a París sin siquiera pasar antes por su casa para cambiarse de ropa. Llegará a la estación con lo puesto, sin una sola maleta, sin dinero en la cartera. Solo el bagaje de su carrera para hacerse un hueco al otro lado del océano.
¿Fué la reunión cuatripartita (Pérez, Sánchez, Méndez, Aveiro) en la T4 parecida a la que tuvo lugar en el despacho de Goebbels? Ha trascendido que Florentino y Cristiano apenas se dirigieron la palabra, que entre ellos solo funcionaron los sobreentendidos, las desavenencias no explicitadas y los consensos tácitos. ¿Le prometieron también el poder y la gloria después de dejarle claro lo disgustados que estaban con él quienes deciden? ¿Era también tan difícil saber si en sus interlocutores había deseos de que permaneciera o de que se marchara? ¿Le ofrecían un regalo envenenado para que su sentido común lo rechazase? Reconozco que mientras escribo esto estoy contaminado por el espíritu de un tuit que ayer le leí a un muy conocido internauta. Su avatar es una caricatura de Florentino Pérez con flequillo y bigotillo hitlerianos. El texto, aparentemente inocente hasta desenfadado, a mí me parece un impacto certero bajo la línea de flotación: «Al final las obras quedan, las gentes se van. Otros que vienen las continuaran, la vida sigue igual». Todo traducido a una canción de Julio Iglesias, como si cupieran los chistes en todo esto. Pero la pregunta que verdaderamente me atormenta no es ninguna de las anteriores sino esta: ¿Somos el pérfido imperio surgido de la metamorfosis de la Unidad de Comercio de camisetas o la república rebelde a la que se adscribe Luke Skywalker tras leer una propuesta escrita en una servilleta? ¿Hemos sido las divisiones blindadas de Guderian que arrasaron Europa durante tres años seguidos o los ejércitos aliados varados en la playa a la espera que los socorran? Qué tentación ver la consecución de la Séptima como un nuevo Dunkerke. Lorenzo Sanz movilizó a filas por primera vez al idioma madridista, ganó la guerra y, sin embargo, fue una mañana a la carpa donde se organizaban las elecciones con una Copa de Europa bajo cada sobaco y los socios le dieron su voto a su oponente. Lo mismito que Churchill. Ayer lo tenía claro, quien desertaba y quien era abandonado a su suerte, quien podía sentirse despechado y quien se despedía con una nota para no tener que dar la cara. Pero el que me conoce sabe de mi inmensa capacidad para la duda.
Jean Renoir, el cineasta francés, emigró a América por la misma época que Lang, pero mucho mejor pertrechado. El primer trayecto del viaje lo hizo en coche y en la baca llevaba atado un hatillo con varios cuadros de su famosísimo padre. Pudo meditar su primer paso profesional en Hollywood con suma calma gracias al patrocinio de la casa de subastas Christie’s. A pesar de que su obra maestra, “The River” data de su periodo americano, en realidad de sus postrimerías, cuando ya maduraba la idea del retorno a la patria, esta no tuvo excesivo predicamento entre la crítica y al final de su carrera era mucho más valorado por el cine que había filmado en su país antes del exilio que pro su etapa americana. Vivir de lo heredado de papá en lo económico y de las rentas en lo que al prestigio profesional se refiere. Fue su primera película en color, y la estética elegida una muy parecida a la de su progenitor Pierre Auguste plasmaba en sus lienzos. Tres muchachas adolescentes en la India de justo después de la independencia, dos europeas y una nativa, se disputan el amor de un joven oficial que ha regresado de la guerra mutilado y con el alma herida. Para ellas es como un pajarillo herido al que ansían curar para volar con él hacia la madurez. Habrá constantes duelos y quebrantos, desengaños y renuncias, hasta un desenlace apacible en la historia, y cuando este llegue ya solo les importará que el Ganges siga fluyendo ante sus ojos para poder diluir en su corriente todas sus inquietudes. La sinopsis del guión bien parece una estrofa de la letra de la canción de Yulio. Por una reseña crítica en el New Yorker, nada más americano que leer esta revista, la misma que editaba los relatos inéditos de D. J. Salinger, es como Renoir tuvo noticia de la novela de la escritora Rummer Godden. En seguida vio en ella la posibilidad de transformarla en gran relato fílmico. Pero fue difícil encontrar respaldo financiero. Los productores occidentales estaban interesados en mostrar una India tópica o de postal que a Renoir no le interesaba: la miseria, las cacerías de tigres, la parsimonia de los elefantes. Los productores indios no creían que alguien venido de tan lejos pudiera hablar sobre su país con propiedad. Al final fueron inversores del lugar quienes se decidieron a apostar por el proyecto al caer en la cuenta de que era una posible vía para evadir capitales rumbo al extranjero.
En su viaje a Turín el hatillo que CR7 ha introducido en el maletero del Porsche también está repleto de obras de arte: sendos pókers de champions y balones de oro. Se hace difícil pensar que el futuro le pueda birlar alguna mano por muy buenas cartas que reciba. Allá donde vaya en su profesión ya contará con el prestigio adquirido antes del exilio. Podrá marcarse todos los faroles que quiera que no habrá quien se atreva a igualarle la apuesta. Pero asusta pensar que su obra maestra esté aún por llegar, que tras nueve años en el club podamos perdernos su momento cumbre, ese instante futbolístico en technicolor que le tenga a él como protagonista y supere a la chilena que marcó en la que ahora va a ser su nueva casa. Se nos vuelve opaca la dimensión económica de la operación Ronaldo, cuales son las intenciones últimas en los flujos de dinero que se están produciendo, en dónde reside el beneficio esperado para quien vende y para quien adquiere. Los trabajadores de Fiat piensan ir a la huelga en protesta por el montante del fichaje. Sorprendentemente, en la afición madridista parece que las aguas bajan más calmadas. Tanto se ha insistido en que no es el dinero quien explica las cosas que están ocurriendo sino los cariños, que ha sido imposible no reparar en la completa falta de empatía del astro portugués con quienes hasta ayer éramos su gente. En cuanto a lo deportivo las cosas están más claras: ruína total y una posible ausencia de títulos que hagan inviable repartir dividendos de ilusión entre los socios al final de la temporada. "El río pasa y el crecimiento duele", es la sabia conclusión a la que llega Harriet, la heroína de “The River”, tras todo lo que le ocurre en la película. Tal vez nos toque también imbuir nuestro discurso en los próximos meses en resignación budista. Crisis de crecimiento es una forma amable de definir una contusión grave y que permite retrasar el pánico en tanto que llega el dolor. Cuánto sufrimiento la temporada que viene cada vez que repasemos una alineación en los video marcadores.
Aunque a Billy Wilder le corría más prisa emigrar por ser judío, llegó algo más tarde a América que Jean Renoir y Fritz Lang. Probablemente por la misma razón, cruzar la frontera fue para él un proceso mucho más largo y accidentado. Antes de arribar a la soleada California, tuvo que hacer una escala forzosa y prolongada en Méjico en espera del visado. Su amarga experiencia como apátrida en la aduana la dejó reflejada en el guión de “Si no amaneciera”, que escribiera conjuntamente con Charles Brackett, aquella película de Mitchell Leisen, el maestro del melodrama, en la que Charles Boyer conversa con la cucaracha con la que comparte habitación en una pensión de mala muerte y la hace partícipe de todas sus tribulaciones. En “The Fortune cookie”, uno de los picos de sierra en la exitosa trayectoria profesional de la pareja artística formada por Jack Lemmon y Walter Matthau, y que aquí se llamó “En bandeja de plata”, Wilder ya trabaja con el guionista I. A. L. Diamond. El tándem sabía imprimir a sus historias esa mezcla de cinismo, crueldad y ternura de la que sólo son capaces los niños cuando juegan. Nunca dejó de jugar Wilder a decir verdades mediante pasatiempos infantiles. Lemmon es un camerógrafo deportivo que durante la retransmisión de un partido de fútbol americano es arrollado por un jugador, incapaz de frenar en su carrera una vez ha traspasado la línea que delimita el terreno de juego. Durante la noche en el hospital se deja convencer por su cuñado, Matthau, un perfecto pícaro del XVII español, para simular una lesión y así solicitar una indemnización millonaria a quien corresponda. Ésta resulta ser al final su conciencia. Al final, contra todo pronóstico, decide el desenlace de la historia el factor humano, como ocurre siempre con los niños, a los que basta con decirles que si no lo hacen dejarás de quererles para que se comporten con propiedad. Si se repasa la filmografía de Wilder sorprende lo americana que es su propuesta. Es algo que siempre me ha sorprendido de la cultura americana, su capacidad para fagocitar lo ajena y hacerlo propio. Salvando las distancias, es algo que veo también en mi ciudad, en la que el baile identitario es uno importado de Escocia, y cuyo nombre le costaba pronunciar a los más castizos: Scottish.
Larga ha sido la estancia de Ronaldo en la frontera. Por un tiempo de dos años al menos se ha prolongado, desde el momento en que hizo saber de su primera tristeza hasta que Florentino se ha avenido a rebajar su cláusula de rescisión para que le pudiera estampar el visado en el pasaporte. Le hemos visto conversar con todos sus compañeros de habitación en el sórdido establecimiento hostelero: Edu Aguirre, Manu Sainz. Y si algo hemos creído saber de lo que estaba ocurriendo es porque las cucarachas chapan todo lo que escuchan a sus atribulados camaradas de hospedaje. Hemos estado jugando como niños pequeños a policías de aduanas y ladrones, nos hemos hartado de afirmar convencidos que el precio de CR7 era inasequible para cualquier Remington Steele o Fantomas. Presumíamos de que ni siquiera Alíbabá y los 40 jeques del fútbol tenían a su disposición el cash necesario para formalizar el traspaso. Deslumbrados por las cifras mareantes que se manejaban, ansiosos por fingir ante Agnelli una parálisis del miembro goleador para exigir una idemnización desorbitada –en bandeja de plata nos lo habían puesto-, jamás se nos habría ocurrido que el desenlace del guión lo fuera a decidir el factor humano. Era el cariño lo único que importaba, un déficit en el mismo, el que Cristiano echaba a faltar por parte de la Agencia Tributaria. Es lo que tiene el que te digan a todas horas que eres el mejor y el más guapo precisamente aquellos que deberían aportarte equilibrio, que te acabas creyendo un seductor irresistible y que te mereces el cariño y los favores de todas las rubias pesetas que pasan a tu lado.
Aunque la lista de deportados es larga: Özil, Di María, Sahin, Khedira -hace apenas un año escuchábamos al insecto cotorro rebelar en tiempo real lo que sentía James-, el real Madrid es más bien tierra de acogida desde que Bernabéu se decidió a traer a Puskas desde Hungría y desde el país del sobrepeso. No sé con quién podrá conversar Neymar para lograr desahogar sus cuitas ahora que le toca esperar a ese tren que solo pasa una vez en la estación de Hendaya, pero está claro que va a necesitar amigos más leales, mejores psicólogos, más discreto y, ya puestos, con argumentos menos infantiles a la hora de ejercer de portavoces, que con los que ha contado Cristiano, porque la que le espera cuando arribe a la estación de atocha es guapa. Croqueto le han bautizado algunos en Twitter, y no son precisamente culés. Se abre la niebla y de repente podemos ver el Sky Line de la Metrópolis madridista: Mbppé, Hazard, Kane, Neymar y los rascacielos que ya se habían erigido antes del crack de 27 -curiosamente el año de filmación de la obra maestra de Lang-. Yo quiero ver esa película y, sobre todo, que la estrenen pronto. Detesto los cines de veraneo repletos de piperío.
lunes, 9 de julio de 2018
El Fútbol y sus aledaños (201) - El McGuffin
El McGuffin
Soy propenso a la torpeza, pero hay momentos en que me supero con creces. Por ejemplo, ayer por la tarde. Hay días en que parezco un miriápodo sobre una hoja de morera atacada por la larva de un gusano de seda. Cierto, una metáfora especialmente larga y de formulación demasiado prolija. Una de esas que te ves obligado a explicar nada más la utilizas. Un miriápodo, como su nombre casi indica, es un mil pies, y una hoja de morera atacada por la oruga de esa mariposa es una superficie profusamente bacheada. Dice el adagio que cuántas más explicaciones has de dar por aquello que dices más desafortunado has estado al decirlo, ya sea por contenido, contexto o destinatario. Esta ley es quizá más válida en Twitter que en ninguna otra parte, un mundo hecho sólo de palabras y en donde tuve ayer que dar muchas más explicaciones de las que juzgaría convenientes.
La culpa la tuvo Coldplay que me hace entrar en comunión con la vida. Otros se dopan con sustancias químicas o derivados de los alcaloides, yo lo hago con música pop. Si al menos lo hiciera con música clásica que procura equilibrio a quien la escucha. El caso es que cuando tengo la autoestima por las nubes me vuelvo locuaz y me persuado a mí mismo de que soy ocurrente. Una combinación potencialmente peligrosa, como fumar en la Santa Bárbara del barco cuando la singladura no está teniendo novedades, como merendar un pepito de ternera en el zoo dentro del coso de los tigres. ¿Para qué arriesgar cuando estamos disfrutando? ¿Verdad? Pero si no existiera el error, si no hubiera grumos en el entramado de fondo, no habríamos evolucionado, nada interesante habría derivado del Big-Bang. Lo decían Charles Darwin y Fred Hoyle.
Doy ejemplos, que lo mismo no se me entiende y en ese caso, ¿para qué mi esfuerzo y el del que me lee? Una chica -Por si no lo habían adivinado ya, esto va de mujeres, aunque la idea es que en algún momento del futuro acabe hablando de CR7 y de Hitchcock y es probable que lo consiga. Vamos a ver, ¿a quién puñetas le importa meter la pata con ellos?- colgó una foto con un diseño de Agatha Ruiz de la Prada. Como pie de foto hizo un comentario jocoso que ahora no recuerdo. ¿Por qué será que nos cuesta tanto recordar los aciertos de los demás y tenemos memoria fotográfica para los nuestros errores? La modelo de la imagen llevaba un vestido confeccionada con una tela con estampado a cuadros, como el de los manteles de los restaurantes especializados en menús baratos. Los bolsillos tenían forma y colores que les habían parecer huevos fritos, perfectamente emplatados como le gusta al cascarrabias de Master Cheff. Y por sombrero llevaba un tocado que aspiraba a ser algo que evocara en el espectador una pistola. No la que podría querer un suicida, que tampoco soy tan crítico con la diseñadora, bastante purgatorio pasó ya aguantando a Pedrojota como para azuzarla con el tridente por puro capricho, sino las que venden en las panaderías. Ante esto esta fue mi réplica: “Luego le dices a una chica que está para mojar pan y te ahorcan por machista”. La tuitera trató de calmarme recordándome que en los tiempos que corren es aún más improbable que te ahorquen por machista que el que te retengan mucho tiempo en la cárcel siendo violador o asesino. Debí hacer caso a las señales y no saltarme el semáforo en rojo, pero ya digo que iba borracho de “Lovers en Japan” y “Viva la vida”. Así que en vez de frenar pisé el acelerador, y lo mismo no lo hice por error. La euforia tiene estas cosas. Le dije que echaba a faltar el embutido, aunque al final por una vez las explicaciones sirvieron para algo. Le expliqué lo que es el farinato, un embutido salmantino cuya gracia es que está hecho para mojar en la yema. Si el pan se convierte en innecesario no hay cabida para el chascarrillo -que para mí que va implícito en las intenciones de Agatha Ruiz de la Prada. Vamos, no me jodas. Luego los malos somos nosotros que no tenemos ni voz ni voto en el asunto del largo de las minifaldas-. En definitiva, que muerto el perro se acabó la gracia en el machista. Pero ahora que lo pienso, no sé si esto del perro es metáfora válida para lo que trataba de decir en mis explicaciones de disculpa o lo es más para un ahorcamiento en la plaza pública. A veces soy tan rebuscado que ni yo mismo me encuentro sentido. Cierta tuitera cuyo Nick no recuerdo ahora me llamaba Rokkokó. Mentira, con ninguna otra he metido más la pata.
Pongo otro ejemplo para ayudar a fijar conceptos. Otra tuitera colgó también una foto con comentario jocoso adjunto. La imagen era la de una pared en la que había un graffiti. Alguien, suponemos que una fémina, pero tal vez eso sea pensar de forma sexista, decía estar harto de tanto mundial y serle más urgente para su felicidad encontrar un “nobio”. En la probable falta ortográfica es donde residía la herida por la que se iba a inocular el veneno de la broma. La tuitera aducía que más perentorio aún para la graffitera que encontrar pareja era que alguien le regalase un libro. Aquí no me movió el afán de hacer gracia o, al menos, no fue el único móvil para mi salida de pata de banco. Detesto los comentarios hirientes hechos a costa de la quién sabe menos o lo expresa peor por un déficit de cultura. ¿Qué sabemos acaso de lo que pueda haber detrás de una falta ortográfica? Yo tuve una novia colombiana que apenas sabía escribir, a pesar de que me juraba con un enorme desparpajo que había sido universitaria. No distinguía entre la “c” y la “s”, no sabía cuándo correspondía usar una u otra en ciertas palabras para ella de ortografía ambigua porque a falta de suficientes dictados siendo niña escribía según hablaba. Y sin embargo nunca he escuchado un castellano más hermoso que el que ella ceceaba. Normal, nunca he conocido a mujer más hermosa por dentro y por fuera, en lo que hacía y lo que decía. Su casa familiar allá en su Antioquía natal era en un palafito en un pueblo de pescadores donde las ratas confundías los dedos de los pies descalzos de la gente con golosinas. Mira, algo así le pasó a Lukaku en su infancia. Sería mezquino mirar a ver si firma con cas o con cus. Reírse de la falta de preparación de los demás me parece la forma más pedante y odiosa de prepotencia. En fin, que le dije a la tuitera que yo más que una falta de ortografía veía un intento en la solicitante de acotar en las caracteríticas de su pedido, que muy probablemente había querido escribir “nubio” y el spray le había jugado una mala pasada embadurnando en exceso la pared y cerrando la “u” la pintura derramada sin querer. Vale, aquí la grosería está mejor camuflada. Por si alguien no ha caído aún haré el spoiler, nubio suele utilizarse como eufemismo. Nubia era mi ex y en lo físico estaba extraordinariamente dotada, aunque a ella le encantaba que la llamasen negra. Pero el problema no residía en qué había dicho sino a quien. Por un lapsus al cliquear no contesté a la autora del tuit sino a otra persona. Que para mayor fatalidad también estaba hablando de novios -Serendipia llaman a eso si acabas descubriendo la penicilina en una de las placas Petrie en las que has distribuido el desaguisado-, está vez con la intención clara y con su uve pertinente. Del suyo concretamente y de quería tener cierta parte de él dentro la boca. No, no me lo invento. Ella es así de alegórica. Y la cosa es aún más grave de lo que ya parece: por esta chica he suspirado no poco a través de las eras de media docena de noviazgos suyos. Suspiros que por virtuales que hayan sido no me han dolido menos a este lado de la frontera con Matrix. Cuando me hizo fav de la ocurrencia, básicamente que quería un novio nubio para tener esa parte lo más adentro posible y para sentirse completamente colmada, quise que me tragase la tierra y me escupiese al infierno. Vamos, que la realidad hiciese garganta profunda conmigo. Mal arreglo ha tenido este embrollo, ya lo confieso. Gracias a Dios no lo había entendido del todo y la notificación era mero trámite por aquello de las antiguas amistades. He borrado, pero el mal ya estaba hecho. Tampoco era cosa de darle tiempo para que se pusiera a darle vueltas al asunto.
Y éstos solo son dos ejemplos de los muchos posibles. Mi capacidad para tropezar solo es equiparable al ya mentado artrópodo en la ya mentada hoja asolada por la ya mentada plaga. Ayer para mí Twitter fue como una inmensa morera completamente agusanada. Al final del día hacía promesa de voto de castidad y de silencio para el día siguiente, o sea, hoy. Mi amigo @soymadridista, la única celebritie de Twitter -me refiero a ese selecto club de cuentas con la escarapela azul junto al Nick que garantiza su autenticidad y descartan el fake- que aún me dirige la palabra, me hacía saber que no estaba dispuesto a tener que soportar mi silencio. Ruiz Quintano y Jorge Bustos se aburrieron de mí hace tiempo y me hicieron unfolow, y Sara Sálamo me dirigió la palabra una vez y no ha querido repetir experiencia. Adivinen por qué. No a ver, que la chica es ecologista y no se me ocurrió otra cosa que defender la tauromaquia en una respuesta que se convirtió en hilo. Lo hice por hacer debate serio, para que viera que para mí es mucho más que una cara bonita. Claro, todo es siempre susceptible de haber discurrido de una forma aun peor a como fue o con más funestas consecuencias. Que se yo, pude haber confundido a Isco con Makelele, que es un traspiés más en mi línea, por lo que parece. Lo mismo un día que vaya hasta las trancas de Kool & The Gang o Earth, Wind & Fire. En fin, que si escribo esto es en agradecimiento a don Miguel, que además me proporcionó mi único momento de lucidez ayer en Twitter. Tuiteo algo muy interesante sobre CR7 que me hizo pensar. A saber que un compañero de la selección portuguesa, Bruno Alves había dado su opinión sobre El McGuffin de la temporada que viene madridista:
«Bruno Alves, compañero de selección de Cristiano durante 12 años, en un acto ayer en Póvoa de Varzim: “A Ronaldo le gusta motivarse y para él era importante un nuevo desafío: Claro que va a tener éxito en la Juventus"».Lo que le repliqué supone el único tuit que salvaría de la quema por lo que respecta a ayer:
«A nosotros también nos puede motivar el tenerlo en frente. Pasó con Mourinho. Este cuento podría tener un desenlace inesperado. No necesariamente bueno para nosotros».Y es que por una vez estoy muy de acuerdo con lo que dije. Estuve a punto de haber añadido que para mi CR7 se va a convertir en el McGuffin del relato de la próxima temporada. No habrá otro tema ni habrá más motor de avance en la narrativa del curso que se avecina. Un McGuffin es un concepto que le gustaba mucho utilizar a Hitchcock. Podemos definirlo como ese elemento de la historia que nunca llega a definirse del todo pero que sirve para que ésta se precipite hacía su desenlace, tome velocidad de crucero, para que los personajes interactúen y emprendan acciones, para que en los diálogos haya un asunto del que poder debatir cuando los más habituales (te quiero, te necesito, no te soporto, batámonos en duelo, tomémonos unos güisquis en la cantina, etc.) se han agotado o están en stand by por que la trama atraviesa un tramo sin flujo de corriente. Un McGuffin es la cartera que los mercenarios contratados por el IRA tienen que robar a los rusos en la película “Ronin” (John Frankenheimer, 1998). Cada vez que alguien abre el dichoso maletín, siempre lo hace con la tapa superior ocultando el interior a la cámara. Nunca vemos que es lo que contiene ni se nos ofrece ninguna pista acerca de su naturaleza. Solo que brilla e ilumina el rostro a quien lo contempla, pero bien podría ser una licencia poética del guionista. En realidad es lo de menos. Lo importante es que la disputa por la posesión del McGuffin entre Natasha McElhone, Jean Reno, Robert de Niro y Stellan Skarsgard es lo que permite que el relato tenga un planteamiento un nudo y un desenlace, que los personajes se disparen entre ellos, que formen alianzas, que las traicionen, que surjan odios y amistades. Otro McGuffin muy parecido es el maletín que John Travolta y Samuel L. Jackson han de recuperar para el mafioso para el que trabajan y que está en posesión de la banda de camellos adolescentes en la película “Pulp Fiction” (Quentin Tarantino, 1995). Aquí también brilla el contenido y tampoco sabemos que es. Da igual, es lo de menos.
CR7 va a ser el McGuffin en los próximos capítulos del devenir del Real Madrid. Su ausencia, su recuerdo, la rabia por su deserción o la solidaridad porque creer que se le ha tratado injustamente, será lo que muchas veces motive a afición y la plantilla, lo que nos dará motivos para discutir o para alcanzar consensos y objetivos comunes, lo que nos dará una unidad de medida para evaluar el desempeño de los jugadores y los logros alcanzados. Algunos dirán que su eventual sustituto no está a su altura o que ha hecho que lo olvidemos, que el equipo sin él ha perdido su identidad o su pujanza, o que se ha liberado pro fin de lastres y ataduras. Qué se yo, no sé qué puede pasar porque aún no he visto esa película, no se estrena hasta finales de agosto, pero sí sé que habrá continuos flashbacks que nos traerán escenas por él protagonizadas o trailers de filmaciones en su nueva franquicia cinematográfica. Tampoco sé si a la postre todos esto será positivo o negativo. Cabe la posibilidad que el rendimiento del colectivo, en el campo y en la grada, merme sin su presencia, pero también que constituya un acicate que haga que mejoremos las expectativas. Ya ocurrió con Mourinho, como decía en mi tuit. Recuerdo la alegría de los disidentes cuando se ganó aquel bolo de verano al Chelsea, la rechifla de los mourinhistas, no exenta de cierta base, por la euforia con que Marcelo celebró la victoria y cada uno de los goles. Parecía exagerado, algo incluso impostado, pero lo cierto es que aquel McGuffin seguía siendo motor de avance en la final de la Supercopa de Europa el año pasado, ahora con otro rival, el Manchester, pero con el mismo contenido brillante en el interior del maletín.
Que CR7 busque nuevos retos en la Juve, como dice Alves, es un punto de vista que me cuadra bastante. Es algo que ya hizo al saltar del Sporting de Lisboa al Manchester y, luego, cuando pasó del United al Real Madrid. No solo me cuadra sino que creo que ayuda a clarificar el ambiente, a descargar la atmósfera. Alguien argumentaba hoy en Twitter, creo que con buen criterio que la Juve es una magnífica última etapa. Podría ser bajar un escalón respecto a jugar en el Bernabéu, aunque será mejor que no prejuzguemos, pero sin duda asegura una base sólida sobre la que poder construir algo grande. La hegemonía de la Juve en el Scudetto parece indiscutible, con más razón debería serlo con CR7 en sus filas, así que los logros para alguien tan hambriento de ellos parecen en principio asegurados. Además, la Juve ya ha rondado la consecución de la Champions varias veces en el último lustro. CR7 bien podría ser la gota que haga que se desborde el vaso de la alegría en la Vecchia Signora. El viaje de Zidane en sentido contrario ya ayudó a llenar un vaso que no se colmaba desde hacía más de 30 años. Si vemos el asunto desde esta óptica en vez de ponernos a discutir sobre quien puso más o fue menos querido por el otro, como si se tratase de la letra de una canción de Pimpinela vamos a necesitar terapia de pareja incluso después del divorcio. A mí, por de pronto, la noticia de que CR7 piensa despedirse con un frío comunicado me tiene más colérico y despechado que la protagonista sufridora de un culebrón colombiano. ¿Cómo se atreve el licenciado Cristiano Ronaldo Frabricio de Jesús y de todos los Santos? No me lo creó, doña. Que pudiera llegar a ser tan verraco y malparido.
Al final reconozco que silencio no ha habido, aunque hoy he preferido dejar la parte del león de mi monólogo para la cuenta de Blogger. No sé siquiera si he llegado a planteármelo en algún momento o ha habido un magnífico postureo. Aunque ayer tenía mil esguinces de tobillo tras tanto traspié verbal desafortunado. También soy rokkokó en mi forma de administrar mis sentimientos y me surgen las dudas de cómo habría reaccionado si @soymadridista no hubiera salido en mi rescate. Solo sé que se me quiere, y que la certeza no surge tras alcanzarse una determinada cantidad de pesetas. Este blog siempre ha sido sin ánimo de lucro, incluso cuando surtía a varias páginas webs madridistas. Cuando meto el cuezo es por mero amor al arte, en plan amateur, en todos los sentidos de la expresión. No obstante, habrá que interactuar menos que hay bochornos para los que ya no tengo capacidad digestiva. En todo caso mi McGuffin, mi motor de cambio y de avance, lo que brilla en mi Time-Line sin que sepa la naturaleza de lo que estoy mirando porque la cámara no quiere mostrármelo, son siempre mujeres. Estaría bien que aprendiese a gestionar este asunto sin tener que acabar siempre pidiendo socorro a algún señor Lobo de guardia. Gracias a Dios @soymadridista es un tío y los derrapes con él van a ser menos probables. Al menos lo era la última vez que lo vi. Por cierto, cierta vez, hace mucho tiempo, intimé con una transex. Ahora las llaman transgénero como si fueran artefactos cibernéticos manufacturados en una factoría de Sony o Mitsubishi. Cuando la vi desnuda me quedé petrificado. Era como la Venus de Milo pero con el acabado que le dio Miguel Ángel a su David de mármol de Carrera. A lo mejor el David de Danatello se acerca más a lo que trato de expresar por su actitud más andrógina, pero al ser de bronce, con mayor capacidad para fluir en función del calor, en vez de material pétreo, mucho más indiferentes al cambio de temperaturas, me asaltan las dudas. Le dije: "Eres como un ser mitológico. Qué sé yo, como un unicornio o una esfinge", Trataba de ser un halago, hecho desde la admiración más absoluta. Jamás me había enfrentado a algo así en toda mi vida. Ni siquiera tenía noticia de que fuera posible. Y me parecía algo cargado de misterio y de belleza imposible. El alarde de una imaginación más fecunda que la mía. Era hermosa hasta alcanzar la escala de lo emotivo y estoy casi seguro de que no lo sabía. Tenía ganas de servirle de faro en el descubrimiento de esa costa tan alejada quizá de sus expectativas, pero maldita la gracia que le hizo mi comentario. Mohín de reproche y a vestirse de nuevo todo el mundo. Me vuelvo inmiscible en lo femenino en cualquiera de sus facetas en cuanto abro la boca..
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