jueves, 24 de enero de 2013

El Fútbol y sus aledaños (85) - Blues para el Planeta Blanco



Blues para el Planeta Blanco

Ya lo conté alguna vez. Fue durante una convalecencia de una gripe, de esas que te tienen una semana en la cama cuando eres niño, cuando mi padre me regaló Cosmos, el libro de Carla Sagan, no se si su obra más lograda, pero seguro que la más conocida, aunque Contacto le esté robando poco a poco con los años ese privilegio. A mi padre nunca le gusto la Ciencia Ficción. Era un fanático del realismo en la narrativa, y hasta en el ensayo. Los libros que yo leía, sobre Cosmología y Astrofísica, solo le arrancaban una mueca de desdén, que procuraba evitar, porque supongo que le gustaba verme casi siempre con un libro entre las manos, y la crítica personal, en especial de los gustos ajenos, sólo era partidario de ejercerla cuando tenía un sentido práctico, una intención positiva, corregir un mal comportamiento. Es algo que veo ahora, aunque entonces pensara de otra manera. Me compraba tebeos, con los que me fogueé como lector. Pero se que los detestaba. Nunca le quedó claro que la evolución lógica de los lectores de comics era convertirse en lectores de novelas de aventuras o acción. En realidad era de la opinión contraria, que amaneraban el gusto y retrasaban, cuando no lo malograban, ese proceso de madurez. Ahora se que no tenía razón, y que el paso siguiente es convertirte en lector de ensayos, cuando no en escritor, con o sin lectores. Pero, a pesar de sus convicciones, mi padre me compraba tebeos, y a veces libros de esos temas que a él le causaban rechazo. E imagino que la explicación es tan sencilla como que me quería y le gustaba verme contento.

Así que leí el libro Cosmos con fiebre. Una circunstancia feliz, porque la fiebre intensifica las emociones, al menos a mí. también una tarde con fiebre me enamoré de "El tercer hombre", esa obra maestra del cine que nos regalaron Carol Reed, Graham Greene y Orson Welles. Con fiebre me enamoré por primera vez en el instituto de aquella chica con la que no me atrevía siquiera a hablar. La predilección por ella sublimó en una necesidad tras un proceso gripal y unas cuantas noches agitadas de dormir poco. La fiebre es un poderoso aliado para agudizar los sentidos, para alterar las proporciones y poder ver lo minúsculo con claridad y abarcar lo que en circunstancias normales, cuando uno está sano, no puede abarcarse. Ya había visto la serie Cosmos, así que en realidad era casi una relectura. Pero libro y serie documental diferían en algunos aspectos. El episodio dedicado a Kepler, una de las cosas más hermosas que jamás haya visto en la "caja tonta", estaba peor resuelto por escrito. Carecía de su poesía, de ese sentido épico, casi narrado en verso, con que Sagan sabía explicar sus historias. Claro está que, por simple cuestión de espacio, como ocurre con casi todas las obras literarias que se llevan al cine, salvo que se puedan desarrollar en varios largometrajes, el libro ofrecía muchos más contenidos que la serie. Uno de ellos era el capítulo titulado "Blues para el Planeta Rojo", dedicado a Marte, mucho mejor desarrollado en la obra escrita. ¿Y por que un blues para este planeta del Sistema Solar? ¿Por qué necesariamente ha de ser triste la balada que se le componga a Marte? Me lo he preguntado durante todos estos años y creo saber ahora la respuesta. Por supuesto, el título es también un juego de palabras, que se pierde un poco con la traducción: "Azules para el planeta rojo".

La primera gran serie de la televisión, la que lo cambió todo e hizo posible lo que vino después, incluso las que ahora compiten con gran ventaja con los largometrajes del cine en calidad narrativa -a veces también en diseño de producción, por ejemplo, "Boardwalk Emoire", serie producida por Martin Scorsese y Mark Wahlberg con una factura visual excelente-, adolecía de este mismo problema. "Hill Street Blues" se tradujo en España como "Canción triste de Hill Street" y, aunque a la gente de ahora le pueda parecer tema menor, hasta ridículo, generó una viva polémica. Los "enteradillos", entre los que quizá estaba yo, francamente, no lo recuerdo, se mofaban de la supuesta torpeza del traductor, que no habría tenido la cultura suficiente como para saber que el Blues es un género musical, que convierte la tristeza del compositor y del interprete, la melancolía, en belleza musical, en arte con las emociones como materia prima. El blues es como algunos palos del Flamenco, una forma de expresar la desdicha que se sufre, a menudo impostada, otras real. En literatura pasa igual. Muchos escritores solo son capaces de ponerse delante del folio en blanco si están hechos unos zorros anímicamente. Las derrota, la que crees haber experimentado, te ofrece grandes argumentos. También un tono excelente para narrarlos. Si uno disfruta de la vida parece descabellado sentarse a escribir. Lo lógico es tratar de aprovechar esa buena racha, porque sabemos que vendrán otras de signo contrario. Los finales felices existen, es cuestión de encuadre narrativo. Si narras la historia de un enamoramiento, el final podrá ser hasta apoteósico, con la consecución de la chica como posible final lógico de la narración. Si lo que quieres contar es la historia completa de una relación de pareja las probabilidades disminuyen drásticamente, porque todo lo que nace se consume, unas veces por acabarse la energía de la que se alimenta y otras simplemente por agotarse su tiempo. Pero los enteradillos afirmaban que el término blues aludía a los azules, es decir, a los policías uniformados de la comisaría situada en Hill Street y culpaban del fallo en la traducción en la melancólica sintonía de cabecera de la serie. Lo cierto es que el tema musical central era triste, pero no un blues, que me corrijan los expertos si me equivoco. pero también es verdad que había casi más personajes que no vestían el uniforme que patrulleros, lo cual desmentía a los enteradillos.

Hill Street Blues Theme (1981-1987) - Mike Post

"Hill Street Blues" ofrecía la novedad, como serie policíaca, de centrarse en los personajes, sus caracteres, la repercusión de su trabajo en sus vidas privadas, cuando lo habitual era que estos asuntos quedarán en segundo plano, vislumbrar a los policías a través de sus casos, ir construyendo sus perfiles poco a poco, dato a dato, a veces facilitado de forma indirecta. El detective Mick Beaver, personaje interpretado por Bruce Weitz, supone toda una revelación, un tipo de papel nunca visto hasta ese momento. Hombre tosco, duro hasta el extremo, que ni siquiera tiene compañero, suele trabajar de incógnito asumiendo identidades que nadie quiere, la de vagabundo, sin techo. En realidad su aspecto habitual es ese. Desastrado, sin afeitar y muy mal vestido, hasta con aspecto sucio, nadie diría que es detectivo. A pesar de su pequeño tamaño es de armas tomar. Recordándolo ahora me pregunto si tal los guionistas de Scorsese se inspiraran en el para algunos personajes creados a la medida de Joe Pesci, los de "Casino" y "Uno de los nuestros" en concreto, por que el perfil en ambos es casi idéntico y con muchos rasgos del detective Beaver, aunque este se sitúe al otro lado de la ley. En todos los episodios, alguna de las escenas en que aparece Beaver está destinada a que hable con su madre. Es entonces cuando llega el asombro. este hombre, que no le teme a nadie, que haría huir al mismísimo diablo si se lo cruzara por la calle, se nos muestra como un hombre dominado por su madre, incapaz de desprenderse de su influencia, que vive con el y todos los días le martillea con llamadas para controlarle. Las conversaciones tienen un algo a los diálogos de un solo personaje que creara Gila para muchas de sus actuaciones. Diálogos telefónicos de los que solo nos enteramos de las palabras de uno de los interlocutores, y que son completamente disparatados. La serie mostraba las debilidades de los personajes, sin esconderlas, sin ánimo de denuncia sino para demostrar su humanidad. Tras la perplejidad inicial se volvían las cercanos, más creíbles aunque a veces parecieran rocambolescos. Quizá precisamente por eso mismo. "Hill Street Blues" desprendía una sensación de pérdida, que suele ser la causa más habitual de la tristeza, la que arde lentamente en el ánimo sin formar llama. Una sensación de tiempos pasados mejores, pero que nunca estuvieron al alcance.

¿Por qué Marte provoca melancolía en quienes se sienten fascinados por ella? Es fácil de explicar. Cuando el hombre tuvo posibilidad de asomarse al espacio lo primero que soñó fue encontrar compañía. La vida en otros planetas, los de nuestro sistema solar era una posibilidad creíble hasta hace unas cuantas décadas en base a los conocimientos científicos. Marte y venus eran los principales candidatos a albergar vida, quien sabe si civilizaciones avanzadas, sociedades reconocibles como tales. Lo inhóspito de Venus obligó a su descarte, pero cuando. Cuando a finales del siglo XIX, en 1877, Giovanni Schiaparelli apuntó su telescopio hacia marte y vio una serie de líneas más o menos rectas en su superficie, creyó ver los signos de una de estas civilizaciones extraterrestres, los canales de una red de distribución de agua, un recurso que se sabía escaso en el planeta, pero existente en la zona de los polos. Observaciones más minuciosas revelaron que la vida en Marte hacia tiempo que había desaparecido, si es que alguna vez la hubo. Pero esa idea, casi sentimiento, de que Marte debió albergar vida, una gran civilización constructora en un pasado lejano nunca se ha desvanecido del todo. Marte se asocia a la pérdida, al robo del esplendor por el paso de los años. Un pasado espléndido borrado por el tiempo que, gota a gota, siglo a siglo, habría diluido la magnificiencia para desvanecerla y que se perdiera en la nada. también causaba en Sagan una tristeza inexplicable hablar de Marte. Cuando las Viking pisaron el suelo de marte, la visión que nos ofrecieron sus cámaras permitió seguir manteniendo el sentimiento de pérdida. Parecía un mundo antiguo el que veíamos. Esa sensación de pérdida es el espíritu de la obra maestra de Ray Bradbury, "Crónicas Marcianas", una recopilación de cuentos que nos hablan del imposible encuentro entre la civilización humana y la marciana por no haber podido coincidir en el tiempo. Los colonizadores humanos solo encuentran vestigios de un pasado remoto.

Creo que en los aficionados madridista de mi quinta existe un sentimiento parecido. Nos hicimos aficionados al fútbol tras el esplendor de las cinco copas de Europa, aun con los ecos de la Sexta, pero de la que poco a poco nos distanciaban los años. Esa larga travesía de 32 años fue como un paseo por las arenas de Marte en busca de los vestigios del esplendor pasado. El dominio en los torneos domésticos mantenía nuestro orgullo vivo, pero el dominio en Europa ya era cosa del pasado. Una nostalgia por el pasado distante, teñida por el orgullo del presente, creaba una extraña mezcla de sentimientos. Las tres copas de Europa en torno al fin del milenio fueron pura arqueología, pero para reconstruir las ruinas, insuflarles vida. Fue como rememorar el pasado, revivirlo, como ese cuento de Bardbury en que un humano del presente contacta en una encrucijada del espacio-tiempo con un marciano del pasado. Ahora, a medida que nos adentramos en el siglo XXI vuelve la nostalgias. En estos tiempos de zozobra y mudanza, en que todos parecen ser enemigos nuestros, en que algunos días la destrucción del club, su hundimiento en una dócil mediocridad, para factible, ser derrotados por quienes nos quieren postrados, resignados a lo que nos toca en el reparto de futuras glorias, el sentimiento madridista vuelve a teñirse de nostalgia, de música de blues. Sobre todo cuando el cansancio por la continua lucha se apodera del cuerpo. Ayer vencimos al Valencia en un ambiente arbitral hostil. Hoy Marca trata de hurtarnos la alegría de la victoria. Hay enemigos por todas partes. Parecemos una civilización en vías de extinción. Blues para un Planeta Blanco mientras desgrano estas líneas, mientras remato un escrito que no se a donde me ha llevado, que solo ha servido para desahogar mi frustración por las noticias del día, por las de toda la temporada. Ojalá llegue la fiebre y multiplique mi capacidad para comprender lo extraño y advertir lo que parece invisible.

El Fútbol y sus aledaños (84) - Sacrificio de dama



Sacrificio de dama

Los acontecimientos nos desbordan. Basta con estar unas horas desconectado del mundanal ruido madridista para perder el hilo de los acontecimientos. El rumor me llegó ayer por la tarde. Mi amiga @DiosaMaracana me decía, tras ayudarme a corregir un texto, que un tuitero al que seguía, afirmaba haber escuchado a Antón meana que en la reunión con el presidente para discutir las primas de este año, Ramos y Casillas se habían quejado de su entrenador, y planteado a Florentino Pérez la disyuntiva de tener que elegir de cara a la próxima temporada entre ellos y Mourinho. El rumor se ha formalizado en noticia esta mañana en la portada de Marca. En realidad, ayer, nada más acabar el encuentro de Mestalla. Carlos Carpio y Miguel "Látigo" Serrano firman el artículo, en la página que desarrolla la información de la portada. Escrito cuyo título es muy elocuente, y muy informativo por sí mismo: "Presi, o Mou o nosotros". La frase no está entrecomillada, pero el uso de un lenguaje coloquial y del término "presi" dan a entender que es una cita textual o muy aproximada a lo que en verdad se dijo, en cuanto a forma y sentido último de las palabras, a lo que realmente le dijeron los dos capitanes del Real Madrid a Florentino Pérez. Es como la frase con que uno resumiría de memoria, por ejemplo, por teléfono y a un periodista, lo que acaba de decirlo a otra persona. "Mira, le dije a Florentino: oye, presi, o Mou o nosotros, ya sabes lo honesto que soy yo y lo echao pa'lante".

Me resulta curioso enterarme de cual fue el lugar donde tuvo lugar la negociación de las primas: La sala de reuniones de ACS en su sede de la Avenida Pío XII, 102, cerca de Ciudad Lineal. Estuve en ella una vez, en un encuentro relacionado con la construcción de una autopista de peaje AP-36, Ocaña-La Roda, y la autopista Madrid-Toledo. Nunca vi lujo igual. También es verdad que he visto poco en mi vida. He viajado un par de veces en avión en clase bisness, una vez alquilé un deportivo en el Aeropuerto de El Prat, no a mi costa, que no me lo puedo permitir, y he pernoctado unas cuantas veces en toteles de 4 estrellas. Y pare usted de contar. El director de la reunión era un directivo jubilado de la compañía. Perfecto anfitrión, con poca prisa ya en la vida y con ganas de hacer las cosas bien, con tranquilidad y buenas formas, sin dejar de ser agradable con sus contertulios en ningún momento. la gente realmente de categoría te hace sentir bien, por muy encima de tí que esté en la escala social. Mientras este señor, realmente extraordinario, con una conversación amenísima, nos informaba de lo divino y lo humano, una señora nos traía en un carrito café y bollos, que ni los de Mallorca tenían esa calidad. Allí fue donde supe, en boca del director de la reunión, de la existencia del extraordinario yacimiento arqueológico de Carranque, que ya digo que escuchar a aquel tipo era como asistir a una conferencia de un catedrático emérito. Así que me imagino perfectamente a Iker y Ramos repanchingados en sus sillas, mientras se negociaban la comida con su hambre, y las primas con el presidente, ya que dice Látigo Serrano que la reunión fue a la hora del almuerzo y en torno a una mesa preparada para ese menester. "La comida transcurre en un tono cordial. Tanto Iker como Ramos son veteranos en estas reuniones con el presidente...". Florentino sabe dar cuartelillo, confianza a su gente, ya lo vimos en la cena de los premios de AS, precisamente con Iker a su siniestra, separándolo del mariscal de campo del otro cuerpo de ejército de la prensa, Alfredo Relaño. En aquella cena, Don Florentino bromeaba con Casillas y este le replicaba a su vez con chascarrillos y ocurrencias. Y es que este par de botarates, el portero y el central, acostumbrados a estar en un pedestal, al que les han subido los aficionados y las amistades peligrosas, sus periodistas de cabecera, se lo han llegado a creer, que son ellos los que detentan la autoridad, los protagonistas del evento, y que, por tanto, son los depositarios del poder en la toma de decisiones, que en el peor de los casos pueden exigir que las que se adopten se amolden a sus exigencias y caprichos.

El artículo de marca ofrece un relato minucioso de la conversación entre las cuatro personas presentes en la comida: Florentino Pérez, José Ángel Sánchez, Iker Casillas y Sergio Ramos. No se esconde que hay información pormenorizada, o se finge tenerla, que en el fondo nos da igual. O quizá no tanto, pero ya llegaremos a eso. La cuestión de las primas, que debería ser secreta y tampoco trascender, se zanja rápido, y los comensales comienzan a hablar de fútbol, de la situación del Real Madrid, del compromiso total de los jugadores con el club. El presidente les felicita por su partido de liga contra el Valencia y el cambio de pareceres continúa, cada vez más distendido, con mayor cercanía entre los interlocutores. Y, así, poco a poco,  la conversación deriva hacia la previsión del futuro. Y es cuando Iker y Casillas sueltan su órdago en la mesa, porque creen llevar 31 ambos. Se sienten líderes del vestuario, respaldados por sus compañeros en el descontento. En realidad no es una amenaza, sólo una exposición de hechos. Si sigue Mou ellos se irán, y muchos de sus compañeros también. Los contratos son papel mojado para los dioses del Olimpo. Al menos para los que no tienen excesivo cerebro. Los redactores de Marca son un tanto contradictorios, hablan de órdago, de que los jugadores le ofrecen al presidente una disyuntiva tajante: "Mourinho o nosotros", pero al mismo tiempo tratan de suavizar el impacto de lo que dicen aduciendo que se trata del resultado de la confianza entre las personas presentes: "el presidente está más cerca de la plantilla que del entrenador". Los redactores de Marca no hacen más que escribir al dictado de los intereses del diario para el que trabajan. Interesa mostrar el aislamiento del entrenador. También que su salida empieza a ser una necesidad para todos. Sobre todo para ellos, después de haber estado durante dos años y medio subiendo la apuesta constantemente en su mano a mano con el entrenador.

Leo en el artículo lo siguiente: "Son muchos los jugadores que no están dispuestos a vivir otra temporada más bajo el nivel de tensión que les impone Mourinho", y me acuerdo de inmediato de Camacho. A este grupo si que querría dirigir tras una hipotética marcha de Mourinho. Un equipo disciplinado, acostumbrado al sacrificio y a la exigencia, que ha sido mantenido a raya dos años y medio, a pesar de tanto ego superdesarrollado en cuerpos con cerebros minúsculos. Un colectivo donde sólo ha contado la voluntad del entrenador, donde la máxima figura no llama yayo al míster por tratarlo como si fuera su nieto. Marca nos quiere vender como si fuera el infierno lo que en realidad es el paraíso, desde el punto de vista del aficionado, claro. El tener un equipo donde prime la excelencia, donde el mérito sea lo que decida quien juega y quien no, donde se premie el trabajo y no la simpatía, donde los caprichos están prohibidos para los jugadores. En todos los supuestos encontronazos que se relacionan un poco después en el artículo, la razón estaba de parte del entrenador. Iker necesitaba el toque que se le dio con las dos suplencias, que no habrían pasado a mayores si no hubiera tan alto nivel de injerencia actual por parte de la prensa. Pepe debió operarse en sus vacaciones, no tras finalizar éstas, creo que resulta "de cajón" si se tienen dos dedos de frente. El bajo rendimiento de Di María y de Özil ha sido evidente en meses anteriores, el del alemán más producto de su estado mental que físico, y hay que felicitarse por contar con un entrenador que no se arrugue ante los pesos pesados del vestuario, que se atreve a regañarlos si lo merecen. Incluso a Cristiano y Coentrao, parte de su supuesta guardia pretoriana.

Si Mou es distinto este año es porque el acoso mediático, ya muy elevado el año pasado, ha traspasado todas las fronteras de lo razonable, lo ético y hasta lo decente. "Es un Mou resignado a que sus jugadores ya no mueran por él como antes". Esta frase no tiene sentido alguno en el contexto que nos tratan de vender como auténtico. Un Mou resignado, aunque admitamos que tiene razones para estar tocado, no tendría enfrentamientos con sus jugadores, no les recriminaría nada en absoluto, no se expondría a sus supuestas iras por mejorar su rendimiento, para exigir lo que sabe que ya no le pueden dar, simplemente porque no quieren, aunque sepa que está en su mano, entre otras cosas, porque ya se lo han ofrecido en campañas anteriores. Si Mourinho es incómodo, sobre todo para la prensa, es precisamente porque no parece resignado, porque su actitud, aunque se detecte cierta tristeza en él, sigue siendo combativa. Ha reducido algunos de los frentes de batalla habidos hasta ahora, entre otras cosas, porque la prensa los ha abierto en lugares sensibles para él, como el ámbito de su familia, para empezar. Pero donde sigue, los frentes de batalla en los que no ha claudicado, está más activo que nunca. Que presione al grupo para que recupere su alto rendimiento del año pasado es lo menos que podemos esperar de él, lo que nos hace sentirnos orgullosos del entrenador que tenemos, que no tira la toalla, como han hecho casi todos sus predecesores en el cargo, en situaciones que ni de lejos fueron tan incómodas como la que él está sufriendo, de forma continuada y en constante crescendo. Queremos a este entrenador porque es el mejor y el que más trabaja, porque no se casa con nadie salvo son su trabajo. Que es lo mismo que decir que su única lealtad es hacia el club. Otros miran por sus intereses, por su comodidad, por conseguir sus caprichos. Y lo harán por ser niños mimados o por la falta de juicio. Podremos concederles todos los atenuantes que se quieran, hasta tener unas novias que enloquecerían al hombre más templado, sobre todo el rubiales. Pero la falta está ahí, es evidente. Y es muy grave.

Y vamos con las conclusiones de todo lo sucedido que, para mí, si que son de verdadero órdago, aunque no de los jugadores a su presidente, sino de Marca al club:

1.- A Marca no le interesa el Real Madrid como institución deportiva, sino como ámbito de poder, le dan igual sus logros. Es más, no le interesan, van en contra de sus intereses corporativos y trata de boicotearlos. Y esto es así porque un Real Madrid con títulos este año -por mucho que nos digan, poniéndose la tirita antes de hacerse la herida, por ejemplo, que la Décima serviría para que ese energúmeno y mercenario que es Mourinho se fuera dando un portazo-, va en contra de su línea editorial, este año sobre todo, pero también en los anteriores. Mou no puede ser un inútil, un déspota y un indeseable y al mismo tiempo un triunfador. No en el fútbol eclesiástico que tratan de vendernos desde que Guardiola cayó en gracia a la clase periodística. Mou estaría más cerca de quedarse que de irse si gana títulos o se acerca aellos. Peor aun, tendría un mayor apoyo en la masa social . Y el objetivo está claro: Echarlo, cueste lo que cueste, para después recriminar a Florentino haberlo traído y mantenido tres temporadas. Han abierto la puerta y tratan de llevar a rastras a cuerpo técnico y directiva al otro lado del umbral.

Hoy la portada obligada, la razonable, que tampoco era tan difícil habiendo voluntad, era una que hablase sobre el partido de ayer, donde se consiguió  el primer gran logro de esta temporada, alcanzar unas semifinales de Copa. En todos y cada uno de los años que lleva Mou en el club ha superado con creces a todos sus predecesores inmediatos en cuanto a los logros en este torneo. Un título y dos semifinales, y seso sin entrar a valorar la actuación arbitral el año pasado. Hace un mes escaso el Real Madrid parecía hundido desde el punto de vista deportivo. En los últimos 15 días parece haber surgido una cierta esperanza de poder recundicir la situación. Y eso no interesa a Marca, encamina la situación hacia donde menos le conviene. Por eso tapa el resultado de ayer con algo que supuestamente ocurrió el martes y que, en todo caso, es tema a tratar cuando se acerque el final de la campaña y haya que hablar de balances, fichajes y renovaciones. No era el momento. Mejor dicho, era el adecuado para Marca. Porque el diario no solo trata de tapar el logro alcanzado ayer en Mestalla, sino de boicotear los que pudieran venir en el futuro. La noticia de su portada es un duro golpe para el madridismo en todos sus estamentos, de arriba a abajo: Presidencia y directiva, entrenador y equipo técnico, plantilla y afición. Y no cito en la relación a la prensa porque está claro a estas alturas, es hora de aceptarlo, que no tenemos una prensa propia, salvo la que tiene su centro neurálgico en internet y sus puestos de mando en Twitter. Sí, la que asienta sus pies sobre el suelo que les proporciona la odiada Yihad. Si querían polémicas en la portada, que hubieran hablado sobre Pérez Lasa, cuyo arbitraje fue infame. Cuando se perjudica al Real Madrid la prensa que se declara afín o simpatizante no comparece nunca. En este caso prefiere obviar el asunto, ni siquiera plantearlo, tan siquiera tratar de elevar la moral de la tropa. Prefiere dedicarse a perjudicar el equipo.

2.- Marca sacrifica a Ramos y Casillas, a los que sitúa en el ara del sacrificio. Son muchas horas de trabajo de su personal vendiéndonos un supuesto enfrentamiento entre ellos y Mou, tratando de comparar las figuras de los jugadores con la del entrenador, ensalzando hasta el hartazgo a unos y criticando y faltando al respeto al otro. Había que contraponer honestidad, fidelidad y excelencia a sus contrarios. A eso se ha dedicado Marca y AS este año sobre todo. Mou se tenía que ir porque así lo querían aquellos que son los más admirados del club. La portada es un ejemplo más y el colofón de esta estrategia al mismo tiempo. La posible llegada de títulos ha provocado un gran nerviosismo en la prensa. Por eso Marca decide sacrificar a dos de sus principales piezas sobre el tablero. Es lo que en ajedrez se conoce como sacrificio de pieza, conceder al rival su eliminación a cambio de mejorar la situación estratégica en el tablero, de alcanzar una situación de predominio sobre el rival. Y como las piezas sacrificadas son muy relevantes, los dos capitanes, el Capitán Perfección y su fortachón escudero, el Taurus de Camas, con Sigrid metiendo cizaña en Antena 3 en segundo término, la jugada sólo puede compararse con un sacrificio de dama. Marca no tiene ningún problema en poner a los jugadores que tanto dice querer y admirar a los pies de los caballos, porque ve peligrar sus intereses y le urge tomar medidas drásticas. El descrito de los dos jugadores hoy alcanza a sectores que ayer mismo estaban de su parte. Tan torpe es la maniobra, ya que la figura de Mourinho se va a ver reforzada, que a uno se reafirma en su creencia de que el principal objetivo es hacer daño al Real Madrid, sin más, quebrar su voluntad por dentro para tenerlo a final de temporada a su merced. La pasó el tiempo de las sutilizas, toca romper cosas y huesos. "Es la hora de las tortas", como diría La Cosa, de los Fantastic Four.

Y no siento ninguna pena por Ramos y Casillas. Ellos mismos se lo han buscado con sus devaneos con la prensa, con sus amistades peligrosas, dejándose querer y no atajando los desmanes de los periodistas, que muchas veces han hablado en su nombre, expresado opiniones en contra de Mourinho que afirmaban ser las suyas, las de los jugadores. Y ya sea por dejadez, por no perder esa situación de privilegio que supone ser mimado por los periodistas, constantemente elogiado y tapados sus errores, o porque, efectivamente, se trata de amigos, amistades con las que no quieren enfrentarse, no ha habido un desmentido claro de todo lo que se ha dicho de ellos, de su mala relación con Mourinho. Están cosechando lo que han sembrado. Sea cual sea el resultado de este escándalo los quiero fuera del Real Madrid la temporada que viene. Y no digo ahora mismo para permitir que su marcha sea ordenada y no perjudique a los intereses del club. Los únicos que realmente me interesan en este momento.

3.- La noticia es falsa de toda falsedad. Lo siento, no me creo lo que cuentan Carpio y Serrano hoy en Marca. Y ya no es una cuestión de la escasa credibilidad del diario, en mínimos desde hace tiempo. Me creo que ambos jugadores hayan manifestado a sus allegados en la prensa que no soportan a Mourinho. Me creo que se lo hayan podido decir al presidente como confidencia, que incluso él mismo se lo haya preguntado, el martes incluso, ya que tampoco serán tantas las veces que se vean a lo largo de la semana. Lo que no me creo es el ultimatum, que hayan tomado la representación del grupo para planteárselo al presidente y el máximo representante del organigrama del club. La forma en que se ha redactado la noticia es ambigua, se dice que se trató de una confidencia producto de una conversación distendida y en la que había máxima confianza entre los interlocutores, y al mismo tiempo se afirma que se trató de un órdago al presidente. Se quiere dar la máxima relevancia a lo dicho al tiempo, a la vez que se trata de quitarle hierro, de restarle responsabilidad a los dos jugadores, de hacer entendible su postura, que es del todo inadmisible, se presente como se presente. Quizá en un intento de salvarles de la quema. De cara a la galería, es decir, ante ellos. La portada es simplemente un subrayado de algo que no es nuevo, que se trae a colación en un buen momento del Real Madrid, es decir, en un mal momento para la prensa, porque los intereses del club y los medios hace tiempo que son opuestos. Lo que favorece al Real Madrid perjudica a la prensa y viceversa, que vaya tomando nota de esto quien corresponda.

4.- La filtración puede haberla realizado cualquiera, pero los principales sospechosos son ramos y Casillas. Y si no me creo la noticia en sí, al menos no en los términos en que se describe, menos aun me me puedo creer que se haya producido una supuesta filtración. Es algo ya sabido, no hace falta ninguna nueva revelación por parte de los confidentes en nómina o en la lista de afectos de los periodistas. Confidentes que lo son ya sea por mera amistad, a cambios de salir bien retratados en los diarios o en pago de los teléfonos de chicas espectaculares de programas de televisión por parte de periodistas que "tienen mano" en los mismos. Ojo a la revelación de Rafa Mora sobre Pipi Estrada ayer en Sálvame. Tema escabroso en el que habría de indagar, no dejarlo pasar sin más. Que la actualidad del Real Madrid haya llegado a convertirse en tema de discusión en ese programa de Tele 5, indica el grado de deterioro al que ha llegado la información que sobre el Real Madrid proporciona a los aficionados la prensa. Porque el señor Estrada se multiplica en periódicos, cadenas de televisión y emisoras de radio, no es ningún desconocido o advenedizo. A lo mejor el salvaguardar su credibilidad exigiría que no frecuentase según que ambientes y programas, para hacer lo que hace, escándalo negociable de su vida personal.

Petón tenía razón en un apunte que creo que pasó desapercibido a sus contertulios en el programa de ayer de Punto Pelota, en el que fue tema monográfico la portada de Marca y la lesión de Casillas. Lo lógico, después de que Ramos e Iker acabaran su reunión con Florentino Pérez, es que reunieran a toda la plantilla para informar de todo lo hablado, incluyendo ese supuesto ultimátum. Con más razón si fuese cierta la afirmación que hace Marca de que hablaron en representación de varios jugadores no presentes. Y si fue así, los posibles confidentes de la prensa serían muchos. Que lo fuesen Ramos y Casillas me parece absurdo, aunque quizá cuadre con el nivel de estupidez bovina con el que la prensa describe a ambos jugadores. ¿En qué cabeza cabe que quieran plantear este tema después de haberse conjurado toda la plantilla para apoyar al entrenador y salvar la temporada? Insisto, es un tema de cara al final de temporada. Salvo que se hubiese producido una traición por parte del periodista receptor de la confidencia no entiendo su proceder. No podemos descartar que la filtración provenga de los otros dos personajes presentes en la reunión. Pero es aun más ilógico. Quemar dos activos del club. Si se les quiere echar, ponerlos en evidencia para que los aficionados se pongan en su contra, me parece el método más absurdo, además de darle munición al enemigo, a quien lleva tres años intentando perjudicar al club, ponerlo en una situación de precariedad para propiciar un cambio en la presidencia. Tampoco encaja con el modus operandi de Florentino, que huye tanto de los escándalos y suele templar gaitas tan a menudo, que se le reprocha constantemente el no querer encarar los problemas del club. Pero, da igual quien sea el informante, la prensa, tan amiga de Casillas y Ramos, lleva un año explicándonos todo lo que se les pasa por las cabezas a estos dos botarates, así que es el propio periódico quien nos pone sobre su pista para señalarlos como principales sospechosos.

Veremos como acaba todo esto. Hoy mismo Florentino Pérez se ha visto obligado a dar una rueda de prensa para desmentir la noticia. Ojalá llegue más lejos y demande al diario por calumniar a los jugadores. Los acontecimientos se han convertido en avalancha y amenazan con llevarnos por delante en su riada. Cada día es peor que el anterior. A veces uno se pregunta si el club será capaz de sobrevivir a esta temporada. Hay muchos enemigos a las puertas, mucha gente deseosa de alimentarse del cadáver del Real Madrid. Por eso, ahora más que nunca, urge que Mou permanezca dirigiendo el manicomio en que quieren convertir el vestuario, algunos que lo frecuentan a diario y muchos otros que dicen saber "al dedillo" todo lo que allí ocurre. Necesitamos un déspota como el que nos describe la prensa, un Capitán Bligh que haga pasar por la quilla a unos cuantos alborotadores, que se cagan en las instalaciones del Real Madrid y luego se van en sus Audis de lujo a su casa, también de lujo y en alguno de los barrios residenciales más exclusivos de la ciudad de Madrid. Esto no puede seguir así, y no veo a muchos entrenadores capacitados para cortar por lo sano, capaces de evitar que les coman por los pies esta panda de niños mimados que tenemos en la plantilla. El problema es que empiezo a dudar de que Mou quiera seguir aguantando todo esto que sucede en España, las envidias, los odios africanos gratuitos, las deslealtades constantes, la mala leche derramada desde todas partes y la estupidez generalizada.