jueves, 8 de septiembre de 2016

El fútbol y sus aledaños (195) - In Pintus



In Pintus

La idea era titular este escrito "InPictus", así, en plan etiqueta de Twitter, comenzando cada palabra con mayúscula, pero escrito todo junto. Y todo porque padezco la misma pulsión que los redactores de Marca y de AS, sobre todo estos últimos, de demostrar lo ingenioso que soy ya desde el arranque. Me parecía un juego de palabras divertido y que además me daba juego. Pintus tiene algo de druida celta -aquello de los pictos escoceses-, de Panoramix removiendo con una enorme cuchara de palo el contenido de una marmita puesta al fuego. Y es que, tal como ha comenzado alguno la temporada, se diría que se ha cayo dentro siendo chico. Ya pueden bautizar sus haters a Marcelo como Obélix, que con ese mote si me avengo. Además, podría haber ligado el texto al reportaje novelado de John Carlin, que narra cómo Nelson Mandela consiguió que Sudáfrica ganase su primer mundial de rugby, como anfirión, con un equipo integrado en su totalidad por boers blancos y, sin embargo, convertió el evento deportivo en el ariete con el que poder derribar las últimas barreras entre razas en su país. Un milagro solo al alcance de un premio Nóbel, supongo. Invicto está el real madrid desde no se sabe cuantas jornadas de liga y encuentros oficiales de competición. Pero me faltaba una ce y sobraba una ene para poder hacer el juego de manos. Pero, ¿quien renuncia una idea que considera brillante, auqnue se tenga que contentar con su versión ramplona?

Antonio Pintus es de la misma quinta que Mourinho y que yo. Si añadimos a Tom Cruise al grupo tenemos un póquer de ases o, al menos, un trío respaldado con un dos de picas. Buesuqen otro mindundi como yo y estaremos "a full". Mira que es casualidad esto de las edades. Aunque más que de casualidades yo quería hablar de causalidades, de porque el Real Madrid de Zidane permanece invictus tras variso meses ene l cargo. El equipo inicia la temporada igual de bien que como acabó la anterior, si no es que mejor incluso. De estar deshauciado allá por la fiesta de Halloween, con Benítez disfrazado de último de Filipinas en alguna rueda de prensa, el Real Madrid pasó a luchar por la liga hasta la última jornada y a apretarla como un vagón de metro en hora punta. Hasta logró desalojar al Atleti al andén por la ventanilla. Solvencia en la Champions, que si que se pudo echar al zurrón tras alguna remontada muy cristiana y tras amaestrar algunos partidos recurriendo de forma sorprendente al tiqui-taca. A pesar de lo ajustado del maracor durante los 180 minutos de la eliminatria contar el City, nunca hubo auténtica sensación de peligro. Zidane parecía tener controlado el enfrentamiento. Y ahora nos hayamos en un arranque de ejercicio esta temporada que parece más que prometedor y que invita al optimismo. ¿Qué es lo que ha pasó para que en plena taiga invernal haya salido un sol que parece el de Benidorm en agosto? Está más que claro: Ha pasado Zidane, que ha sorpendido, y para bien, hasta a sus más acérrimos defensores. Empezando por Floper, que si por él fuera aun lo tendría estudiando en algún internado de Suiza para entrenadores bien. Este Real Madrid es como ver el mar tumbado en al toalla desde primera línea de playa, apenas se le adivinan los horizontes.

Cuesta creerlo, pero empieza a ser una evidencia: El Real Madrid de Benítez estaba mal preparado físicamente. Nos habían vendido que el madrileño era un sargento de hierro en el campo de entrenamiento, que si Simeone convierte los campos de los Ángeles de San Rafael en una pista americana, Benítez haría lo rpiopio con lso de valdebebas. Por eso la última explicación que se nos hubiera ocurrido para los pobres resultados del equipo es que tuviera un deficiente estado físico. Fue llegar Zidane, planificar una pretemporada de invierno y empezar a cosecharse los resultados, como trigo cargado de espiga. Así de fácil. Vini, vidi, vinci y desde entonces invictus. O casi, que ahora mismo no recuerdo si alguno de los pocos tropiezos que ha habido con el marsellés fue derrota o solo ha habido empates. Y es un suma y sigue: Este año se ha traído a su antiguo preparador físico de cuando militaba en la Juventus. Ha habido que fichárselo al Olympic de Marsella y, a la larga, se ha convertido en el único fichaje del verano. Pero parece un acierto. Empieza a vérsenos sobrados, incluso cuando toca jugar con suplentes, que más bien ha sido siempre por ahora. El primer partido de liga se puso de cara desde el arranque y se pudieron desplegar todas las virtudes tácticas y técnicas de la plantilla. Pero en el segundo hubo que apretar los dientes, acabarlo arrinconando al celta en su área en los últimos 20 minutos, cuando se supone que las fuerzas ya flaquean. Más en un inicio de temporada, cuando los encuentros más largos se hacen. El aspecto físico del equipo es inmejorable, y lo mismo se le ve capacitado para ganar al sprint, a lo Usain Bolt, pongamos que en Atocha, que marcando un fuerte ritmo en las últimas vueltas a la pista tras una carrera rompepiernas en el propio Bernabéu, como Mo Farah. ¿Hay que recordar que la Supercopa de Europa se ganó al Sevilla cambiando el tranco de la zancada en la prórroga?

Pero, ¿es solo eso? ¿Zidane los ha puesto en forma y ya está? No es que sea poco. Al jugador del Real Madrid la calidad se le supone. Como el valor a los reclutas en la mili, nos decía nuestro sargento instructor. Si además esta en forma todo se pone cuesta abajo. Pero aun hay más, como diría Superratón. Hace falta compromiso, esprit du corps, perdóneseme la cursilada. Ganas de correr para beneficio del grupo. Y esto se lo vemos hacer hasta a Bale y a Marcelo, algo que nos hubiera costado creer en el pasado. El despeje en plancha a córner del brasileño cuando ya se cantaba un gol del Celta es un perfecto indicativo de que hay un sheriff en la ciudad, un tipo al que hay que rendir cuentas y al que apetece ir a hablar con los deberes hechos. Y ese sheriff no es otro que Zidane. Cuando todo va bien en un grupo, como poco, o es que hay buena tropa, la autogestión y todos esos tópicos, aquello de que buen vasallo fuera si hubiera buen señor, como puede leerse en el poema del Mio Cid, o es que hay un buen líder. Y claro, oiga, como estamos aburridos de escuchar, o más bien leer, en twitter que el vestuario blanco es un cesto repleto de manzanas podridas, de egoístas primas donas y urgen las limpias con lejía, va a tener que ser necesariamente lo segundo. En definitiva: parece que hay líder. Y es ese tipo que sonríe con timidez continuamente y al que no le hemos visto todavía un mal gesto o le hemos oído una palabra más alta que otra. ¿Se puede ser líder siendo educado y cariñoso? Por lo visto sí.

¿Y ese liderazgo donde lo ha adquirido Zidane? ¿Lo traía de fábrica? Prafraseando la pregunta de Mariano Rajoy a Pablo Iglesias: ¿Es líder de nacimiento, siemrpe lo ha sido, o ha adquirido esa cualidad con el paso del tiempo? Si es lo primero, nadie se lo había advertido antes de entrenar al Real Madrid. Ni siquiera cuando dirigía al Castilla. Es más, los pobres resultados en el filial eran un indicativo para los más agoreros de que se avecinaba el desastre con él en el banquillo. No, vamos a ver, a lo mejor todo es más fácil de lo que parece. Puede que los modos de Zidane sea una sabia mezcla de los modos de los dos entrenadores que le precedieron en el cargo. Me refiero a los que tuvieron éxito. Vamos a obviar a Benítez por mera caridad cristiana. Zidane tiene el mando en tropa que exhibía Mou, aunque con otro estilo y por otros motivos, además de un ascendente humano sobre el grupo, capacidad de diálogo, trato cercano, y con todos, no sólo con los creyentes. Con Mou querer ser acólito y ser aceptado como tal era ganarse el paraíso en la tierra, esto es, en el vestuario. De lo contrario venían mal dadas. Con Ancelotti todo eran sonrisas, trato paternal, vivir a cuerpo de rey, a favor de capricho, auqnue dentro de un orden, algo que a muchos aficionados les repele observar desde lejos que ocurra en su equipo, pero que desde luego no siempre tiene porque dar malos resultados. Los mejores momentos en el Real Madrid de Ronaldo, el verdadero, como diría Mourinho, los vivimos cuando lo entrenaba su abuelo Del Bosque. Las cosas que funcionan con unos no tienen porque hacerlo con otros y saber que conviene en cada caso es una buena cualidad de líder. Firmeza pero sin rigidez, elasticidad sin ceder un ápice, como las varas de sauce, eso es lo que tiene Zidane. Y una falta absoluta de complejos a la hora de tomar decisiones. No tiene ningún reparo en saltarse a la torera supuestas jerarquías a la hora de confeccionar un once. Porque si se trata de jerarquía el la tiene absolutamente toda. En eso pugna con ventaja sobre casi todos sus compañeros de profesión, no digamos ya con sus subordinados en el vestuario que tienen el curriculum aun a medio sofreir.

Zidane está tocado con la gracia. No solo ganó un mundial con su selección, además a la todo poderosa Brasil de aquel entonces, sino que marcó los dos goles de la final. Ambos de cabeza, algo que no parecía ser su fuerte. No solo ganó una Champions con el Real Madrid, la Novena, sino que el gol de la victoria fue también suyo. Gol que ha pasado a la historia como el más hermoso y trascendente de todos los que se hayan visto sobre un terreno de juego. Tiene que ser muy difícil siendo jugador a sus ódenes hacerle un feo, replicarle a una orden, hacerse el remolón cuando te exige algo. Sin necesidad de poner malas caras, de exhibir un mal genio adquirido en las selvas de Vietnam. Y no es que Zidane no haya estado. Es veterano de esa y de muchas otras guerras, pero regreso de todas ellas sin una mancha en el smoking. Su imagen es impoluta. Todo lo más aquel abollón en la calva por culpa del topetazo con Materazzi. Su sonrisa desarma a cualquiera, si es que hay quien quisiera hacerle frente. Asimismo, se percibe un tipo ajeno a las manías, a los ataques de entrenador, a los caprichos. Sus jugadores perciben en él ecuanimidad. Imagino que es por eso por lo que Isco y JJJames han preferido quedarse, porque intuyen que si se lo ganan acabarán jugando. A Zidane no le duelen prendas a la hora de jugarse una final con un imberbe muchacho de 20 años (Supercopa de Europa), o sentar a uno de sus titulares indicutibles para refrescar el medio campo y permitir que continúe al presión sobre el rival (partido de liga contra el Celta). Nunca hace alarde de lo que no tiene sino que sabe poner en valor los recursos de que dispone y eso supongo que eleva la moral de los menos habituales sobre el césped. Habrá que recordar que Benzemá y Ronaldo, el falso, ni siquieran han debutado aun en esta temporada.

A mi me parece que nos hemos topado de bruces, quizá por mera casualidad, con un gran entrenador y, sobre todo, con un gran gestor de grupos. Algo esto último imprescindible para triunfar como entrenador en nuestro equipo. Habrá sido suerte, casualidad tal vez, pero todos convendrán conmigo que el Real Madrid es el destino manifiesto de Zidane, que si había veta de entrenador en el francés la tenía que explotar aquí. Y si la Champions es el destino manifiesto del Real Madrid, el resultado del silogismo es claro: Zidane ya ha ganado una Copa de Europa para el club blanco como jugador (Novena), como segundo (Décima) y como entrenador (Undécima), y hasta ha perdido como rival (Séptima). Imagino que la Octava la disfrutó como hincha merengue, no me cabe duda. todo eso recién aterrizado, como quien dice. Entretando, para que no todo sea cuestión de azar en futuros éxitos, Zidane hace sudar la gota gorda a sus jugadores en los entrenamientos para que sigan in Pintus. Esto es, invictus.